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domingo, 26 de septiembre de 2010

El Costo Demográfico de la Revolución Mexicana

Desde septiembre del año pasado he presentado en estas páginas la serie actual de artículos en conmemoración del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución. Este momento en que acaban de concluir las conmemoraciones del Bicentenario, y que en la serie de artículos llego a 1920, o sea la culminación de la etapa bélica de la revolución, es oportuno que trate de otros temas relacionados con el movimiento revolucionario que usualmente no son divulgados popularmente. Uno de ellos, que es importantísimo no únicamente para México sino también para nuestra región, fronteriza, es el de los estragos que causó la revolución sobre la población de nuestro país.

No sé si desafortunadamente o no, los fríos números no conllevan por sí solos el drama que implican las muertes, las emigraciones y epidemias ocasionadas por la revolución. Lo que sí hacen es comunicarnos la dimensión social, acumulada, de los enormes dramas vividos por los mexicanos de entonces. 

Un lugar común es que la revolución mexicana causó un millón de muertes.  Como sabemos, los censos se realizan cada década, y en 1910 se había concluido el tercer censo nacional que logró contar a 15.2 millones de habitantes. Debido a la revolución, el censo de 1920 se pospuso hasta 1921, y al realizarse éste se obtuvo una población de 14.3 millones de mexicanos. De la resta simple entre ambas cifras se ha obtenido la cifra que se maneja de un millón.


Sin embargo, ésta es una simplificación que no toma muchos factores en cuenta. Entre otros, está el número de nacimientos que dejaron de ocurrir como consecuencia de la guerra, las estadísticas de emigración a Estados Unidos o a otros países, o simplemente el error censal; todos ellos afectaron el crecimiento en población de México.

Los estudios demográficos que se realizaron posteriormente sobre el tema subieron la cifra de muertes. De esta manera, Manuel Gamio sostendría que hubo 2 millones de muertos, mientras que Gilberto Loyo, padre de la demografía mexicana, elevó el número a dos millones y medio de muertos. Más recientemente, Moisés González Navarro en un estudio inédito bajaría la cifra a 1.9 millones. Mientras, en un estudio estadounidense, Andrew Collver haría variar la estadística de este dato entre 2.5 y 3.1 millones. Sin embargo, el análisis más reconocido es el de 1993, cuando Manuel Ordorica y José Luis Lezama realizaron un análisis demográfico de nuestro país,  auspiciado por el Consejo Nacional de Población, y llegaron a la cifra de 1.4 millones de muertos, 1.1 millones de nacimientos frustrados, 400 mil emigrados, y medio millón en error censal para un total de 3.4 millones de vidas afectadas por la revolución.

Aún más recientemente han surgido otras técnicas estadísticas de las que una muy importante es el Método de Proyección Inversa. Queda afuera de las metas de este artículo explicarlo, aunque puedo decir que toma como base las cifras del censo de 1930 que ha sido mundialmente reconocido como el mejor planeado y ejecutado del siglo, y que logró contabilizar a 16.5 millones de mexicanos.

Curiosamente, el Método de Proyección Inversa concuerda con las cifras generales de Ordorica-Lezama, ya que alcanza un total de alrededor de 3 y medio millones de vidas afectadas por la revolución. Sin embargo, difiere del anterior en sus particulares:

Por ejemplo, en cuanto a las cifras de emigración, es obvio que la región con mayor actractivo para los emigrantes mexicanos fue Estados Unidos, ya que mientras que España, por ejemplo, recibió a unos 4,000 mexicanos, principalmente religiosos, los EUA albergaron a cientos de miles. Extrañamente las cifras censales estadounidenses no han sido utilizadas aún para determinar la emigración mexicana, pero éstas nos dicen, tomando en cuenta las muertes naturales de mexicanos emigrados durante esas décadas, que hubo alrededor de 300 mil mexicanos emigrados durante la década de 1910, y  230 mil durante la de 1920. Es decir, un total de alrededor de medio millón de emigrados mexicanos a Estados Unidos entre 1910 y 1930.

A este dato le debemos agregar que las muertes causadas directamente por la guerra, hambruna, enfermedades y epidemias se calculan ahora en 1.5 millón de mexicanos; la pérdida en nacimientos no logrados oscila en alrededor de 600 mil; mientras que se calcula el error censal en 1.1 millones. 


De esta manera, ahora se sabe que la revolución mexicana ocasionó alrededor de 3 y medio millones de vidas perdidas para nuestro país. En otras palabras, el movimiento armado de la revolución ocasionó la mayor catástrofe demográfica del siglo XX en América del Norte, cuyo costo demográfico fue excedido únicamente por el de la conquista española y sus epidemias, que habían ocurrido casi cuatro siglos antes.

jueves, 18 de febrero de 2010

El Contrato del Fundo Legal de Nogales

Una importantísima estipulación de la ley No 29 publicada el 11 de julio de 1884, que fundó a nuestra población y Municipio de Nogales, fue su segunda cláusula, que facultaba al Gobernador del Estado “para que arregle” con los dueños del rancho Los Nogales la adquisición del terreno necesario “para facilitar el progreso de la citada municipalidad.”

Se contrató a los Ings. Ignacio Bonillas y Charles Herbert para diseñar el plano de población de Nogales, Sonora, y de Nogales, Arizona; dos poblaciones hermanas, divididas por una frontera internacional, y el día 28 de agosto iba a Hermosillo el Sr. Conrado Aguirre desde Magdalena, en donde vivía, para reunirse en el Palacio de Gobierno con el Gobernador del Estado y con el Sr. José Camou, radicado en Hermosillo. Aguirre iba en representación de los condueños de la mitad del terreno de Los Nogales: Ana Salazar vda. de Elías, Carmen Elías su mujer, su cuñado Antonio Campillo y Don José Pierson; Camou representaba la otra mitad, que le pertenecía.

Ya en la reunión con el Ejecutivo del Estado, extendieron sobre una mesa el plano de Bonillas y Herbert, y acordaron que los condueños harían “cesión perpetua e irrevocable al gobierno del Estado de Sonora de un terreno cuadrado de mil doscientas varas por lado … para el fundo legal de la población…” aunque se reservaron algunos lotes que ya habían vendido a diversas personas, así como otros más que conservarían para sí mismos en la población que nacía entonces.




Así fue establecido el Fundo legal de Nogales, que quedó finalmente como un rectángulo que iba desde la frontera hasta el callejón Ramos (en el plano interactivo adjunto puedes ver sus límites) . Las calles recibieron los nombres de quienes participaron en la medición, de funcionarios locales de entonces, de los políticos estatales y nacionales más destacados en aquel momento, así como algunos de los lemas políticos populares entonces; por ejemplo Ingenieros, Fenochio, Díaz y Unión.

Nogales, Arizona, por otro lado, no contaba por entonces con la certeza jurídica de la posesión del terreno en que se asentó esa población, debido a que Don José Camou apeló ante la justicia estadounidense su pertenencia en Arizona del Rancho Los Nogales. Esto no fue impedimento, sin embargo, para fundar la población vecina, ya que el 21 de julio de 1893 la Mesa de Supervisores del Condado de Pima, porque aún no nacía el Condado de Santa Cruz, firmaron los papeles para incorporar Nogales, Arizona, aunque una tormenta veraniega ocasionó una inundación que impidió que los nuevos Nogalenses de Arizona asistieran a la ceremonia en Tucsón. Eso no fue impedimento, sin embargo, para que los Supervisores se tomaran la libertad de repetir la ceremonia el día siguiente cuando el río Santa Cruz había bajado, y así la fecha oficial del nacimiento de la municipalidad de Nogales, Arizona, quedó para la posteridad como el día 22. Tres años después la Suprema Corte de Justicia de los EEUU invalidaba la reclamación de Camou, y así la vecina población pudo tener posesión del terreno en que se asentaba esa población. El Condado de Santa Cruz, por otro lado, nacería al ser segregado del de Pima el 15 de marzo de 1899.

Ambos Nogales tuvieron un crecimiento exponencial. En diciembre de 1884 nacía la primera agencia aduanal nogalense, de Próspero Sandoval, y para el año siguiente, Manuel Mascareñas adquiría la cercana Hacienda de Santa Bárbara, en las márgenes del río Santa Cruz, que de esta manera se agregaba a las otras dos haciendas ya existentes en el Municipio, Cíbuta de Don José Pierson, y La Arizona de Guillermo Barnett.

Nogales Sonora, para inicios de 1887 alcanzaba 886 habitantes, mientras que en el Municipio se llegaban a 1,484, a la vez que nuestra población hermana tenía 400 habitantes. Diez años después eran 1,296 los nogalenses del poblado sonorense, y 1,810 los habitantes del municipio. En adelante, el poblado de Nogales crecería exponencialmente hasta convertirse en el principal puerto internacional de Sonora, gracias al enorme crecimiento en su comercio internacional.

Después vendría la Revolución Mexicana, en la que esta frontera desempeñó un papel preponderante. Sin embargo, durante ese verano de 1884, al firmarse el Contrato para establecer el Fundo Legal de Nogales, Sonora, nadie podía prever lo que traería el futuro. Así, Conrado Aguirre regresó a Magdalena a darle la noticia a su mujer, Carmen Elías y demás familiares, que entonces nacía un poblado en la cañada que atraviesa la frontera, poblado que al igual que el antiguo rancho del lugar, también se llamaba Nogales.