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domingo, 5 de septiembre de 2010

Preludio a la ascensión de Álvaro Obregón

El 27 de agosto de 1918, al ocurrir el incidente internacional que merecidamente le ha dado el título de Heroica a Nogales, Sonora, Álvaro Obregón se encontraba en San Francisco, California. Su casa en Nogales, en la que se habían quedado su esposa María Tapia y sus hijos, estaba ubicada (donde hoy está el cruce peatonal a Estados Unidos en la garita No 1) a unos pasos del escenario del incidente internacional, y fue blanco de incontables disparos estadounidenses. Al concluir el ataque, Ezra M. Lawton, Cónsul de Estados Unidos en Nogales, Sonora, se llevó a la familia de Obregón a Nogales, Arizona, a que esperara en la casa del padre de Doña María a que se serenara la situación (en la foto de abajo, que ve hacia Nogales, Arizona, aparece la casa de Obregón en el extremo izquierdo de la imagen, mientras que la frontera corre de izquierda a derecha).




Obregón había escogido a Nogales para vivir desde su renuncia a la Secretaría de Guerra del gobierno de Venustiano Carranza, y aquí había iniciado varios negocios; además, en junio de ese año, a iniciativa del Presidente Municipal, Félix B. Peñaloza, al constituirse la Junta Permanente de Mejoras de Nogales, había sido escogido como su primer Presidente. Por eso, al regresar a Nogales debió recordar con afecto al sacrificado Presidente Municipal.

El mundo estaba entonces inmerso en la Primera Guerra Mundial, lo que llevó a Estados Unidos a incrementar sus medidas de seguridad, así como a intentar descubrir tendencias pro alemanas en los políticos de otros países, y los revolucionarios de México no se quedaron atrás: algunos estadounidenses confundían entonces al nacionalismo mexicano como pro alemán y después lo interpretarían como pro comunista. Pero no nos adelantemos…

Amaneciendo el 11 de noviembre sonaba en la vecina población la sirena de los bomberos acompañada de balazos: se celebraba el armisticio que daba fin a la Primera Guerra Mundial, firmado ese día en Compiegne, Francia, “a la onceava hora del onceavo día del onceavo mes.”

Empezando 1919, Nogales Arizona ya había iniciado su transformación económica al aproximarse el final de la etapa bélica de la revolución mexicana y el cierre del campamento militar, Stephen D. Little.

Charles Dumazert era dueño de La Ville de Paris, tienda de artículos de vestir que le vendería poco después a un recién emigrado de Ponevezh, Lituania, Hyman Capinski, quien cambió su apellido a Capin al llegar a América (En seguida aparece la Calle Morley, que se convertiría en el centro de la transformación económica de Nogales, Arizona).


Sin embargo, el evento más importante para el futuro del país ocurrió el 1 de junio de ese 1919, cuando Álvaro Obregón lanzó desde la entonces Villa de Nogales un manifiesto en el que exponía su análisis de la situación nacional al aproximarse la sucesión presidencial.

México estaba regido por dos partidos, decía, el Conservador y el Liberal, “el primero integrado por los grandes acaudalados, el alto clero y los extranjeros privilegiados; y el segundo por las clases trabajadoras: jornaleros, obreros, profesionales, agricultores, ganaderos e industriales en pequeño; constituyendo éste último grupo una verdadera mayoría de la familia mexicana.” Pero a pesar de ser mayoría el partido Liberal, no lograba el triunfo por sus disensiones internas. Esta situación auguraba un peligro enorme para México por la posibilidad de que resurgiera la violencia en las próximas elecciones. La solución, argumentaba Obregón, era ofrecerse como candidato a la Presidencia pero bajo la bandera de un nuevo partido que no estuviese regido por las disensiones. Así, a su candidatura debería acompañarse de “una nueva organización.”

Además, entendiendo perfectamente la importancia que tenían para el país las relaciones con la nación vecina, ya que precisamente para familiarizarse con los modos estadounidenses de vida y de ser había escogido a Nogales para vivir desde su renuncia a la Secretaría de Guerra, ahora proponía varios principios en lo internacional: la inviolabilidad de la soberanía mexicana y de las demás
naciones; el respeto a los derechos adquiridos en México por los extranjeros; facilitar la inversión de capitales foráneos “para el desarrollo y fomento de las riquezas naturales;” y reforzar las relaciones internacionales de México.

El Presidente Carranza, por otro lado, también había comprendido lo fundamental que era y es para México la nación vecina, y por eso escogió al Ing. Ignacio Bonillas para sucederle, ya que en él se manifestaba otra vertiente del entender a Estados Unidos. Bonillas había nacido en San Ignacio, Sonora, había cursado hasta la preparatoria en Tucsón y luego Ingeniería de Minas en el Tecnológico de Boston,
para después regresar a Sonora en donde fue Perito de Minas en los Distritos de Magdalena, Altar y Arizpe; Prefecto en los de Magdalena y Arizpe; Presidente Municipal de Magdalena y de Nogales, y Diputado Local de 1911 a 1913. Al sobrevenir la revolución, Carranza lo escogió para que dirigiera dos Secretarías, de Fomento, y de Comunicaciones y Obras Públicas. Después asumiría la posición que tenía entonces: Embajador de México en Estados Unidos, en cuyo desempeño había logrado solucionar armónicamente los problemas suscitados entre ambas naciones por la revolución, la nueva Constitución, el Villismo y la Primera Guerra Mundial.

Por eso es que regresando la contienda presidencial que se avecinaba, podemos asegurar que en Obregón y Bonillas prometían competir dos visiones diferentes de la relación de México con los Estados Unidos, aunque nunca sabremos cómo se habría desarrollado ésta de haber ganado Bonillas la Presidencia de México…

domingo, 15 de agosto de 2010

1917: Año de cambios

El 7 de febrero terminaba formalmente la expedición punitiva estadounidense que había intentado capturar a Villa sin lograrlo. Pero más importante para México, dos días antes había sido promulgada la nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

En vez de ser un documento basado en doctrinas externas, tenía sus raíces en la historia misma de la nación. Era la Constitución más radical del mundo hasta entonces: establecía que los derechos sociales prevalecían sobre los particulares. De sus artículos, el 27 era uno de los más importantes desde el punto de vista de las relaciones internacionales del país: todas las tierras, aguas, así como el subsuelo y sus recursos le pertenecían a la nación, la que podía emitir títulos a particulares para hacer surgir, así, la propiedad privada. Durante el Porfirismo, estos recursos le habían sido entregados a inversionistas privados, esencialmente extranjeros, para explotarlos.


Sin embargo, el escenario era aún más complejo: en el campo de la tecnología, el carbón era aceleradísimamente sustituido por el petróleo: mientras en 1914 había sólo 1.8 millones de automóviles en la nación vecina, para 1921 habría 10.4, y 26.5 en 1929. Y mientras en 1914 sólo el 3% del tonelaje transportado mundialmente por barco era impulsado por petróleo, para 1921 la proporción subiría al 15% y a casi la mitad para 1934. Por otro lado, antes de 1914, Estados Unidos era el principal productor petrolero mundial, seguido por Rusia. Pero la revolución rusa rompió ese esquema y México se convirtió, así, en el principal exportador y segundo productor mundial de petróleo, gracias a la riqueza de su subsuelo.

De cualquier manera, esta riqueza mexicana no se traducía en los ingresos que eran necesarios para la construcción del México revolucionario porque nuestro país no cobraba impuestos sobre su producción. De 1901 a 1911 se habían exportado alrededor de 25 millones de barriles que no habían pagado un centavo de impuestos petroleros. Para 1916, los impuestos del petróleo alcanzaban el 2% de todos los cobrados, proporción que subió a 4% el año siguiente. No es de extrañar, entonces, la preocupación surgida en los productores extranjeros por la promulgación del Artículo 27 Constitucional y sus intentos por conservar el status quo.



En el escenario nacional, el gobierno de Venustiano Carranza se enfrentaba por entonces al sonorense triunfador: Alvaro Obregón, su Secretario de Guerra, aunque abundaban rumores augurando el distanciamiento, si no el rompimiento abierto entre ambos. Obregón, sin embargo, esperaría para renunciar al Gabinete de Carranza hasta mayo de ese año de 1917. Ese año publicaría su “Ocho Mil Kilómetros en Campaña,” y después de renunciar empleó los meses siguientes en un recorrido por la unión americana en búsqueda de salud, que había sido quebrantada por la pérdida de su brazo en la lucha contra Villa, del agotamiento emocional por las presiones revolucionarias, y en búsqueda de ideas para abrir negocios en la vida privada.

Así, cruzó la frontera de Nogales en septiembre con un rumbo a la costa Oeste y luego al Este de la Unión Americana, en donde se entrevistó con el presidente Wilson, consultó clínicas e investigó algunos negocios potenciales.

Al regresar a Sonora, estableció su residencia en Nogales, pidiéndole al gobierno municipal que le acondicionaran la antigua casa de Próspero Sandoval, que había sido confiscada por ser enemigo de la revolución, y estaba ubicada donde actualmente se encuentra la Puerta de México. Además, abrió aquí una agencia para importar y exportar preferentemente garbanzo y ganado e importar maquinaria, así como la compra y venta de terrenos y minas mexicanas.

Por entonces, la situación económica del municipio era lastimera. A la compañía abastecedora de electricidad y agua, el ayuntamiento le debía el suministro desde 1913; al Banco Nacional de México se le debían $30,000 y los réditos acumulados por el préstamo hecho en 1911 para construir la actual Escuela Pestalozzi; a Antonio Proto las rentas atrasadas del edificio del Mercado Municipal.

Además, hay que recordar que el archivo catastral había sido quemado por los villistas en noviembre de 1915 (como vimos en el artículo anterior de esta serie), y no existía entonces un registro para el cobro de ese impuesto. Así, el gobierno municipal inició la tarea de reconstruirlo y alcanzó a colectar ese año $129,177.59. Pero lo más importante para la conformación del futuro Nogales fue el inicio de las obras de construcción de dos colonias: la Moderna y la Obrera, situadas en sendas franjas de terreno al Sur del Fundo Legal y hasta la entrada de la actual 5 de Mayo. La primera al poniente de la vía férrea y la segunda al oriente; la primera destinada a casas de lujo y la segunda a casas de interés social.

El 1 de diciembre, una muchedumbre se aglomeraba en la oficina del Consulado Estadounidense en Nogales, Sonora, pidiendo pasaportes. Era que ese día iniciaba la restricción de presentar pasaporte para poder cruzar a Nogales, Arizona, como parte de las medidas impuestas por el gobierno estadounidense para tener más control de sus fronteras entonces, cuando la Unión Americana había entrado a la Primera Guerra Mundial del lado de los aliados. Pero también, proliferaban por entonces las  noticias en la prensa estadounidense que presentaban a los revolucionarios mexicanos como afines con Alemania en su guerra contra los países aliados, y gran parte de esa propaganda era promovida por los intereses petroleros, como augurio de la disputa que sobrevendría.

lunes, 2 de agosto de 2010

La última campaña de Francisco Villa en Sonora

Después de las desastrosas derrotas del Bajío en 1915: las batallas de Celaya, León y Aguascalientes, Francisco Villa vio cómo su suerte se apagaba repentinamente. Así,fue cómo decidió venir a Sonora a recuperarse aquí y regresar después a continuar combatiendo al carrancismo. Para entonces, su fuerza había disminuido enormemente. Los alrededor de 50 mil hombres que constituyeran la orgullosa División del Norte habían disminuido a sólo unos 12 mil desmoralizados hombres, y acompañando a esta disminución también, más ominosamente, la moneda villista había declinado estrepitosamente en valor:  de 30 cts de dólar, a 1.5 cts.

Por otro lado, al saber que vendría Villa a Sonora, el Gobernador Maytorena decidió irse a Estados Unidos el 1 de octubre de ese 1915. La razón: su meta de proteger a las clases poderosas económicamente se vería en peligro con la llegada del Centauro del Norte, que inmediatamente embargaría a los hacendados y establecería impuestos sobre la producción sonorense.

Pero no fueron esas las únicas malas noticias para Villa: el 12 de Octubre, el único puerto marítimo en poder de los villistas, Guaymas, caía en poder de los carrancistas.

Aquí debo hacer un paréntesis explicativo: lo que sigue de esta colaboración no podrás encontrarlo en ningún texto existente. Es resultado de una investigación inédita mía en documentos de la época que, por motivos de espacio, reduzco aquí al mínimo.

El 19 de octubre, Estados Unidos reconocía al gobierno de Carranza, y como manifestación de lo que se avecinaba, autorizaba el transporte por tren, el día 27, por territorio estadounidense, de 5,000 soldados carrancistas hacia Agua Prieta para defenderlo del próximo ataque villista. (En seguida muestro un plano de la ruta seguida por los carrancistas, con el título "La Ruta de la Pacífica y Permitida Invasión de Carranza a Estados Unidos," que fuera publicado en un periódico estadounidense de esos días).




En respuesta a ese permiso, el día 28, el Gobernador Interino de Sonora, Carlos Randall, protestaba telegráficamente contra Estados Unidos por el mismo, aunque no obtuvo respuesta.

Y aquí surge una duda: si Randall conocía este reforzamiento de Agua Prieta: ¿Lo sabría también Villa? La respuesta es que o no lo supo o no le importó: el 1 de Noviembre, el asalto de la caballería villista allí era rechazado rotundamente. Después de repetidos ataques que no lograron penetrar las defensas del poblado, el día 4 se retiraba Villa rumbo al poniente.

El día 12, Pancho Villa llegaba a Nogales Sonora al mando de unos 2 mil de tropa, ya que había dejado parte de sus fuerzas cerca de Naco. Ese mismo día, el Gral. Alvaro Obregón también visitaba a Nogales, pero Arizona. Ninguno habló con su contrincante, aunque aquí cabe que nos preguntemos  porqué coincidiría la visita de Obregón a la población vecina entonces con la de Villa. Obregón declararía que vino a negociar la rendición de las tropas yaquis del Gral. Urbalejo, aunque lo que sobrevino días después alimenta la duda. Villa, por otro lado, permanecería en Nogales unos días, y el 16 salía al Sur del Estado, en donde fue rechazado el 19 cuando intentó tomar Hermosillo.

El miércoles 24, el Gobernador villista, Carlos Randall (a la izquierda), cruzaba la frontera buscando asilo y declaraba que algunos villistas en Nogales Sonora se habían emborrachado, quedando fuera de control y empezaron a causar desmanes. Las cantinas del lado sonorense fueron cerradas y sus parroquianos expulsados con armas desenfundadas. Para entonces abundaban los rumores: que Estados Unidos habían permitido que tropas de Obregón llegaran a Nogales, Arizona, para atacar a los villistas de Nogales, Sonora. Que los oficiales de aduana estadounidenses habían establecido un embargo de alimentos sobre Nogales, Sonora, lo cual era cierto.

Todo ésto llevó a una desmoralización general en el campamento villista, compuesto de unos 500 soldados al mando del Gral. José María Acosta, y que algunos de caballería se acercaran repetidamente a la frontera a insultar a los soldados estadounidenses.

Un día después, Vicente Terrazas, funcionario civil de Nogales, Sonora, era fusilado por órdenes del Gral. Acosta, por haber excedido su autoridad y ordenado el fusilamiento a su vez de alguien que había participado en los motines de la noche anterior. Sin embargo, horas después, al constatar la desmoralización general villista, el mismo Acosta decidía asilarse también en Estados Unidos.

El viernes, 26 de Noviembre las tropas villistas, acéfalas, decidieron abandonar Nogales, dedicándose antes a saquear a toda la población buscando alimentos y algo que robarse. Además, quemaron los archivos municipal y del catastro en su totalidad. Esa es la razón por la que éstos no cuentan actualmente con documentación histórica sobre los orígenes de esta población, ni anteriores a 1915. Luego salieron dos trenes villistas cargados de botín rumbo al sur (la siguiente es una fotografía de estos trenes, poco antes de su partida. En la izquierda se aprecia el edificio de la entonces Escuela Superior, hoy Pestalozzi).





Estos trenes, sin embargo, fueron fueron detenidos un poco más al Sur, 15 Km más allá, por los carrancistas quienes, al mando del Crnl. Lázaro Cárdenas (en la fotografía de la izquierda), se dirigieron después a recuperar Nogales, y entraron al centro mismo de la población desde el Oeste, siguiendo a lo largo de la actual Cañada de la Reforma.


Por otro lado, en Nogales, Arizona, el Crnl. William Hamden Sage, que mandaba unos 5 mil soldados, había ordenado que sus hombres se colocaran a lo largo de toda la frontera dentro de la población y le dispararan a los villistas que se acercaran a la línea internacional, lo cual hicieron; además acordó con el cónsul carrancista que le indicara el momento de la llegada de los carrancistas para que no hubiera algún error, aunque los villistas que huían de Nogales habían quemado la vía telegráfica y el aviso no llegó.

 Esa fue la razón por la que, al aproximarse la caballería carrancista desde el oeste al centro de Nogales y ver a las tropas estadounidenses en el cerro de la Calle Crawford, pensaron que se trataba de villistas, y empezó un enfrentamiento. El resultado fue el Soldado Stephen D. Little muerto, y heridos Herbert L Cates y Arthur L Saupe. (Adjunto aparece una fotografía de la ceremonia de despedida del Soldado Stephen D. Little, y al fondo de aprecia el edificio de la Corte del Condado de Santa Cruz).

La situación se aclaró hasta que un soldado Carrancista se dio cuenta de error, y a caballo corrió a advertirles a los estadounidenses que detuvieran su fuego. Su caballo fue muerto y él herido en una mano, aunque logró su cometido.

Para la una de la tarde, entraba Cárdenas a Nogales, se entrevistaba en la frontera con Sage, y así concluía el último enfrentamiento que haya habido entre fuerzas militares carrancistas y villistas en Sonora. Villa, después de este fracaso, regresaría a Chihuahua, y en el camino San Pedro de la Cueva tuvo la mala suerte de quedar en su ruta.

Hubo un grupo de villistas que decidieron entonces, en vez de abandonar el poblado, quedarse y probar suerte en esta frontera. Con el tiempo, se convertirían en nogalenses importantes, al grado de que alguno llegó a ocupar la alcaldía local.

domingo, 27 de junio de 2010

Los yaquis

 Ya hablamos de los hechos durante esa primera fase de la revolución Constitucionalista que va desde la toma de Nogales por Obregón, el 13 de marzo de 1913, hasta el rompimiento formal de Villa y Maytorena en contra de Carranza y demás Constitucionalistas.

Describimos parte de las biografías de los principales actores sonorenses de esa primera fase del Constitucionalismo hasta ese momento: Maytorena, Obregón y Elías Calles. Recuperamos las percepciones que les inspiró el Nogales de entonces a dos de nuestros grandes pensadores mexicanos: Martín Luis Guzmán y José Vasconcelos.

Falta, aún, que conozcamos a quienes cargaron sobre sus espaldas el peso verdadero de la revolución en esa primera fase: los soldados, muchos de ellos Yaquis y Mayos. Ellos fueron los actores de primer orden para el desarrollo de la contienda, no sólo en Sonora sino también en la campaña de la Costa del Pacífico mexicano que llevó al triunfo a Obregón con la rendición de la Cd. de México.

Tanto los Yaquis como los Mayos participaron en todas las facciones de los contendientes revolucionarios con la promesa de que les serían devueltas sus tierras al triunfo de esa facción. La colaboración o no con otros movimientos los había dividido desde la época del Porfirismo. Así, estaban los “yoris” que eran los no Yaquis o Yaquis que se habían pasado al bando opuesto, los “yoremes” o Yaquis independientes, y los “torocoyoris” o Yaquis traidores que informaban a las autoridades sobre las acciones de los Yaquis.

Los Yaquis habían utilizado Nogales desde la época del Porfirismo con dos fines: adquirir armamento en Arizona y defender su territorio ancestral del acoso de los invasores, y como refugio durante las épocas de éxodo.

Al norte de Nogales, Arizona, llegaron a establecer un pueblito en las cercanías del actual paso a desnivel de donde parte la carretera a Patagonia, lugar al que llamaron Nogalitos. Allí se sostenían vendiendo tortillas, alimentos y leña, así como unas cacerolitas en miniatura de barro, que hacían en el lugar. En mi casa guardan algunos de esos juguetes de aquella época. También en Tucsón fundarían varios pueblos, como Mesquital, Barrio Libre, Barrio Anita, Pascua, Tierra Floja, etc.

Durante el Maderismo, continuaría el contrabando de armas por los yaquis, como nos muestra un telegrama enviado unos días antes de la muerte de Madero, el 3 de febrero de 1913 por el entonces Comisario en Agua Prieta, Plutarco Elías Calles, al Gobernador Maytorena: “...hoy me participan que ayer cerca de Nogales fueron aprehendidos nueve yaquis al pasar la línea llevando bastante parque...” El día anterior, un cuerpo de 25 celadores al mando del Tte. Contreras encontró una partida de yaquis al oeste de Nogales, cerca del Cerro del Ruido, persiguiéndolos, aunque escaparon y reentraron a territorio arizonense, en donde las fuerzas estadounidenses los detuvieron cerca de Peña Blanca. Se les recogieron 9 rifles y 1,200 cartuchos. Las autoridades sonorenses intentaron, sin éxito, que les fueran entregados indios y armas, lo que “resultaría saludable para que no continúen impunemente proveyéndose en Arizona de pertrechos de guerra”.

Leyendo la biografía de uno de ellos, Rosalío Morales, nacido en La Colorada en 1896, nos ilustra lo sucedido entonces. “Lío”, como le llamaban, recordaría varios sucesos de su infancia en Hermosillo: “Tal vez el peor yori de todos fue Nicolás Lugo. Cuando veía una mujer Yaqui embarazada, le cortaba la panza, agarraba al bebé y los mataba a ambos. Fue muerto frente a sus propia casa en La Matanza una mañana por Julian Repamea.” También vería “las presentaciones de los domingos en la mañana en el Cuartel del Catorce … en donde los niños Yaquis eran mantenidos después de que sus padres habían sido muertos o deportados, antes de que los entregaran a los mexicanos como criados.”  
(En seguida muestro una imagen interactiva del Cuartel del Catorce. Con el ratón puedes "voltear" a ver hacia otro lado, "caminar," alejarte y acercarte en la imagen. )

Hechos como éste llevaron a su familia al exilio en Arizona: corría el año de 1905, cuando “llegamos a Nogales ya tarde en la noche y nos fuimos inmediatamente a la frontera. Un acarreador nos llevó en seguida al pueblo Yaqui, unas tres millas al Este de Nogales, Arizona… [Poco después, Rosalío empezó a trabajar con un viejecito que] tenía seis burros, e íbamos a una montaña situada seis millas al Este de Nogales por leña. Nos tomaba dos días conseguir una carga. Cuando regresábamos él vendía la leña y entonces regresábamos por más…”

De Nogales, la familia se cambió a Barrio Anita en Tucsón mientras que en México estallaba la revolución maderista. Al triunfo de Madero, en Tucsón “mi padre hablaba con Yaquis que venían a comprar municiones, y le vino el deseo de regresar a Sonora a luchar contra los Mexicanos. Había empezado a luchar contra ellos a los diez años, y era capitán en el ejército Yaqui cuando salió a Arizona en 1904… [Así decidió regresar,] compró un rifle 30-30, tres cartucheras, y se fue a luchar contra los mexicanos. Estaba muy contento [aunque los del grupo] fueron capturados en un encuentro con americanos en Atascosa, antes de que salieran de Arizona. Primero fueron llevados a Nogales, luego a Tucsón y finalmente liberados.” Es posible que se tratara del mismo grupo que mencionaba Elías Calles en su telegrama.

Sería interminable narrar los incontables dramas de los Yaquis en sus exilios e intentos por recuperar su territorio, así como su participación en la revolución. Miles de dramas vividos por ellos colaboraron para formar nuestra realidad actual. Recordarlos es nuestro deber para recuperarnos a nosotros mismos.

domingo, 9 de mayo de 2010

La segunda mitad de 1914 en Nogales

Después de escribir en los artículos anteriores de esta serie acerca de la llegada de Carranza a Sonora y a Nogales, y las consecuencias que tuvo ésta sobre las relaciones interfamiliares y sociales de los principales nogalenses, ahora dirigimos nuestra atención a la segunda mitad de 1914.

Como vimos anteriormente, los opositores a Victoriano Huerta se habían dividido en dos facciones: los Maytorenistas, a los que pertenecían la élite y la mayoría de los sonorenses y nogalenses, y los Constitucionalistas, seguidores de Don Venustiano Carranza, de Plutarco Elías Calles y de Alvaro Obregón.

La renuncia de Victoriano Huerta a la Presidencia, el 15 de julio de 1914, llevó a que el presidente municipal en funciones de Nogales, Eduardo Ramírez, ordenara que el viernes, sábado y domingo, 16 al 18, fuesen  días de fiesta. Los principales edificios de la población fueron adornados con banderas, se trajo de Cananea a la Banda de Música del Tercer Batallón y hubo bailes populares en la plaza 13 de Julio y Teatro Ramírez. Sin embargo, estas festividades no sirvieron para disminuir las diferencias entre Maytorenistas y Constitucionalistas, y Nogales se convertiría en el escenario en donde se intentaran resolver esas diferencias.

En agosto de ese 1914, al surgir rumores de que Maytorena se aproximaba a Nogales para apoderarse de la población, que se encontraba en manos de Plutarco Elías Calles, éste decidió evacuarla el día 21 e irse a Cananea para estar cerca de la otra frontera, Agua Prieta, mientras que el domingo, un día después, llegaba Maytorena al mando de unos 2,000 hombres y entraba a Nogales.


Mientras sucedía esto, el jefe constitucionalista, Venustiano Carranza, ordenó que Pancho Villa y Alvaro Obregón viniesen a Nogales a entrevistarse con Maytorena para intentar dirimir las diferencias que habían surgido con él. Había pasado sólo una semana de que Obregón tomara la Cd. de México, y el hecho de que Carranza lo enviara a Nogales a realizar esta conferencia nos indica la importancia que éste le daba a los problemas sonorenses. (Adjunto aparecen Carranza y Obregón en una fotografía de la entrada de las fuerzas constitucionalistas a Cd. de México)

Así fue cómo Obregón y Villa se dirigieron entonces por tren a Nogales  

(durante este viaje Robert Runyong tomó en El Paso, el 27 de agosto, la foto adjunta que, erróneamente ha sido presentada como que fue realizada en Nogales. Aparecen de izquierda a dercha: Francisco Serrano, Alvaro Obregón, Julio Madero, Luis Aguirre Benavides, Francisco Villa, no identificado, Gral. John Pershing y George Patton)

siguiendo la ruta México – Cd Juárez, y de allí por Arizona hasta Nogales. Esto se debía a que por entonces el ferrocarril de Sonora cubría únicamente de Nogales a Guaymas, y por eso la comunicación desde Sonora con el resto de México era más fácil siguiendo la ruta ferroviaria por Arizona. (puedes leer un artículo sobre la construcción del ferrocarril de Sonora, así como ver un mapa interactivo de las rutas existentes entonces, haciendo click aquí.)

A la 1 y media de la madrugada del 28 de agosto llegaban los emisarios a la población vecina. En la mañana, el Gral Francisco Villa cruzó la frontera hacia el lado sonorense, mientras que Obregón permaneció en el lado arizonense.  Villa fue recibido por las fuerzas de Maytorena con todos los honores: una salva de 21 cañonazos, seguidos de una conferencia entre ellos que duró varias horas, mientras que la banda de música villista, compuesta de 85 elementos, le ofrecía un concierto a los nogalenses en la plaza de la Calle Morley, de Nogales, Arizona.

Casi a  mediodía de ese día salieron Villa y Maytorena del edificio de la Presidencia Municipal y se dirigieron en un automóvil a la Plaza 13 de Julio, en donde Villa pronunció un discurso a los nogalenses. Se refirió a que él había empuñado las armas para defender los derechos de los mexicanos contra las agresiones de las clases poderosas, y aunque no dio nombres, el hecho de tener a su lado a Maytorena fue interpretado por todos como de un enorme significado simbólico. Después, a eso de la una de la tarde el General Alvaro Obregón cruzó también la frontera y se dirigió a entrevistarse con Villa y Maytorena.

Pero tampoco esta junta tuvo éxito en resolver los problemas entre Maytorena y los Constitucionalistas. Había demasiadas diferencias que los separaban, entre las cuales no pesaban poco los consejeros de ambas facciones. Por ejemplo, Alberto Piña, uno de los principales agentes de Maytorena, le informó a éste que había recibido un telegrama el 7 de julio en el que le informaban que en una parranda en Nogales, Breceda y Elías Calles habían hablado de matar a Maytorena y a Villa.

Unos días después de la conferencia entre Maytorena y Villa en Nogales, a la que meramente por formulismo había sido invitado también Obregón, el sábado 5 de septiembre llegaba a Nogales el Gral. Felipe Angeles a conferenciar con el Gobernador Maytorena.

La mayor parte del sábado y domingo permanecieron en una reunión ambos, encerrados en el edificio de la Presidencia Municipal de nuestra población, y únicamente en la noche del domingo asistieron a un banquete que le ofreció Maytorena al visitante en el restaurante “La Nueva Simpatía” de la Calle Internacional. El salón fue adornado con las banderas entrelazadas de ambas naciones, al que asistieron unos 50 comensales de ambos lados de la frontera, tanto Maytorenistas como Constitucionalistas. En la mesa principal, sin embargo y simbólicamente, estuvieron el Gobernador Maytorena y el Gral. Felipe Angeles, acompañados del Lic. Manuel Castilla Brito, Ex Gobernador de Campeche, y el Lic. Lorenzo Rosado. Todos, agentes que promovían el acercamiento entre Maytorena y Villa. Un día después partía nuevamente el Gral. Felipe Angeles por ferrocarril de Nogales, siguiendo la ruta de Cd Juárez…

domingo, 2 de mayo de 2010

Los bienes nogalenses confiscados


En el artículo anterior de esta serie a propósito del centenario de la revolución mexicana, veíamos la venida a Sonora y a Nogales en 1913 de Don Venustiano Carranza, entonces Gobernador de Coahuila y  también dirigente de la oposición al gobierno de Victoriano Huerta.

En esa primera manifestación pública nacional de los revolucionarios constitucionalistas, después de la muerte de Madero, también se evidenciaron las diferencias que había entre los grupos de poder político y económico de Sonora y de Nogales. Este sería el preludio de otras divisiones que se irían manifestando conforme avanzara el proceso revolucionario y que destacarían después, con el ascenso al poder nacional de la llamada dinastía sonorense, al iniciar la década de 1920. Pero no nos adelantemos…

El primer intento para formar un gobierno nacional revolucionario constitucionalista nace aquí, en Nogales, en 1913 y no en Hermosillo como se ha sostenido. Esta es una coalición en la que grupos disímiles, con proyectos diferentes, son integrados por Carranza. El problema es que estas distintas corrientes se manifiestan de inmediato.

Una de las principales premisas que trajo consigo el gobernador Carranza al llegar a Sonora fue la legitimidad política: reasumirla en lo nacional por un lado, y en lo personal la legitimidad de su posición: Gobernador en su caso de Coahuila, lo que le forzaba también a reconocer al Gobernador de Sonora, José María Maytorena.

Aquí en Nogales, por otro lado, la mayor parte de la élite económica se encontraba íntimamente afiliada al bando de Maytorena, mientras que en el ámbito popular, la mayoría de la población también fue Maytorenista y Villista.

Próspero Sandoval, quien había establecido la primera agencia aduanal de Nogales y para entonces se había convertido fácilmente en el hombre más rico de Nogales y entre los de mayor poder económico del Estado, había casado con una hermana de Cirilo Ramírez, mientras que su aparente competidor en el ramo de las agencias aduanales, el mismo Cirilo Ramírez, había casado con una hermana de Maytorena, al igual que Alejandro Joffroy. Pero además, otra hermana de Cirilo Ramírez, Eloísa, había casado con Alberto Mascareñas, lo que también puso a la mayoría de los Mascareñas (con excepción de Manuel, hijo) dentro de la facción que apoyaba al Gobernador Maytorena.

Cuando Maytorena pidió licencia a la gubernatura del Estado después de la muerte de Madero, su sucesor, el interino Ignacio L. Pesqueira, decretó en abril del 13 la expropiación de las haciendas, ranchos y molinos de los “enemigos de la revolución,” y obligó a los ganaderos el pago de cuotas de ganado cuyo beneficiario era el Estado. Con los recursos obtenidos de la administración de los primeros y la venta del segundo, los calificados como “brokers fronterizos” por Aguilar Camín pudieron adquirir armamento y municiones.  Sobra explicar que muchos de los maytorenistas fueron calificados como enemigos de la revolución.

Cabe agregar aquí que tanto el Ing. Ignacio Bonillas como Pesqueira eran enemigos de Maytorena. Bonillas, probablemente como rescoldo de los conflictos electorales nogalenses de 1897, cuando compitieron por la Presidencia Municipal de Nogales Cirilo Ramírez contra Bonillas. Ramírez, viendo que perdía, robó algunas casillas, lo que llevó a que el Gobernador declarase nulas las elecciones y nombrase Alcalde de Nogales a Bonillas. Pero además, ese mismo año el padre de Pesqueira había sido demandado por Cirilo Ramírez por intentar vender la mina de Planchas de Plata, al suroeste de Nogales. Pero volvamos a nuestra crónica...

Cuando Maytorena fue restablecido en la Gubernatura en agosto de 1913, entre sus primeros actos estuvo, primero, la destitución de Calles como jefe de armas en Nogales y de Bonillas como Prefecto de Arizpe; además, expidió varios decretos: prohibió la venta de bienes raíces a extranjeros, exceptuando minas; canceló la intervención de bienes de ausentes, reemplazándola por una junta calificadora que los evaluaba y establecía impuestos sobre éstos, conservando su administración mientras no se presentasen sus dueños a pagar esos impuestos y recuperarlos; y finalmente creó una dirección general de aduanas que podía examinar el desempeño de los empleados, penalizando a quienes cometiesen irregularidades. Es decir, les facilitaba el regreso a sus parientes y afines en la frontera, y al mismo tiempo bloqueaba a los llamados “brokers fronterizos” que habían estado vendiendo los bienes confiscados y/o sus productos, intercambiándolos por armamento.

Vino después Carranza a Sonora y restableció la Oficina de Bienes Intervenidos; Plutarco Elías Calles fue nombrado Comandante de las fuerzas fijas del norte del Estado y Bonillas (quien aparece de pie, al extremo izquierdo de la imagen de la derecha) quedó con la doble cartera de Secretario de Fomento y de Comunicaciones y Obras Públicas. Así, a pesar de que Maytorena había recuperado la gubernatura, quedó bloqueado y sus seguidores sufrieron el rigor de los ataques constitucionalistas.

La casa de Próspero Sandoval, ubicada en el centro mismo de Ambos Nogales, en Calle Camou (hoy Internacional), al Este de la calle Pesqueira, donde actualmente se encuentra el edificio de migración mexicana, le fue incautada, y las agencias aduanales de Sandoval, Ramírez y Joffroy les fueron confiscadas aunque fuese temporalmente, o bien desaparecieron. Pero no únicamente parientes de Maytorena sino también sus seguidores fueron perseguidos, entre éstos el anterior Prefecto del Distrito de Magdalena, quien sufrió el embargo de sus terrenos, suerte que también corrió la familia Mascareñas. Todo por ser partidarios del Gobernador Maytorena o estar emparentados con él.

Estas, y otras acciones, llevarían a éste a declararse enemigo de Plutarco Elías Calles, primero, y del gobierno de Carranza después.

domingo, 25 de abril de 2010

La segunda venida de Carranza a Nogales

En el anterior artículo de esta serie que escribo a propósito del Centenario de la Revolución, describí la venida de Carranza a Sonora y su llegada a Nogales, misma que le sirvió para conocer no sólo esta frontera sino a gran parte de los nogalenses y adentrarse en las rencillas y mecanismos de coexistencia que había entonces entre los distintos grupos locales y regionales.

En este siguiente artículo tocaré la segunda venida de Don Venustiano a nuestra frontera desde Hermosillo, cuando ya conocía a los sonorenses. La importancia que tuvo para el desarrollo de la revolución esta segunda estancia en nuestra población fue primordial, ya que fue precisamente durante esta segunda estancia aquí, en esta frontera y no en Hermosillo, como se maneja a veces, cuando Carranza emitió su Decreto No 10, firmado el día 17 de octubre, por el que integró su gabinete de gobierno.

Según el texto de este decreto, el ganador del momento fue el Ingeniero Ignacio Bonillas, el mismo que había hecho el plano del fundo legal de esta población hacía ya 29 años, ya que Bonillas fue asignado para dirigir dos Secretarías, la de Fomento y la de Comunicaciones y Obras Públicas. Esta designación hecha por Carranza constituyó por otro lado un golpe para el Gobernador Maytorena, ya que las rencillas entre el Gobernador Maytorena y Bonillas se remontaban a finales del siglo anterior, en particular al año de 1897, cuando el cuñado de Maytorena, Cirilo Ramírez, había competido en contra de Bonillas por la Presidencia Municipal de Nogales, y al ver que iba perdiendo se apoderó de varias casillas, lo que llevó a los Maytorenistas a imprimir un opúsculo en el que daban a conocer lo sucedido. Esto había llevado al Gobernador de Sonora entonces, Ramón Corral, ya casi concluyendo su periodo de gobierno, a nombrar a Bonillas como Presidente Municipal de Nogales.


La población hermana a la sonorense, Nogales, Arizona, por entonces había sido adornada en sus calles, ventanas y postes con banderolas que llevaban los colores de los Elks, ya que alrededor de 700 de sus miembros habían venido a la población vecina a su convención, a la que también asistía el Gobernador del Estado, George P Hunt.

El día de la llegada de Carranza, domingo 12 de octubre, por la mañana había estado amenazando tormenta, aunque conforme avanzaban las horas se fue aclarando el cielo. A mediodía llegaba a la estación, ubicada entonces unos cuantos metros al Sur de la frontera, un tren especial que traía a los gobernadores de Coahuila, Venustiano Carranza y de Sonora, José María Maytorena. Este tren había salido de Hermosillo el sábado, aunque los pasajeros habían pernoctado en Magdalena, en donde fueron recibidos con festejos.
Llegando el tren a esta frontera, bajaron los políticos y se dirigieron al cercano edificio de la Presidencia Municipal, ubicado en la esquina de Campillo y Juárez –en donde actualmente se encuentra correos- para presenciar un desfile y pronunciar los consabidos discursos, mientras las bandas de música llenaban el aire y le daban ambiente musical al festejo.

Vendría después una corrida de toros con tres animales en el lado sonorense, mientras que en el arizonense se realizaba un juego de beisbol entre los equipos Tucson Regulars y Nogales Association Team, en el que los tucsonenses ganaron 4 a 2. Ya atardeciendo se reunían en la frontera misma los Gobernadores Carranza, Hunt y Maytorena e intercambiaban discursos. Primero Carranza pronunció unas palabras agradeciendo la bienvenida, seguido por el Gobernador Hunt quien habló sobre la grandeza de nuestra nación, cuidándose, sin embargo, de hacer alguna mención sobre las diferencias que ya entonces se perfilaban entre Carranza y Maytorena: hacía sólo tres meses que Maytorena había sido reinstalado como Gobernador Constitucional de Sonora, y ya desde entonces sus problemas con los constitucionalistas no habían dejado de manifestarse.
Anocheciendo, el hotel Montezuma de la población vecina se convertía en el escenario de un banquete para el cual se sacrificaron tres becerros, y la fiesta continuó hasta ya pasada medianoche amenizada por la música y el líquido ambarino de Milwaukee.

El día siguiente, lunes, partía el tren nuevamente, llevando a los políticos ahora a Cananea, y allí permanecieron entre reuniones, mítines y festividades hasta el jueves, cuando regresaron a Nogales. Y fue aquí, un día después del regreso de Cananea, cuando firmó Carranza el decreto que formaba su gobierno.
Ya anocheciendo el viernes, día 17, para concluir esa semana en el norte de Sonora de actividades políticas de planeación de la futura estructura gubernamental, acudieron todos los acompañantes del Gobernador Carranza al teatro Ramírez a escuchar un concierto. Este teatro, ubicado en donde actualmente se encuentra el Edificio del Estado, le pertenecía a Cirilo Ramírez, como ya dije cuñado del Gobernador Maytorena. Y aunque no he rescatado la lista de asistentes al mismo, es probable que el Ingeniero Bonillas no se haya encontrado entre ellos.

domingo, 11 de abril de 2010

La primera reunión entre los Revolucionarios en Nogales

Después de haber tomado la plaza de Nogales, el Crnl. Alvaro Obregón se dirigió a Cananea, la que se le rindió el 24 de marzo de ese 1913, y el día 13 de abril tomaba Naco, con lo que la frontera sonorense quedó bajo el control de los Constitucionalistas.

Mientras esto sucedía, el Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, proclamaba el 26 de marzo el Plan de Guadalupe, en el que desconocía al gobierno de Victoriano Huerta, mientras que el Gobernador de Sonora, José María Maytorena,  también desconoció a Huerta, aunque pidió licencia y se fue a Tucsón. Un mes después, en abril regresó a Sonora y le ofreció su colaboración al Gobernador interino, Ignacio L. Pesqueira, mientras que Obregón se dirigía al Sur del Estado a combatir a los huertistas, iniciando así una brillante carrera militar en la que lograría el control total del territorio sonorense.

Así pasó esa primavera, y mientras que Maytorena intentaba recuperar su posición de Gobernador Constitucional del Estado, en lo que era apoyado por el Gobernador Venustiano Carranza, que veía su propia posición de Gobernador de Coahuila reflejada en el problema de Maytorena, por otro lado un grupo de revolucionarios sonorenses se oponía a su regreso a la gubernatura sonorense.

De esta manera, los revolucionarios sonorenses se dividieron en dos: por un lado los Pesqueiristas, entre quienes se encontraba el mismo Gobernador Interino, Ignacio L. Pesqueira, quien obviamente no veía con buenos ojos devolverle la gubernadura a Maytorena (quien aparece en la foto de la izquierda), además de Roberto Pesqueira, quien había sido nombrado Jefe de Aduanas, y el Crnl. Plutarco Elías Calles.

Por otro lado, Obregón apoyaba a Maytorena, como represalia contra el Gobernador Pesqueira, quien había intentado menoscabar el poder de Obregón al nombrar a Salvador Alvarado jefe de las fuerzas militares en Sonora. Mientras, Maytorena mismo contaba con un poder propio, según lo reconoce Alan Knight, ya que: “Como cualquier político de altura, Maytorena tenía su red de clientes, concentrados en Guaymas y en el Sur, los cuales, como es natural, apoyaban su derecho.”

Es decir, la división en facciones de los revolucionarios constitucionalistas sonorenses se presentó entonces entre los Pesqueiristas, que representaban al Norte del Estado, y el grupo de Maytorena, que representaba a los poderes del Sur del mismo.

Fue entonces que Alfredo Breceda, representante de Carranza en la región, propuso que se celebrara en Nogales una reunión entre los actores de ese conflicto para resolver sus diferencias. Así fue cómo se reunieron a las ocho de la noche del 28 de julio de ese 1913, en el edificio de la Presidencia Municipal de nuestro municipio fronterizo, que entonces se encontraba ubicado en la esquina de Campillo y Juarez, en donde actualmente se encuentra Correos, el Gobernador Interino, Ignacio L. Pesqueira, acompañado de Alvaro Obregón, de Plutarco Elías Calles, y el Gobernador con licencia, José María Maytorena, además de la intervención de Alfredo Breceda (cuya foto aparece abajo) y de otros más.

No se sabe a ciencia cierta lo que ocurrió en esta junta; mientras que Don Francisco R. Almada escribe que en ella Maytorena presentó un mensaje de Carranza en el que recomendaba que nadie le presentase obstáculos para que reasumiera la gubernatura del Estado por ser muy importante moralmente que la Revolución contase con el apoyo del Gobernador Constitucional de Sonora, por otro lado Héctor Aguilar Camín sostiene que no se sabe a ciencia cierta lo que fue tratado en ella.

De cualquier manera, el tema de esta junta debió haber sido la aceptación o rechazo al regreso al poder del Gobernador Constitucional, José María Maytorena. Bajo este escenario, todos intentaron ganar terreno: mientras que los opositores de Maytorena trataron de condicionar su aprobación a que éste accediese a eliminar a sus amigos de su gobierno, además de que les explicara cual sería su programa de gobierno, Maytorena por otro lado se negó con evasivas a acceder, ya que menoscabaría su posición; por otro lado Obregón sostuvo su regreso, basándose en su oposición al grupo de Pesqueiristas.

El 3 de agosto, Maytorena reasumía en Hermosillo la Gubernatura de Sonora, “siendo mi primer acto reponer a Obregón en su puesto de Jefe de las fuerzas de cuyo cargo había sido destituido por mi antecesor.” Con esta acción, Maytorena intentaba ganarse para sí la lealtad de Obregón, después de que éste le había confesado en Nogales que no aceptaría el ofrecimiento que le había hecho Carranza de nombrarlo Jefe de las Armas en Chihuahua, ya que eso significaría su tumba. En ese caso, le había dicho quien en unos años más se convertiría en símbolo de la revolución y Presidente de la República, que mejor renunciaría a la revolución y se retiraría a Los Angeles, California.

Parecería que después de la junta de Nogales los conflictos entre las facciones revolucionarias quedaban atrás. Lo que nadie podía prever era que el acuerdo del regreso de Maytorena al poder del Ejecutivo del Estado sólo sería temporal y sin fundamento, ya que desembocó en la división creciente entre las facciones de revolucionarios sonorenses, fisura que se agravaría durante los meses venideros.

domingo, 28 de marzo de 2010

Nogales y el contrabando de armas durante la revolución

La semana pasada, en esta serie que presento en conmemoración del Centenario de la Revolución, describía cómo trajeron los revolucionarios constitucionalistas un avión de contrabando a Sonora en 1913. Pero además hubo otros casos de contrabando de armas por Nogales, en incidentes que nos ilustran sobre los métodos ideados para llevar a cabo este comercio subrepticio en la frontera.

El lunes 12 de mayo de 1913 eran acusados J W Wright, Jefe de Policía de Nogales, Arizona, un personaje de Nogales, Sonora y Jack Wilson, mesero del bar del hotel Montezuma de Nogales, Arizona (en la foto de la derecha aparece el Hotel Montezuma, en foto tomada durante la década de 1940), de violar el embargo estadounidense existente contra la exportación de armas a México; pero lo más grave, de intentar robar y contrabandear hacia Sonora armas y municiones adquiridas ilegalmente en el campamento militar estadounidense establecido en la vecina población.

Todo había empezado cuando el mesero del Montezuma le había preguntado varias veces al cabo Leon D. Smith si podría adquirir forraje, armas y municiones del campamento, y el sábado 10, Wilson lo había llevado a su cuarto del hotel, en donde un sonorense ofreció pagarle $40 por millar de balas y $8 por cada pistola que el militar le entregase, a lo que Smith le respondió que vería cuantas podía obtener.

Ya de regreso a su campamento, el cabo les reportó el incidente a sus superiores, quienes idearon un plan para arrestar a los conjurados. Así fue como el cabo Smith acudió el día siguiente, domingo, al hotel Montezuma y le dijo al mesero que le entregaría entre 41,000 y 42,000 balas, y una caja con 60 pistolas. Al rato se presentaba también el Jefe de Policía de Nogales, Arizona, a quien por separado el militar le dijo que se sentía mal porque estaban cometiendo un acto ilegal. La respuesta que obtuvo del policía fue que no se preocupara, que todo estaba bien, "aquí somos algo así como la policía de Nueva York, nada de esto puede hacerse si no entramos en el trato."

En seguida, y siguiendo las instrucciones de sus superiores, el militar les pidió a los conjurados que lo acompañaran al campamento militar para recogerlas. Eso hicieron, y cuando iban cargando las cajas de regreso a Nogales, Sonora, fueron arrestados, y un día después, al cruzar la frontera, el sonorense fue también detenido.

Una semana más tarde, las autoridades de Nogales, Sonora, le  presentaban a las autoridades estadounidenses una confesión firmada por un joven que habían detenido, José A. Manuel, en la que éste implicaba a varios mexicanos, enemigos de los constitucionalistas y que vivían refugiados en Nogales, Arizona, en un intento de comprar "armas, municiones, petróleo para quemar algunos edificios y puentes de Nogales, Sonora y Hermosillo". Los acusados en esta nueva denuncia eran: Luis Estrella, Antonio León, Alberto Mascareñas, Carlos F. Moctezuma, Cayetano Montenegro, Adolfo Pecina, Cosme Rivero y Gabriel Torrero, por lo que las autoridades de Arizona ordenaron a su vez el arresto de este otro grupo e iniciaron una investigación penal.

El día 26 se realizaba la primera audiencia sobre esta última acusación y se consiguió que el muchacho que había firmado la confesión fuese entregado por las autoridades sonorenses para que declarara en Arizona. Sin embargo, al verse ya libre en territorio arizonense se desdijo, agregando que no conocía a ninguno de los acusados,  que en la cárcel lo habían visitado tanto Calles como el Mayor Orozco, ordenándole que confesara que los mencionados le habían pedido adquirir esas armas, que el mismo Mayor Orozco había escrito la confesión y luego lo había llevado a una cañada, en las afueras de Nogales, en donde le dijeron que si no la firmaba ahí mismo, lo matarían. Así que tuvo que signarla.

Al escuchar esta declaración verbal del muchacho, el juez ordenó que los acusados quedaran libres, agregando que, en su opinión "todo este complot es un esfuerzo de parte de las autoridades estatales [sonorenses] para lograr inmunidad para los implicados en el asunto de las armas del ejército".

Por otro lado, el juicio de los acusados de robo de armas del campamento militar fue diferido hasta fines de ese año. Es posible que haya habido un acuerdo no divulgado entre las autoridades estadounidenses y los constitucionalistas: a cambio de olvidar el problema legal, los constitucionalistas se comprometerían a no intentar importar armas a Sonora por Nogales.

Supongo esto porque desde ese momento Nogales no vio la abundancia de casos de contrabando de armas durante los periodos estadounidenses de embargo, contrabandos que por otro lado sufrirían Naco, Agua Prieta y Cd. Juárez, en donde se intensificarían al grado de que el periódico Washington Post llegó a denunciar en 1915 a una tienda en El Paso que había vendido rifles Winchester y balas, durante los dos años anteriores, suficientes para matar a cada uno de los habitantes de México.

sábado, 20 de marzo de 2010

Nogales y el biplano Sonora

Todos conocemos la importancia  tan fundamental que tuvo Nogales para la revolución mexicana. Esta se debió a que por el principal puerto sonorense los revolucionarios exportaban el ganado y demás productos sonorenses con que financiaban la adquisición de armas, también adquiridas en Arizona. Esa fue también la causa por la que Nogales haya sido la primera población que tomó Alvaro Obregón, el 13 de marzo de 1913, después del cuartelazo de Huerta, la muerte de Madero y el subsecuente desconocimiento a su gobierno por parte de Carranza y los sonorenses, al iniciarse la campaña militar constitucionalista.

A tal grado llegaría por entonces la preponderancia de Nogales como puerto internacional, que convirtió a Arizona durante la mayor parte de esa década en el segundo lugar en importancia de los EEUU, tanto en importaciones como exportaciones -después de Nueva York- como puerto comercial con México.

Hay que recordar que esta importancia se logró a pesar de que el presidente estadounidense, William Taft, había ordenado, el 14 de marzo de 1912, el embargo de armas destinadas a nuestro país, aunque se permitía al gobierno mexicano la importación de materiales bélicos, concediéndose o no el permiso después de un análisis de caso por caso, lo cual beneficiaba únicamente a los Huertistas.

Asociados con este embargo, abundaron los ejemplos de contrabando de armamento hacia Sonora en incidentes que nos ilustran sobre los métodos que se habían ideado por entonces para llevar a cabo este comercio subrepticio en la frontera nogalense.

Por ejemplo, una adquisición muy importante para los constitucionalistas después de la toma de Nogales fue la compra de un avión por Ramón P. Denegri y Santiago Camberos, el mes de abril de 1913 en Los Angeles, o sea apenas un mes después de la toma de Nogales por Obregón.

Este era un biplano marca Martin, de un solo asiento, que costó alrededor de $4,500 dlls. y se adquirió cuando el agente del Banco Nacional de México en Nogales, de apellido Sotomayor, giró $5,700 en favor de Camberos y Julio Piña, a través del First National Bank de Los Angeles para adquirirlo.

Después de comprado fue empacado en cinco bultos, que se remitieron por Wells Fargo Express a Tucsón, consignados a Thomas Dean, a donde llegaron el 6 de mayo. Al verificar su arribo a Tucsón, el Cónsul Huertista, Alejandro D. Ainsle, telegrafió a la Embajada Huertista en Washington, la que solicitó al gobierno estadounidense el embargo del aparato. Sin embargo, alguien que se presentó como Oficial del Tribunal de Justicia Federal autorizó la entrega de los bultos al consignatario, y éste los recogió.

Durante la noche del 7 de mayo los paquetes salían de Tucsón en una carreta tirada por cuatro bestias, aunque al amanecer se descubrió el engaño, y el verdadero Agente Federal ordenó que se incautara el aparato, saliendo en compañía del Vicecónsul Huertista de Tucsón, y alcanzando la carreta en Sahuarita. La embargaron, y dejaron cuidándola al Oficial Reuben Hopkins para regresar a buscar más ayuda a Tucsón.
Mientras, los que llevaban la carreta sobornaron a Hopkins y continuaron su viaje, cambiando su destino a cruzar la frontera por Naco el 21 de mayo. Cuando el Crnl Juan Cabral le informó al Crnl Alvaro Obregón el hecho, éste respondió felicitándolo “por la feliz introducción del pájaro.”

En Naco fue armado el avión y amaneciendo el 16 de mayo era traído volando de Naco a Nogales, de donde fue volado a Magdalena, Carbó y Hermosillo, a donde llegó a las 5 PM. Hubo ciertos contratiempos que demoraron su uso, y no fue sino hasta el 28 de mayo de ese 1913 en que era volado sobre Guaymas, primero para arrojar volantes que ofrecían salvoconductos a los huertistas que se rindieran, y después con unas bombas fabricadas ex profeso que pesaban alrededor de 20 Kgs, sobre Empalme, en donde se encontraba fondeado el barco Huertista “Morelos,” atacándolo y lanzándole las bombas, aunque sin acertar ninguna. 

Posteriormente fueron fabricadas otras “bombas” que consistían en tubos repletos de dinamita y pedacería de metal y que no tenían ni espoletas ni estabilizadores. Para entonces, el cañonero Tampico había defeccionado en Guaymas, cambiándose a los constitucionalistas, y se dirigió a Topolobampo, Sinaloa, en donde fue atacado por los Huertistas que le causaron daños que lo obligaron encallar.

Entonces, Obregón ordenó que el biplano fuese llevado a Topolobampo a protegerlo. En esa acción, según el mismo Obregón lo consigna, “…pudimos observar las columnas de agua que se levantaban cerca de los barcos enemigos (El Guerrero y el Morelos) por la explosión de las bombas que de nuestro biplano se arrojaban…”

Esta es la historia del biplano Sonora y su uso durante esa fase de la revolución constitucionalista en contra de Huerta, en la primera ocasión en la aviación mundial en que un avión haya sido usado en hechos de guerra. Pero también, este hecho inauguró a Nogales como fuente de abastecimiento de armamento para los revolucionarios.

sábado, 13 de marzo de 2010

La toma de Nogales en 1913

La primera acción bélica formal en Sonora en oposición contra Victoriano Huerta fue la toma de Nogales, el 13 de marzo de 1913. La importancia de esta acción de armas fue fundamental en el desenvolvimiento de la revolución mexicana. Marcó el inicio de la etapa constitucionalista de la revolución, así como de la brillante carrera militar del entonces Cnel. Alvaro Obregón, que seguiría con su campaña política y el ascenso al poder político del grupo sonorense en el México posrevolucionario. Pero además, en acciones bélicas como la de Nogales se definieron las fórmulas vencedoras de funcionamiento militar y político, establecidos por los sonorenses, que los harían triunfar durante la revolución: ejércitos asalariados y el ver los hechos armados y políticos de la revolución bajo la perspectiva inmediata de su eficiencia, con una orientación que se alejó de las corrientes ideológicas tradicionales de nuestro país.

Tal vez por eso Obregón escogió a Nogales como escenario para iniciar las acciones bélicas contra Huerta. Porque la importancia que tenía Nogales para los revolucionarios consistía en su condición de ser frontera con Arizona, o sea la posibilidad de conseguir armamento y municiones, de exportar productos sonorenses, de tener comunicaciones telegráficas casi instantáneas con el resto del país y el mundo y en consecuencia acceso a información que no se tenía en otras regiones del país, no sin dejar de mencionar el control de las exportaciones de las ricas zonas mineras para financiar el movimiento revolucionario.

Así fue cómo el entonces Cnel. Alvaro Obregón se dirigió a Nogales al mando de unos 600 hombres. Nogales tendría entonces unos 20 mil habitantes y se extendía a lo largo de la cañada desde la frontera hasta inmediaciones de la actual Plaza Hidalgo. Lo defendían alrededor de  100 hombres al mando del Tte. Cnel. Manuel Reyes, quien para incrementar sus fuerzas, echó mano de alrededor de 130 hombres de la Gendarmería Fiscal, al mando del Cnel. Emilio Kosterlitzki.
Reyes ordenó la reconstrucción de siete trincheras ubicadas en los cerros situados al Este y Oeste de la población, en cada una de las cuales ordenó colocar unos 20 hombres, además de una línea de 54 tiradores que defendían la entonces entrada Sur al poblado, desde la entrada de la actual Colonia Héroes hasta el cerro de la pila. Finalmente, destacó 25 hombres unos 500 m más al Sur, como avanzada para cuando se acercaran los atacantes.

Por su parte, Obregón se aproximó desde el Sur a la población, un Nogales que había estado bajo la lluvia y la nieve desde el día 11, y poco después de mediodía del día 12 envió a Chas L. Montague, Pedro Trelles y Juan Serrano a pedir la rendición de sus defensores, aunque éstos no aceptaron. Ya anocheciendo, Obregón mandó dos columnas de unos 150 hombres cada una en forma de pinza a rodear el poblado, por el Este al mando del Mayor Antonio A. Guerrero, y el Oeste bajo el Cap. Gonzalo Escobar, ordenándoles que iniciaran el ataque a la 1 de la madrugada del día 13. Al comenzar el enfrentamiento, el mismo Obregón, acompañado del Cnel. Juan Cabral y 15 jinetes, atacarían desde el Sur siguiendo a lo largo de la cañada. Sin embargo, las columnas laterales se retrasaron en su avance lateral, por lo que el combate inició hasta que amanecía el día 13, extendiéndose a lo largo de todo ese día.  Los defensores perdieron al Cap. Miguel Valle, muerto en el Cerro a la entrada de la Héroes y a tres soldados, mientras que los atacantes tuvieron 6 muertos.

A eso de las 4 de la tarde, las municiones de los defensores empezaban a escasear, y el Cnel. Reyes decidió entregarse a las autoridades estadounidenses a eso de las 5 de la tarde, mientras que las fuerzas de Obregón esperaron hasta el día siguiente, 14, para entrar al poblado.

miércoles, 10 de marzo de 2010

El Maderismo y Nogales

En su convención, realizada en abril de 1910, el Partido Antireeleccionista nombraba a Francisco Ignacio Madero como su candidato a la Presidencia de la República. Este, en su libro “La Sucesión Presidencial” publicado en 1908, aún cuando había reconocido que el gobierno de Díaz había traído al país cierto mejoramiento económico y logrado la paz social, también se quejaba de la pérdida de libertad ciudadana, de excesivas concesiones económicas a Estados Unidos y de una insalubre centralización de poderes alrededor de la figura presidencial.

Durante todo el periodo desde la campaña presidencial de Madero hasta su asesinato en febrero 22 de 1913, Nogales no presenciaría eventos que tuviesen relevancia nacional. Esto se debió tal vez a que Nogales había surgido y recibido ampliamente los beneficios del desarrollo económico que trajo consigo el Porfirismo.

Por ejemplo, en 1896 había iniciado en esta frontera una importantísima actividad económica, cuando E. Luketich y Co de Hermosillo empezaron a exportar por Nogales tomate mexicano rumbo a Arizona y Sur de California.

El auge económico de Nogales, en una situación hoy poco menos que olvidada, llevó a que el Gobernador de Sonora, Ramón Corral (1895-1899), viniera a esta frontera a finales de 1896 buscando un local para construir aquí la casa de gobierno del Estado, para que funcionara durante los veranos para así evitar los terribles calores del estío hermosillense. Escogió un terreno ubicado en la esquina oriental de Calle Camou (Internacional) con Pesqueira, y contrató los servicios del arquitecto James Vandervort para diseñar el edificio, aunque al final lo que se construyó en 1897 fue un “cottage.” De todos modos, su ejemplo fue seguido por otros, y en la esquina opuesta, el Ing. Ignacio Bonillas, también siguiendo el diseño de Vandervort, erigió su residencia, mientras que el Agente Aduanal, Próspero Sandoval levantó la suya en 1898 al lado oriente de la de Corral, al norte de la que después sería Plaza 13 de Julio.

En 1899 la ley 64, firmada por el Congreso del estado el 13 de julio, declaraba Villa a Nogales, y en 1901 el Ferrocarril de Sonora, a través de una renta simbólica, $1 anual, le cedía al Ayuntamiento una superficie de terreno de 2,026 metros cuadrados, en la que sería construida la Plaza 13 de julio.

 Sin embargo, no todo era miel y dulzuras. En 1904 se ordenaba una investigación para hallar en dónde conseguían armas los Yaquis, y el 14 de abril el Gobernador Izábal (1903-1907) le informaba al ministro Ramón Corral: “En Nogales, Arizona, hay indios ocupados en comprar parque; pero arreglé con Sheriff que los aprehenda y de noche los pase a este lado, a cambio de igual servicio cuando él necesite que se le entregue sin formalidades legales algún prófugo de justicia americana”. En respuesta, Corral le respondió que, en su opinión, el Presidente Díaz “no aprobará lo del convenio con el Sheriff de Nogales porque estos asuntos diplomáticos con americanos son muy delicados”.

Izábal no se dejaría disuadir por esta respuesta, y a su vez le aseguró a Corral: “Convengo en que arreglo con Sheriff es delicado e ilegal, pero como es enteramente local para Nogales y sólo para casos extraordinarios en que sería embarazosa aplicación de Tratados, lo considero de verdadera conveniencia y ojalá que el Sr. Presidente se disimulara por un poco de tiempo...”

Ya durante la presidencia de Madero, la principal obra pública nogalense fue la construcción de la actual Escuela Pestalozzi. Las dos escuelas públicas nogalenses, ubicadas por la Calle Ingenieros, para entonces estaban muy deterioradas, por lo que en agosto de 1911 el arquitecto O J. Omstead entregaba los planos de un nuevo edificio escolar, aunque en el mes que le quedaba a ese gobierno municipal sólo logró colocar la primera piedra, que todavía hoy se aprecia en una esquina del edificio.

El 11 de noviembre de 1912, el nuevo gobierno municipal, encabezado por Fernando Rodríguez, conseguía un préstamo por $30,000 del Banco Nacional de México para construir el nuevo plantel; se vendieron los edificios de la antigua escuela y se logró un préstamo por $10,000 de la Srita. Rosa Muñoz, tía del Regidor Guillermo Barnett (h). Con este dinero se construyó el edificio, que fue inaugurado el 15 de septiembre de 1912, al dejar la presidencia Fernando Rodríguez y asumirla Guillermo Barnett (h).

Vendría después el Golpe de Estado de Huerta y el asesinato del Presidente Madero, mientras que el Gobernador José María Maytorena pidió licencia y se fue a Arizona, y Alvaro Obregón ofreció sus servicios para combatir a los Huertistas. El Gobernador Interino, Ignacio L. Pesqueira lo nombró Jefe de la Sección de Guerra, y el 6 de marzo de 1913, Obregón se dirigía al Norte del Estado, al mando de una columna militar con la intención de apoderarse de sus tres principales poblaciones: Nogales, Naco y Cananea, tema que veremos el próximo de esta serie.

domingo, 7 de marzo de 2010

Inicios de la revolución en Nogales

La primera fase de la revolución en Nogales corresponde principalmente a hechos aislados, promovidos en su mayoría por miembros del Partido Liberal Mexicano (PLM) de los hermanos Flores Magón. De cualquier manera, Agua Prieta y Douglas se convertirían, durante esta primera etapa revolucionaria, en unos de los escenarios más importantes de insurrección al estar situadas entre los pueblos mineros del Norte de Sonora y Sur de Arizona, ya que en ellos la agitación magonista tuvo mayor actividad.

Sin embargo, el primer incidente en Nogales, indicativo de que el Porfirismo no sería la solución social y económica para el país, no estuvo directamente relacionado con el PLM, sino que fue el asalto de seguidores de Teresa Urrea al poblado, el 12 de agosto de 1896.  Esa noche, entre 60 y 70 individuos asaltaron el centro de la población, apoderándose del nuevo edificio de la Aduana, en donde permanecieron hasta el amanecer siguiente. Uno de los participantes en el asalto, Abraham Salcido, continuaría su oposición al régimen Porfirista, ahora como miembro del movimiento Magonista. En 1903 fue arrestado en Morenci, Arizona por provocar disturbios durante una huelga de mineros y condenado a tres años de prisión en Yuma (en la derecha aparece una imagen suya, tomada cuando estuvo preso en Yuma). Al salir libre, se fue a Cananea en donde intervino en el preludio de la huelga que se ha convertido en emblemática de la revolución mexicana.

Y así como lo experimentado por Salcido, hubo más incidentes que tuvieron como escenario a la entonces nueva población de Nogales, los que anunciaban la inconformidad social por la situación económica, y principalmente por la discriminación hacia los mexicanos en México mismo. El espacio de estas líneas no me permite extenderme más sobre el tema, por lo que escogeré para mostrar la inestabilidad de entonces la historia del indígena Mayo, Fernando Palomares, quien desde los primeros años de 1900 distribuía el periódico Regeneración del Partido Liberal (PLM) en nuestra región, y en 1905 publicaba en Tucsón el periódico El Defensor del Pueblo. Al ser éste clausurado, se fue a Cananea a participar en la huelga minera, de donde se dirigió a Los Angeles a seguir participando en el PLM.

En 1908, con el cargo de Delegado especial del PLM, Palomares entraba a Sonora desde Arizona a Nogales, y en una carta dirigida a Ricardo Flores Magón le describió su odisea para escapar de sus perseguidores. Para ir a Nogales desde Tombstone se subió a un tren carguero, aunque fue descubierto por un garrotero y arrojado del tren. Al caer del ferrocarril se lastimó una pierna, herida de la que no se recuperaría jamás. Como pudo, llegó caminando a Nogales (a la derecha muestro una fotografía de la estación del ferrocarril de Nogales, viendo hacia el Sur. Este edificio se ubicaba unos metros más al Sur de la frontera. El acantilado de la Calle Elías se puede apreciar a la izquierda) y de aquí se fue al Bacatete, buscando incorporar a los indígenas al movimiento liberal. Para su mala suerte, esta carta fue interceptada por el gobierno del Estado, lo que desató una feroz cacería que duró varios meses para apresarlo. Así, el gobernador Fernando Cubillas le enviaba un telegrama el 29 de junio al Presidente Municipal de Nogales, Alberto Claussen, pidiéndole: “procure empeñosamente su aprehensión y que se le catee minuciosamente…” De igual forma, fueron alertadas las autoridades de las poblaciones en la ruta del ferrocarril. Sin embargo, parecería que a Palomares se lo había tragado la tierra, por lo que el Presidente Díaz intervino directamente en la orden de hallarlo.

Lo que no sabían sus perseguidores era que Palomares había sido detenido en Guaymas pensando que era un vago, y aunque llevaba correspondencia comprometedora de los Flores Magón no le fue hallada, por lo que la destruyó, comiéndosela. Después de ser liberado se iría a la Ciudad de México, y el 15 de septiembre asistió a la ceremonia del grito, esperando que el Presidente Díaz asomara la cabeza por el balcón Presidencial. Le disparó con un arma que había conseguido aunque no tuvo suerte. Logró escapar cuando la policía se lanzó sobre la muchedumbre, intentando detener al autor del intento de magnicidio. Y así como el caso de Palomares, hubo muchos otros más que qntecedieron a la revolución, y en los que Nogales actuó como escenario.

Lo que no podían prever quienes perseguían a Palomares, era que el más significativo evento por entonces, y en que también Nogales figuraba, ocurrió el 13 de enero de 1910, cuando Francisco Ignacio Madero, quien promovía por entonces al movimiento antireeleccionista, cruzó de incógnito esta frontera, viniendo de Hermosillo, ya que le habían advertido que se preparaban actos violentos para recibirle en el Norte de Sonora, y así desistió visitar Cananea para realizar un mítin en el mineral. Y aún más, Madero mismo no podía imaginarse entonces que su campaña llevaría al inicio de un movimiento con alcances imprevisibles, el que sacudiría profundamente el tejido social y político del país. Eso lo veremos en artículos posteriores de esta serie

sábado, 27 de febrero de 2010

Los Inicios de Ambos Nogales

El martes, 16 de septiembre de 1884, un mes después de la firma del contrato que establecía el fundo legal de la nueva población, tomaba posesión el primer ayuntamiento de Nogales, Sonora.

Eran las nueve de la mañana cuando un pequeño grupo atravesó el llanito, aledaño a la frontera, que únicamente era aprovechado por la vía del ferrocarril. Pasaron bajo la sombra de un gran encino que permanecía aún en pie, retador frente a las hileras de leña que alimentaban las calderas de los trenes. Iban a reunirse en el local que funcionaba como Salón Municipal, ubicado en la esquina de Campillo y Pesqueira (En la derecha aparece una imagen del llanito, y en el extremo derecho el Salón Municipal. El árbol que menciono, para cuando se tomó la foto ya había sido cortado para construir la Aduana). En el evento le dieron lectura a un oficio, fechado el 7 de ese mes por la Prefectura del Distrito de Magdalena,  en el que se ordenaba tomar protesta al primer Ayuntamiento de Nogales.

En seguida tomó posesión el Presidente Municipal, Juan B. González, seguido de José J. Encinas como primer Regidor, Narcizo (sic) Moreno como Segundo Regidor, Luis Tapia como Regidor Suplente, Luis Aragón como Juez Local propietario y Waldo Briseño como Juez Local Suplente.

Desde esa breve ceremonia, y hasta el Alcalde actual, José Angel Hernández Barajas, Nogales, Sonora, ha tenido 57 Presidentes Municipales Constitucionales según mis números, así como con una cantidad muy difícil de definir de Presidentes Interinos.

El problema para determinar quiénes fueron Presidentes Constitucionales y quienes no, radica en que Nogales y México pasaron desde entonces por la Revolución Mexicana y por conflictos originados en factores políticos y de otra naturaleza, los que llevaron a nombrar Alcaldes en vez de elegirlos; por revueltas y levantamientos en los que se destituían las autoridades municipales; por nombramientos directos hechos por el Ejecutivo Estatal, así como por modificaciones legales que también han ido cambiando los periodos de los Gobiernos Municipales.

Nogales, Sonora, no contaría con un edificio propio, sede de la Presidencia Municipal, sino hasta el 1 de julio de 1897, cuando fue inaugurado el ubicado en la esquina Noroeste de Campillo y Juárez (mostrado a la izquierda, situado donde hoy está correos), que en algo copiaba al de la aduana, ubicado enfrente, y que para entonces tenía diez años de haber sido concluido.

Nogales, Arizona, por otro lado, y como vimos en el artículo anterior de esta serie, en 1893 era incorporado como población, y el Condado Pima, al que pertenecía entonces Nogales, nombraba un Consejo Municipal integrado por Teodoro Gebler, James B. Mix, Antonio Proto, George B. Marsh y Edward B. Hogan. En su primera reunión, el Consejo nombró a Mix como primer Presidente Municipal (Mayor), y un año después era ya electo Don Antonio Proto como Alcalde.

El poblado arizonense, después de que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos negó en 1896 la reclamación del terreno del antiguo Rancho de Los Nogales de Elías ubicado en Arizona, finalmente pudo obtener en diciembre de 1898 la patente firmada por el Presidente William McKinley, que le concedía un fundo de una milla cuadrada de terreno. Así pudo el nuevo Alcalde, William F. Overton, empezar la asignación de títulos de los lotes ya medidos, los que después de un pago de $5 por el lote, más $7 por el papeleo, fueron entregados a sus nuevos dueños.

Así surgieron Ambos Nogales, poblaciones divididas por una línea internacional que entonces no era visible y por la que nadie impedía el libre paso. Esos primeros años verían el surgimiento, primero, del templo católico, dedicado a la Purísima Concepción, consistente en un gran cuarto de adobe que empezó a ser construido en 1886, aunque su primer sacerdote, Patricio Sánchez, se establecería en octubre de 1890. Otro edificio, el imponente edificio de la Aduana, sería concluido en 1887 con un costo de $83,882.17.

En marzo de 1898 era inaugurado el alumbrado público de la población, consistente en 7 lámparas de arco y 10 incandescentes, y así la cañada dejó en el pasado la obscuridad que la invadía durante las noches sin luna.
Parecía que todo sería bonanza, ya que la economía pujante de la población impulsaba su explosivo crecimiento. Nadie hubiera adivinado que pronto iniciaría la Revolución Mexicana.

jueves, 18 de febrero de 2010

El Contrato del Fundo Legal de Nogales

Una importantísima estipulación de la ley No 29 publicada el 11 de julio de 1884, que fundó a nuestra población y Municipio de Nogales, fue su segunda cláusula, que facultaba al Gobernador del Estado “para que arregle” con los dueños del rancho Los Nogales la adquisición del terreno necesario “para facilitar el progreso de la citada municipalidad.”

Se contrató a los Ings. Ignacio Bonillas y Charles Herbert para diseñar el plano de población de Nogales, Sonora, y de Nogales, Arizona; dos poblaciones hermanas, divididas por una frontera internacional, y el día 28 de agosto iba a Hermosillo el Sr. Conrado Aguirre desde Magdalena, en donde vivía, para reunirse en el Palacio de Gobierno con el Gobernador del Estado y con el Sr. José Camou, radicado en Hermosillo. Aguirre iba en representación de los condueños de la mitad del terreno de Los Nogales: Ana Salazar vda. de Elías, Carmen Elías su mujer, su cuñado Antonio Campillo y Don José Pierson; Camou representaba la otra mitad, que le pertenecía.

Ya en la reunión con el Ejecutivo del Estado, extendieron sobre una mesa el plano de Bonillas y Herbert, y acordaron que los condueños harían “cesión perpetua e irrevocable al gobierno del Estado de Sonora de un terreno cuadrado de mil doscientas varas por lado … para el fundo legal de la población…” aunque se reservaron algunos lotes que ya habían vendido a diversas personas, así como otros más que conservarían para sí mismos en la población que nacía entonces.




Así fue establecido el Fundo legal de Nogales, que quedó finalmente como un rectángulo que iba desde la frontera hasta el callejón Ramos (en el plano interactivo adjunto puedes ver sus límites) . Las calles recibieron los nombres de quienes participaron en la medición, de funcionarios locales de entonces, de los políticos estatales y nacionales más destacados en aquel momento, así como algunos de los lemas políticos populares entonces; por ejemplo Ingenieros, Fenochio, Díaz y Unión.

Nogales, Arizona, por otro lado, no contaba por entonces con la certeza jurídica de la posesión del terreno en que se asentó esa población, debido a que Don José Camou apeló ante la justicia estadounidense su pertenencia en Arizona del Rancho Los Nogales. Esto no fue impedimento, sin embargo, para fundar la población vecina, ya que el 21 de julio de 1893 la Mesa de Supervisores del Condado de Pima, porque aún no nacía el Condado de Santa Cruz, firmaron los papeles para incorporar Nogales, Arizona, aunque una tormenta veraniega ocasionó una inundación que impidió que los nuevos Nogalenses de Arizona asistieran a la ceremonia en Tucsón. Eso no fue impedimento, sin embargo, para que los Supervisores se tomaran la libertad de repetir la ceremonia el día siguiente cuando el río Santa Cruz había bajado, y así la fecha oficial del nacimiento de la municipalidad de Nogales, Arizona, quedó para la posteridad como el día 22. Tres años después la Suprema Corte de Justicia de los EEUU invalidaba la reclamación de Camou, y así la vecina población pudo tener posesión del terreno en que se asentaba esa población. El Condado de Santa Cruz, por otro lado, nacería al ser segregado del de Pima el 15 de marzo de 1899.

Ambos Nogales tuvieron un crecimiento exponencial. En diciembre de 1884 nacía la primera agencia aduanal nogalense, de Próspero Sandoval, y para el año siguiente, Manuel Mascareñas adquiría la cercana Hacienda de Santa Bárbara, en las márgenes del río Santa Cruz, que de esta manera se agregaba a las otras dos haciendas ya existentes en el Municipio, Cíbuta de Don José Pierson, y La Arizona de Guillermo Barnett.

Nogales Sonora, para inicios de 1887 alcanzaba 886 habitantes, mientras que en el Municipio se llegaban a 1,484, a la vez que nuestra población hermana tenía 400 habitantes. Diez años después eran 1,296 los nogalenses del poblado sonorense, y 1,810 los habitantes del municipio. En adelante, el poblado de Nogales crecería exponencialmente hasta convertirse en el principal puerto internacional de Sonora, gracias al enorme crecimiento en su comercio internacional.

Después vendría la Revolución Mexicana, en la que esta frontera desempeñó un papel preponderante. Sin embargo, durante ese verano de 1884, al firmarse el Contrato para establecer el Fundo Legal de Nogales, Sonora, nadie podía prever lo que traería el futuro. Así, Conrado Aguirre regresó a Magdalena a darle la noticia a su mujer, Carmen Elías y demás familiares, que entonces nacía un poblado en la cañada que atraviesa la frontera, poblado que al igual que el antiguo rancho del lugar, también se llamaba Nogales.