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viernes, 19 de noviembre de 2010

Resumen General, 1910 a 1920.- El Periodo Bélico de la Revolución Mexicana

¿Cómo entender a la revolución? La revolución mexicana, con o sin mayúsculas, para sus apologistas y detractores. El movimiento social que definió al país durante el siglo XX y lo preparó, también, para el XXI. En estos dos artículos concluyo la serie que inicié, hace ya un año y gracias al espacio que amablemente me concedió este diario, como mi conmemoración del centenario de su inicio.

¿Cómo entenderla? La mejor forma de asomarse a ella es recorriendo las etapas por las que pasó; es seguirla a través de su infancia, de su adolescencia y madurez hasta su muerte. Eso veremos en éste y el siguiente artículo.

La revolución mexicana nació en 1910 con el movimiento de Francisco Ignacio Madero. Esta fue una gestación totalmente inesperada, seguida del nacimiento de un México continuación y a la vez rompimiento de su cordón umbilical con el pasado, un parto que nadie esperaba que tendría éxito. La caída de Díaz fue totalmente insospechada y así subió al poder Madero.

Durante esta primera etapa, Nogales casi no sintió la transición, el Nogales porfirista y el de Madero se confundieron en un continuo en el que no hubo algún parteaguas apreciable.

Pero luego vino la traición de Victoriano Huerta y el asesinato de Madero, y así se abrió la caja de Pandora; los demonios salieron de sus cárceles y los cuatro jinetes del Apocalípsis se lanzaron sobre el país. Y durante esta etapa la frontera adquirió un poder que no había tenido durante el maderismo. Las razones: la frontera fuente telegráfica de las noticias, la frontera donde se podía adquirir armamento a cambio de ganado y productos embargados a los sonorenses; la frontera donde se  podía buscar asilo en caso de derrota o legitimación en caso del triunfo.

Así fue cómo el primer combate del Constitucionalismo contra la usurpación de Huerta ocurrió precisamente aquí, en Nogales, el 13 de marzo de 1913, fecha cabalística si las hay, fecha que inicia el ambiguo proceso de la apertura del camino revolucionario que al inicio únicamente intentaba vengar la muerte de Madero, pero que se convirtió en pugna entre reivindicaciones sociales insatisfechas y la necesidad de reconstruir la economía nacional a través de conseguir la armonía entre los dispares intereses de clases en conflicto.

Así, Carranza inició su gobierno aquí, primero en Nogales y luego en Hermosillo, cuando Sonora le abrió sus puertas al paria que arriesgaba todo por lograr construir un nuevo México. Y desde aquí partió el Cuerpo revolucionario de Obregón que fue conquistando la costa del Pacífico mexicano hasta lograr entrar a la Ciudad de México.

Y después de la conquista de la Cd. de México vino la peor etapa de la revolución, la fase armada, la pugna entre el Constitucionalismo que intentaba construir un México urbano moderno por un lado, que se enfrentaba al Villismo afloramiento de mestizajes norteños que buscaban la reivindicación del agrarismo mestizo, aunado al Zapatismo que intentaba lo mismo, pero para los indígenas desposeídos durante décadas, ¿qué digo décadas? Por siglos de abandono. Es decir, la pugna pero a la vez confluencia de ansiedades de ser, de necesidades ancestrales insatisfechas de formas distintas de vivir, aunque también de fórmulas divergentes, de soluciones sobre cómo sería el México del siglo XX. Y aquí fallaron los agrarismos de Villa y de Zapata cuando no se unieron éstos contra el naciente urbanismo de Carranza, y con ello sellaron su suerte final.

Pero mientras, tras la conquista de la Ciudad de México por el Carrancismo, vinieron la Convención de Aguascalientes y la de Querétaro, seguidas de la promulgación de una nueva Constitución, triunfos temporales del Villismo y Zapatismo contra el constitucionalismo, aunque al fin asumió el poder nacional Venustiano Carranza, y por un tiempo el héroe invicto de la revolución, Álvaro Obregón, fue su Secretario de Guerra.

Y al aproximarse la fecha de la sucesión presidencial de 1920, Álvaro Obregón renunció a la Secretaría y regresó a Sonora. Y coincidentemente escogió también a Nogales para preparar su campaña presidencial, y desde aquí, de Nogales, lanzó su candidatura presidencial, y propuso a la nación una fórmula urbana para el México del futuro.

Vino después el Plan de Agua Prieta de los sonorenses, plan que desconocía al gobierno de Carranza, seguido de la huida del varón de Cuatro Ciénegas y el incidente de Tlaxcalantongo que selló su suerte y al mismo tiempo el ascenso al poder nacional de Obregón, y así llegó éste a ocupar la silla presidencial, a imponer la otra visión del nuevo México, la fórmula urbana, y con su triunfo concluía la etapa armada de la revolución e iniciaba la contienda ideológica.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Preludio a la ascensión de Álvaro Obregón

El 27 de agosto de 1918, al ocurrir el incidente internacional que merecidamente le ha dado el título de Heroica a Nogales, Sonora, Álvaro Obregón se encontraba en San Francisco, California. Su casa en Nogales, en la que se habían quedado su esposa María Tapia y sus hijos, estaba ubicada (donde hoy está el cruce peatonal a Estados Unidos en la garita No 1) a unos pasos del escenario del incidente internacional, y fue blanco de incontables disparos estadounidenses. Al concluir el ataque, Ezra M. Lawton, Cónsul de Estados Unidos en Nogales, Sonora, se llevó a la familia de Obregón a Nogales, Arizona, a que esperara en la casa del padre de Doña María a que se serenara la situación (en la foto de abajo, que ve hacia Nogales, Arizona, aparece la casa de Obregón en el extremo izquierdo de la imagen, mientras que la frontera corre de izquierda a derecha).




Obregón había escogido a Nogales para vivir desde su renuncia a la Secretaría de Guerra del gobierno de Venustiano Carranza, y aquí había iniciado varios negocios; además, en junio de ese año, a iniciativa del Presidente Municipal, Félix B. Peñaloza, al constituirse la Junta Permanente de Mejoras de Nogales, había sido escogido como su primer Presidente. Por eso, al regresar a Nogales debió recordar con afecto al sacrificado Presidente Municipal.

El mundo estaba entonces inmerso en la Primera Guerra Mundial, lo que llevó a Estados Unidos a incrementar sus medidas de seguridad, así como a intentar descubrir tendencias pro alemanas en los políticos de otros países, y los revolucionarios de México no se quedaron atrás: algunos estadounidenses confundían entonces al nacionalismo mexicano como pro alemán y después lo interpretarían como pro comunista. Pero no nos adelantemos…

Amaneciendo el 11 de noviembre sonaba en la vecina población la sirena de los bomberos acompañada de balazos: se celebraba el armisticio que daba fin a la Primera Guerra Mundial, firmado ese día en Compiegne, Francia, “a la onceava hora del onceavo día del onceavo mes.”

Empezando 1919, Nogales Arizona ya había iniciado su transformación económica al aproximarse el final de la etapa bélica de la revolución mexicana y el cierre del campamento militar, Stephen D. Little.

Charles Dumazert era dueño de La Ville de Paris, tienda de artículos de vestir que le vendería poco después a un recién emigrado de Ponevezh, Lituania, Hyman Capinski, quien cambió su apellido a Capin al llegar a América (En seguida aparece la Calle Morley, que se convertiría en el centro de la transformación económica de Nogales, Arizona).


Sin embargo, el evento más importante para el futuro del país ocurrió el 1 de junio de ese 1919, cuando Álvaro Obregón lanzó desde la entonces Villa de Nogales un manifiesto en el que exponía su análisis de la situación nacional al aproximarse la sucesión presidencial.

México estaba regido por dos partidos, decía, el Conservador y el Liberal, “el primero integrado por los grandes acaudalados, el alto clero y los extranjeros privilegiados; y el segundo por las clases trabajadoras: jornaleros, obreros, profesionales, agricultores, ganaderos e industriales en pequeño; constituyendo éste último grupo una verdadera mayoría de la familia mexicana.” Pero a pesar de ser mayoría el partido Liberal, no lograba el triunfo por sus disensiones internas. Esta situación auguraba un peligro enorme para México por la posibilidad de que resurgiera la violencia en las próximas elecciones. La solución, argumentaba Obregón, era ofrecerse como candidato a la Presidencia pero bajo la bandera de un nuevo partido que no estuviese regido por las disensiones. Así, a su candidatura debería acompañarse de “una nueva organización.”

Además, entendiendo perfectamente la importancia que tenían para el país las relaciones con la nación vecina, ya que precisamente para familiarizarse con los modos estadounidenses de vida y de ser había escogido a Nogales para vivir desde su renuncia a la Secretaría de Guerra, ahora proponía varios principios en lo internacional: la inviolabilidad de la soberanía mexicana y de las demás
naciones; el respeto a los derechos adquiridos en México por los extranjeros; facilitar la inversión de capitales foráneos “para el desarrollo y fomento de las riquezas naturales;” y reforzar las relaciones internacionales de México.

El Presidente Carranza, por otro lado, también había comprendido lo fundamental que era y es para México la nación vecina, y por eso escogió al Ing. Ignacio Bonillas para sucederle, ya que en él se manifestaba otra vertiente del entender a Estados Unidos. Bonillas había nacido en San Ignacio, Sonora, había cursado hasta la preparatoria en Tucsón y luego Ingeniería de Minas en el Tecnológico de Boston,
para después regresar a Sonora en donde fue Perito de Minas en los Distritos de Magdalena, Altar y Arizpe; Prefecto en los de Magdalena y Arizpe; Presidente Municipal de Magdalena y de Nogales, y Diputado Local de 1911 a 1913. Al sobrevenir la revolución, Carranza lo escogió para que dirigiera dos Secretarías, de Fomento, y de Comunicaciones y Obras Públicas. Después asumiría la posición que tenía entonces: Embajador de México en Estados Unidos, en cuyo desempeño había logrado solucionar armónicamente los problemas suscitados entre ambas naciones por la revolución, la nueva Constitución, el Villismo y la Primera Guerra Mundial.

Por eso es que regresando la contienda presidencial que se avecinaba, podemos asegurar que en Obregón y Bonillas prometían competir dos visiones diferentes de la relación de México con los Estados Unidos, aunque nunca sabremos cómo se habría desarrollado ésta de haber ganado Bonillas la Presidencia de México…

domingo, 25 de julio de 2010

Las Batallas de Celaya


Después del rompimiento entre Villa y Carranza, Sonora  y Nogales lograron un respiro momentáneo, ya que el escenario de la revolución se trasladó al centro del país, al Bajío.

Para marzo de 1915, la situación nacional de los constitucionalistas encabezados en lo político por Carranza y en lo militar por Obregón, era precaria. En el Noroeste, Plutarco Elías Calles se encontraba aislado en Sonora por las fuerzas de Maytorena. En el Noreste, Villa asediaba continuamente a Tampico. En el Sur, las fuerzas Zapatistas bloqueaban el avance de los Constitucionalistas. Así, era necesario que los Constitucionalistas abrieran otro frente para disminuir el poder villista.
Obregón contaba por entonces con alrededor de once mil hombres, de los que seis mil eran de caballería y el resto, infantería. Villa, por otro lado, tendría de dos a tres veces más soldados, aunque para la primera batalla del enfrentamiento que venía no dedicó más que alrededor de doce mil, pensando que lograría un triunfo fácil, y únicamente fue incrementando su número hasta alrededor de treinta mil hombres conforme fue avanzando la batalla sin que lograra el triunfo.


El primer error de Villa fue alejarse de Torreón y establecer su base de operaciones en Irapuato, lugar en donde confluían dos ferrocarriles: el que venía de Jalisco, territorio constitucionalista, y el proveniente del norte, territorio villista, para de Irapuato dirigirse a la Cd. de México.

El Gral Felipe Angeles, quien se encontraba entonces recuperando de una caída de caballo y no pudo por lo tanto brindarle su  experiencia sobre el campo de batalla, le había advertido que no era adecuado un enfrentamiento tan lejano a su territorio y le aconsejó engañar a Obregón para que lo siguiera hasta su región, en donde podría enfrentársele adecuadamente. Villa, sin embargo, no atendió esas recomendaciones.

Obregón, por otro lado, una y otra vez había empleado la táctica con Villa de llevarlo a que atacara como acostumbraba con su caballería. Además, había estudiado los cambios técnicos bélicos que se habían introducido en la guerra europea que entonces se desarrollaba: la supremacía de la artillería móvil, las trincheras y las alambradas que hacían obsoletos los ataques de caballería. Así, determinó que la región de Celaya era ideal para ese nuevo estilo de guerra con su valle dedicado a la agricultura y por lo tanto cruzado por acequias de riego que dificultaban el avance de la caballería, a la vez que facilitaban la excavación de las trincheras obregonistas.

El 4 de abril de ese 1915 llegaba Obregón a Celaya, y al día siguiente envió una columna de 1,500 hombres rumbo a Irapuato, distante unos 55 Km, a investigar la situación. Un día después supo que habían sido atacados a unos 20 Km de allí, en Estación Guaje, y necesitaban refuerzos. En un tren encabezado por él mismo, salieron rumbo al lugar, y al llegar ordenó tocar el silbato como distracción. El propósito se cumplió: las fuerzas constitucionalistas expedicionarias pudieron subir al tren, los villistas creyeron que llegaban más refuerzos y cambiaron su ataque al mismo, mientras que éste se retiraba de vuelta a Celaya sin permitir que lo alcanzaran los villistas, pero incitando que lo persiguieran hasta cerca de Celaya, en donde los constitucionalistas los rodearon. Allí se dio la primera batalla.

Para el día siete, al debilitarse los villistas, Obregón ordenó que su caballería los atacara por ambos flancos. Los villistas, aterrorizados, huyeron rumbo a Irapuato perseguidos alrededor de quince kilómetros por los constitucionalistas hasta que anocheció, y fueron dejando regado de cadáveres el campo.

Era la misma táctica bélica que había empleado Obregón en su primer combate, al tomar Nogales el 13 de marzo del año anterior: una columna central de distracción dirigida por él mismo y, en forma de pinza otras, laterales, para rematar al enemigo.

Para el segundo combate, Obregón formó sus fuerzas en un anillo alrededor de Celaya, lo que forzó a Villa a extenderse en un frente de unos 20 Km rodeándolo. Lo que no sabía Villa era que Obregón había enviado siete mil hombres de caballería a la retaguardia, en donde Villa no los pudiera ver, a esperar el momento para entrar en acción. La intención era que los villistas atacaran alrededor de ese anillo sin centrar su ataque en un punto, y por lo tanto que no tuvieran fuerza concentrada suficiente; para después, al debilitarse, que fueran atacados por su retaguardia con la caballería. Y así ocurrió.
La batalla empezó el 13 de abril, y al anochecer del día siguiente Obregón juzgó que los villistas estaban suficientemente débiles para atacarlos con la caballería. Amaneciendo el día 15, entraba en acción ésta, mientras que otra columna salía de Celaya para abrir un frente de dos pinzas. Los villistas huyeron en desbandada rumbo a Irapuato (En seguida muestro una entrevista con el historiador Jean Meyer, acerca de la batalla de Celaya)




Después de la batalla de Celaya, el Gral Obregón les preguntó a los soldados prisioneros villistas que quienes fueran oficiales de ellos se identificaran, ya que éstos se habían disfrazado como soldados rasos, y les prometió que no se les haría daño. Ciento veinte oficiales villistas se identificaron e inmediatamente fueron fusilados por los obregonistas.

Obregón tomaría casi sin resistencia el día 22 a Irapuato, y durante mayo continuaría la batalla alrededor de León. Fue entonces que perdió un brazo al explotarle una pieza de artillería, aunque continuó la batalla dirigida por sus subalternos, y para el día 5 de junio caía León en manos constitucionalistas. Finalmente, el 10 de Julio caía Aguascalientes en el último intento villista de derrotar al constitucionalismo.

Allí se definió la suerte de dos de las corrientes ideológicas revolucionarias: la del México rural y la del México urbano e individualista.

El 19 de octubre se daba el reconocimiento estadounidense de facto a los constitucionalistas, y el día 28 Obregón ordenaba suspender más reclutamientos, ya que Villa se había retirado a Sonora muy mermado en su poder. Este desarrollo sonorense lo veremos el próximo artículo…

domingo, 4 de julio de 2010

Lo local y lo Nacional en el Constitucionalismo

Durante el primer periodo de la Revolución Constitucionalista, que va desde la toma de Nogales por Obregón, el 13 de marzo de 1913, hasta el rompimiento definitivo en septiembre de 1914, se fueron definiendo las diferentes facciones del movimiento, como hemos visto en artículos anteriores.

En el ámbito Sonorense, la división se fue agravando entre los seguidores de Maytorena y los de Elías Calles; en el nacional, las diferencias también se fueron manifestando entre los Carrancistas (Carranza mismo, Obregón y Elías Calles) y Villa.

Estas pugnas se reflejaron en el desarrollo de las campañas de la guerra en contra de Victoriano Huerta, así como en el abastecimiento de pertrechos bélicos. Mientras que los Carrancistas, que controlaban Sonora, se proveían de armas en Arizona a través de los puertos fronterizos de Naco, Agua Prieta y Nogales, por otro lado Villa, que controlaba a su vez Chihuahua, se abastecía a través del Paso. En Sonora, los impuestos a las minas y la venta de ganado confiscado eran utilizados para adquirir armas; en Chihuahua, la ganadería tenía la misma función para el bando Villista.

Los meses de estancia de Carranza en Sonora y sus decisiones aquí (en Nogales muchas de ellas), habían alimentado y hecho más pronunciadas estas diferencias, entre las más graves: había nombrado al Gral. Felipe Angeles como su Secretario de Guerra; así quedaba por encima de Obregón, que a su vez fue nombrado Jefe del Ejército del Noroeste, con el mando militar de Sonora, Sinaloa, Durango, Baja California y Chihuahua; esto a su vez implicaba que Villa (cuyo territorio era Chihuahua) quedaba bajo las órdenes de Obregón. De esta manera, con una solución burocrática, Carranza intentaba controlar las estrellas en ascenso de Obregón y de Villa. El futuro se encargaría de mostrar su error.
Para finales de 1913, la adquisición de armamento en Arizona por los Sonorenses había sido factor del triunfo en la campaña de Obregón a lo largo de la Costa del Pacífico, con la casi total conquista de Sinaloa, aunque la carencia de líneas férreas entre Tepic, Nayarit, y Orendain, Jalisco, le bloqueaba el acceso de la Cd. de México; a ello se le agregaba que los recursos sonorenses no eran lo suficientemente constantes para el financiamiento de la guerra.

Sin embargo, de acuerdo a Obregón, Carranza le dijo que era necesario que él se apresurase a la conquista del altiplano central, para evitar que Villa la lograse primero; así fue cómo Obregón dejó de lado a Mazatlán y se lanzó a la conquista de Guadalajara, lograda en julio de 1914.

Al mismo tiempo, Carranza le ordenaba a Villa, que para entonces había tomado Torreón y cuya siguiente conquista lógica era Zacatecas, que se desviase y tomara Saltillo, ubicada más hacia el Este. Villa le obedeció, tomó Saltillo con la asesoría del Gral. Felipe Angeles, quien había renunciado al gabinete de Carranza e incorporado a las fuerzas villistas; luego regresó y logró, el 23 de junio, la toma de Zacatecas en la batalla más sangrienta de la revolución: alrededor de 7 mil muertos combatientes de ambos bandos y un número desconocido de civiles.

Al mismo tiempo, en Sonora se agravaba la división entre Elías Calles y Maytorena. Primero, Calles, Comandante Militar, le había quitado su escolta al Gobernador, aunque Carranza le obligó a regresársela; después intentaría repetir la acción, aunque las protestas populares en Hermosillo le obligaron a dar marcha atrás y retirarse a Agua Prieta.

Ese verano, al ocurrir las victorias de los Constitucionalistas en el centro del país, Calles nuevamente marchó sobre Hermosillo y sitió el Palacio de Gobierno. En respuesta, Maytorena apeló a la defensa de la soberanía Estatal, y con la ayuda de tropas Yaquis expulsó a Calles de la capital. Hasta entonces, el único apoyo firme con que contaba Elías Calles era Carranza, ya que Obregón no se decidía aún.
En el ámbito nacional, vendría la entrada de Obregón con Carranza a la Cd. de México en agosto, y días después otra reunión más en Nogales entre Maytorena, Villa y Obregón, que intentaba zanjar sus diferencias, la que no llevó a nada. Días después, la desconfianza de Villa por las acciones de Carranza le llevaron a enviar al Gral. Felipe Angeles a que conferenciara en Nogales con el Gobernador de Sonora, José María Maytorena.

Como ya vimos en un artículo anterior, Angeles estuvo aquí, en Nogales, entre el 5 y el 7 de septiembre, empleando dos días encerrado en conferencias privadas con Maytorena. El resultado fue que el 23 de septiembre Francisco Villa desconocía al gobierno de Carranza, y el mismo Maytorena lo desconocía igualmente. Esta acción obligó a que Obregón apoyara a Calles en su pugna con Maytorena, ya que no podría continuar apoyando al Gobernador de Sonora, que había desconocido a Carranza.

Vendría después la Convención de Aguascalientes en Octubre de 1914, dominada por los Villistas y Zapatistas y su nombramiento de Eulalio Gutiérrez como Presidente, seguida del desconocimiento por Carranza de la Convención para continuar con el poder. Obregón decidió entonces continuar bajo la tutela de Carranza, lo que a su vez desencadenó a lo largo de 1915 en la guerra entre Villistas (Convencionistas) y Obregonistas (Constitucionalistas) en el ámbito nacional; mientras, en Sonora se declaraba otra entre Maytorenistas y Callistas.

domingo, 16 de mayo de 2010

Alvaro Obregón

En este momento de la serie que escribo acerca de la revolución en Nogales en conmemoración del Centenario del movimiento armado, es adecuado que haga un pequeño receso para presentar más información acerca de los actores principales que participaron, tanto en la revolución como en la vida nogalense de entonces.

El primer personaje que escojo para presentar es Álvaro Obregón Salido. Obregón inauguró, por decirlo de alguna manera, la revolución en Nogales, y es que hasta el momento en que él tomó esta población fronteriza, el 13 de marzo de 1913, después del cuartelazo de Huerta y asesinato del Presidente Madero, Nogales no había sufrido estrago alguno (puedes ver aqui el desarrollo de Nogales durante el maderismo)

Por otro lado, también es significativo que Obregón escogiera a Nogales como su hogar vivir durante los años que van de ese 1913 hasta cuando parte a la Cd. de México, a iniciar su campaña por la Presidencia de la República, en 1919.

Sin embargo, y a pesar de que Obregón es una figura primordial para entender al movimiento revolucionario, es notable la escasez de documentos primarios o aún bibliografía que nos informe sobre su vida previa a la revolución.

La mejor biografía escrita hasta el momento acerca de él es la de Linda B. Hall, "Alvaro Obregón. Power and Revolution in Mexico, 1911-1920" (de la que aún no existe traducción al Español) aunque como lo dice el título, ésta cubre únicamente los años que van de 1911 a 1920, además de que cuando fue publicada, en 1981, la información existente sobre los antecedentes de Obregón eran aún más escasos que actualmente.

Recientemente, otra publicación, “Alvaro Obregón, Fuego y Cenizas de la Revolución Mexicana” de Pedro Castro, se centra en la vida pública de Obregón como Presidente de México. Nuevamente, en ella también hay ausencia  de información acerca de los antecedentes de Obregón.

Sin embargo, un historiador sonorense, el Dr. Ignacio Almada Bay, (quien también participa en el programa televisivo actual que realiza el gobierno de México en conmemoración del Centenario de la Revolución, Discutamos México) ha investigado los antecedentes familiares y de la vida pública de Obregón antes y durante su desempeño durante la revolución, así como de los demás pertenecientes al grupo sonorense, y ha encontrado en éstos una riqueza insospechada, aunque no ha publicado aún una biografía de nuestro personaje. Por eso es que para escribir este artículo me refiero a conferencias impartidas por el mismo, así como conversaciones que he tenido con el Dr. Almada.

Alvaro Obregón Salido nació en la hacienda de Siquisiva, Municipio de Navojoa, el 19 de febrero de 1880, hijo de Francisco Obregón Gómez Lamadrid, nacido en Alamos en 1816, cuando no concluía aún la Guerra de Independencia, y de Cenobia Salido Palomares. Fue el menor de una familia numerosa, compuesta de 8 varones y cuatro mujeres.

Su abuelo paterno, el peninsular Francisco Obregón, se había salvado de ser expulsado de Sonora cuando llegó el decreto que ordenaba la expulsión de los españoles después de la Independencia de México, mientras que por el lado materno sus abuelos fueron Hermenegildo Salido y Dolores Palomares Campoy, pertenecientes ambos a familias alamenses distinguidas.

El padre de nuestro personaje había sido Secretario del Ayuntamiento de Alamos entre 1860 y 1862, cuando Vicente Ortiz Esquer fuera Presidente Municipal. Este último había casado sucesivamente con dos hermanas, Rosa y Policarpa Retes Palomares, quienes a su vez eran primas de la madre de Obregón. Ortiz Esquer sería el padre de Carlos Ortíz Retes, quien por lo tanto fue primo segundo de Obregón. Hay que recordar aquí que Carlos Ortiz Retes (cuya foto aparece a la derecha) fue Gobernador de Sonora, y que su derrocamiento en 1882 llevó al inicio del triunvirato sonorense de Corral – Torres – Izábal que terminaría hasta el triunfo de la revolución, en 1911.

Pero además, la vida pública lo mismo de Obregón que de sus familiares durante sus años formativos nos ilustran acerca de otra faceta de la ideología de los sonorenses en relación con el papel de las instituciones públicas. Este espacio no me permite extenderme sobre familiares menos cercanos a él, por lo que únicamente hablaré sobre él y sus hermanos.

Obregón mismo había sido antes de la revolución de Madero Primer Regidor y Síndico de Huatabampo entre 1905 – 1907; Primer Regidor en el bienio siguiente, y Presidente de la Comisión Conmemorativa del Centenario de la Independencia. Su hermano Lamberto había sido Regidor Suplente de Huatabampo entre 1903 – 1904; otro hermano, Francisco, fue Primer Regidor en la misma población entre 1902 – 1904 y 1908 – 1909; Alejandro sería Presidente de Camoa entre 1906 – 1907 y 1910 – 1911; mientras que Carlos, otro hermano, sería Primer Regidor de Camoa entre 1909 – 1910. Es decir, en ellos se manifestaba la vocación sonorense por la autonomía política, en la que los asuntos locales fuesen resueltos por los principales exponentes de la gente local.

Esta vocación, es obvio, no era una actitud premeditada sino una consecuencia cultural de las reformas borbónicas en Sonora. Los sonorenses entendieron las reformas borbónicas (finales del siglo XVIII) como una tendencia al autogobierno, ya que al llegar nuevos agentes del gobierno Español a esta región, con una burocracia que poco a poco, gradualmente, se fue haciendo local. Es decir, las soluciones a los problemas ya no tuvieron que esperar a ser implementadas en la lejana capital sino que eran resueltas aquí mismo, por la gente local. Pero regresemos a nuestro tema:

Alvaro Obregón casó dos veces: la primera en 1903 con Refugio Urrea, con la que tuvo dos hijos y de la que enviudó. En 1910 casaría con María Tapia Monteverde, que le sobreviviría y con la que procreó siete hijos. Para entonces había prosperado medianamente, y aunque no participó en el movimiento de Madero, hecho por el que sería criticado después, cuando ascendió Madero a la Presidencia de México, Obregón fue electo Presidente Municipal de Huatabampo.

Al año siguiente, 1912, cuando explotó la rebelión Orozquista contra Madero, Obregón reclutó una fuerza de 300 hombres de la región del Mayo con la que formó el Cuarto Batallón Irregular de Sonora, que combatió a los Orozquistas en Chihuahua (a la izquierda muestro una foto de Pascual Orozco), participó en el combate de Ojitos  y de regreso a Sonora en el de San Joaquín, por el que ganó el ascenso a Coronel. (Ambos hechos bélicos fueron cubiertos en el Capítulo 2 de Ocho Mil Kilómetros de Campaña),

Vendría después el cuartelazo de Huerta y el desconocimiento de los sonorenses a su gobierno, y entonces fue cuando Alvaro Obregón se lanzó a la conquista de la población fronteriza de Nogales, de la que ya traté al inicio de este artículo. Ese hecho inauguró su carrera militar y política que le llevarían en el periodo que va de 1911 a 1920, de presidente municipal de Huatabampo a presidente de la república. Muchos de estos años los viviría Obregón precisamente en nuestra población fronteriza, y también gran parte de este tiempo lo dedicaría a escribir su obra: Ocho Mil Kilómetros de Campaña, que fue publicada inicialmente en 1917.

domingo, 9 de mayo de 2010

La segunda mitad de 1914 en Nogales

Después de escribir en los artículos anteriores de esta serie acerca de la llegada de Carranza a Sonora y a Nogales, y las consecuencias que tuvo ésta sobre las relaciones interfamiliares y sociales de los principales nogalenses, ahora dirigimos nuestra atención a la segunda mitad de 1914.

Como vimos anteriormente, los opositores a Victoriano Huerta se habían dividido en dos facciones: los Maytorenistas, a los que pertenecían la élite y la mayoría de los sonorenses y nogalenses, y los Constitucionalistas, seguidores de Don Venustiano Carranza, de Plutarco Elías Calles y de Alvaro Obregón.

La renuncia de Victoriano Huerta a la Presidencia, el 15 de julio de 1914, llevó a que el presidente municipal en funciones de Nogales, Eduardo Ramírez, ordenara que el viernes, sábado y domingo, 16 al 18, fuesen  días de fiesta. Los principales edificios de la población fueron adornados con banderas, se trajo de Cananea a la Banda de Música del Tercer Batallón y hubo bailes populares en la plaza 13 de Julio y Teatro Ramírez. Sin embargo, estas festividades no sirvieron para disminuir las diferencias entre Maytorenistas y Constitucionalistas, y Nogales se convertiría en el escenario en donde se intentaran resolver esas diferencias.

En agosto de ese 1914, al surgir rumores de que Maytorena se aproximaba a Nogales para apoderarse de la población, que se encontraba en manos de Plutarco Elías Calles, éste decidió evacuarla el día 21 e irse a Cananea para estar cerca de la otra frontera, Agua Prieta, mientras que el domingo, un día después, llegaba Maytorena al mando de unos 2,000 hombres y entraba a Nogales.


Mientras sucedía esto, el jefe constitucionalista, Venustiano Carranza, ordenó que Pancho Villa y Alvaro Obregón viniesen a Nogales a entrevistarse con Maytorena para intentar dirimir las diferencias que habían surgido con él. Había pasado sólo una semana de que Obregón tomara la Cd. de México, y el hecho de que Carranza lo enviara a Nogales a realizar esta conferencia nos indica la importancia que éste le daba a los problemas sonorenses. (Adjunto aparecen Carranza y Obregón en una fotografía de la entrada de las fuerzas constitucionalistas a Cd. de México)

Así fue cómo Obregón y Villa se dirigieron entonces por tren a Nogales  

(durante este viaje Robert Runyong tomó en El Paso, el 27 de agosto, la foto adjunta que, erróneamente ha sido presentada como que fue realizada en Nogales. Aparecen de izquierda a dercha: Francisco Serrano, Alvaro Obregón, Julio Madero, Luis Aguirre Benavides, Francisco Villa, no identificado, Gral. John Pershing y George Patton)

siguiendo la ruta México – Cd Juárez, y de allí por Arizona hasta Nogales. Esto se debía a que por entonces el ferrocarril de Sonora cubría únicamente de Nogales a Guaymas, y por eso la comunicación desde Sonora con el resto de México era más fácil siguiendo la ruta ferroviaria por Arizona. (puedes leer un artículo sobre la construcción del ferrocarril de Sonora, así como ver un mapa interactivo de las rutas existentes entonces, haciendo click aquí.)

A la 1 y media de la madrugada del 28 de agosto llegaban los emisarios a la población vecina. En la mañana, el Gral Francisco Villa cruzó la frontera hacia el lado sonorense, mientras que Obregón permaneció en el lado arizonense.  Villa fue recibido por las fuerzas de Maytorena con todos los honores: una salva de 21 cañonazos, seguidos de una conferencia entre ellos que duró varias horas, mientras que la banda de música villista, compuesta de 85 elementos, le ofrecía un concierto a los nogalenses en la plaza de la Calle Morley, de Nogales, Arizona.

Casi a  mediodía de ese día salieron Villa y Maytorena del edificio de la Presidencia Municipal y se dirigieron en un automóvil a la Plaza 13 de Julio, en donde Villa pronunció un discurso a los nogalenses. Se refirió a que él había empuñado las armas para defender los derechos de los mexicanos contra las agresiones de las clases poderosas, y aunque no dio nombres, el hecho de tener a su lado a Maytorena fue interpretado por todos como de un enorme significado simbólico. Después, a eso de la una de la tarde el General Alvaro Obregón cruzó también la frontera y se dirigió a entrevistarse con Villa y Maytorena.

Pero tampoco esta junta tuvo éxito en resolver los problemas entre Maytorena y los Constitucionalistas. Había demasiadas diferencias que los separaban, entre las cuales no pesaban poco los consejeros de ambas facciones. Por ejemplo, Alberto Piña, uno de los principales agentes de Maytorena, le informó a éste que había recibido un telegrama el 7 de julio en el que le informaban que en una parranda en Nogales, Breceda y Elías Calles habían hablado de matar a Maytorena y a Villa.

Unos días después de la conferencia entre Maytorena y Villa en Nogales, a la que meramente por formulismo había sido invitado también Obregón, el sábado 5 de septiembre llegaba a Nogales el Gral. Felipe Angeles a conferenciar con el Gobernador Maytorena.

La mayor parte del sábado y domingo permanecieron en una reunión ambos, encerrados en el edificio de la Presidencia Municipal de nuestra población, y únicamente en la noche del domingo asistieron a un banquete que le ofreció Maytorena al visitante en el restaurante “La Nueva Simpatía” de la Calle Internacional. El salón fue adornado con las banderas entrelazadas de ambas naciones, al que asistieron unos 50 comensales de ambos lados de la frontera, tanto Maytorenistas como Constitucionalistas. En la mesa principal, sin embargo y simbólicamente, estuvieron el Gobernador Maytorena y el Gral. Felipe Angeles, acompañados del Lic. Manuel Castilla Brito, Ex Gobernador de Campeche, y el Lic. Lorenzo Rosado. Todos, agentes que promovían el acercamiento entre Maytorena y Villa. Un día después partía nuevamente el Gral. Felipe Angeles por ferrocarril de Nogales, siguiendo la ruta de Cd Juárez…

domingo, 11 de abril de 2010

La primera reunión entre los Revolucionarios en Nogales

Después de haber tomado la plaza de Nogales, el Crnl. Alvaro Obregón se dirigió a Cananea, la que se le rindió el 24 de marzo de ese 1913, y el día 13 de abril tomaba Naco, con lo que la frontera sonorense quedó bajo el control de los Constitucionalistas.

Mientras esto sucedía, el Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, proclamaba el 26 de marzo el Plan de Guadalupe, en el que desconocía al gobierno de Victoriano Huerta, mientras que el Gobernador de Sonora, José María Maytorena,  también desconoció a Huerta, aunque pidió licencia y se fue a Tucsón. Un mes después, en abril regresó a Sonora y le ofreció su colaboración al Gobernador interino, Ignacio L. Pesqueira, mientras que Obregón se dirigía al Sur del Estado a combatir a los huertistas, iniciando así una brillante carrera militar en la que lograría el control total del territorio sonorense.

Así pasó esa primavera, y mientras que Maytorena intentaba recuperar su posición de Gobernador Constitucional del Estado, en lo que era apoyado por el Gobernador Venustiano Carranza, que veía su propia posición de Gobernador de Coahuila reflejada en el problema de Maytorena, por otro lado un grupo de revolucionarios sonorenses se oponía a su regreso a la gubernatura sonorense.

De esta manera, los revolucionarios sonorenses se dividieron en dos: por un lado los Pesqueiristas, entre quienes se encontraba el mismo Gobernador Interino, Ignacio L. Pesqueira, quien obviamente no veía con buenos ojos devolverle la gubernadura a Maytorena (quien aparece en la foto de la izquierda), además de Roberto Pesqueira, quien había sido nombrado Jefe de Aduanas, y el Crnl. Plutarco Elías Calles.

Por otro lado, Obregón apoyaba a Maytorena, como represalia contra el Gobernador Pesqueira, quien había intentado menoscabar el poder de Obregón al nombrar a Salvador Alvarado jefe de las fuerzas militares en Sonora. Mientras, Maytorena mismo contaba con un poder propio, según lo reconoce Alan Knight, ya que: “Como cualquier político de altura, Maytorena tenía su red de clientes, concentrados en Guaymas y en el Sur, los cuales, como es natural, apoyaban su derecho.”

Es decir, la división en facciones de los revolucionarios constitucionalistas sonorenses se presentó entonces entre los Pesqueiristas, que representaban al Norte del Estado, y el grupo de Maytorena, que representaba a los poderes del Sur del mismo.

Fue entonces que Alfredo Breceda, representante de Carranza en la región, propuso que se celebrara en Nogales una reunión entre los actores de ese conflicto para resolver sus diferencias. Así fue cómo se reunieron a las ocho de la noche del 28 de julio de ese 1913, en el edificio de la Presidencia Municipal de nuestro municipio fronterizo, que entonces se encontraba ubicado en la esquina de Campillo y Juarez, en donde actualmente se encuentra Correos, el Gobernador Interino, Ignacio L. Pesqueira, acompañado de Alvaro Obregón, de Plutarco Elías Calles, y el Gobernador con licencia, José María Maytorena, además de la intervención de Alfredo Breceda (cuya foto aparece abajo) y de otros más.

No se sabe a ciencia cierta lo que ocurrió en esta junta; mientras que Don Francisco R. Almada escribe que en ella Maytorena presentó un mensaje de Carranza en el que recomendaba que nadie le presentase obstáculos para que reasumiera la gubernatura del Estado por ser muy importante moralmente que la Revolución contase con el apoyo del Gobernador Constitucional de Sonora, por otro lado Héctor Aguilar Camín sostiene que no se sabe a ciencia cierta lo que fue tratado en ella.

De cualquier manera, el tema de esta junta debió haber sido la aceptación o rechazo al regreso al poder del Gobernador Constitucional, José María Maytorena. Bajo este escenario, todos intentaron ganar terreno: mientras que los opositores de Maytorena trataron de condicionar su aprobación a que éste accediese a eliminar a sus amigos de su gobierno, además de que les explicara cual sería su programa de gobierno, Maytorena por otro lado se negó con evasivas a acceder, ya que menoscabaría su posición; por otro lado Obregón sostuvo su regreso, basándose en su oposición al grupo de Pesqueiristas.

El 3 de agosto, Maytorena reasumía en Hermosillo la Gubernatura de Sonora, “siendo mi primer acto reponer a Obregón en su puesto de Jefe de las fuerzas de cuyo cargo había sido destituido por mi antecesor.” Con esta acción, Maytorena intentaba ganarse para sí la lealtad de Obregón, después de que éste le había confesado en Nogales que no aceptaría el ofrecimiento que le había hecho Carranza de nombrarlo Jefe de las Armas en Chihuahua, ya que eso significaría su tumba. En ese caso, le había dicho quien en unos años más se convertiría en símbolo de la revolución y Presidente de la República, que mejor renunciaría a la revolución y se retiraría a Los Angeles, California.

Parecería que después de la junta de Nogales los conflictos entre las facciones revolucionarias quedaban atrás. Lo que nadie podía prever era que el acuerdo del regreso de Maytorena al poder del Ejecutivo del Estado sólo sería temporal y sin fundamento, ya que desembocó en la división creciente entre las facciones de revolucionarios sonorenses, fisura que se agravaría durante los meses venideros.

sábado, 20 de marzo de 2010

Nogales y el biplano Sonora

Todos conocemos la importancia  tan fundamental que tuvo Nogales para la revolución mexicana. Esta se debió a que por el principal puerto sonorense los revolucionarios exportaban el ganado y demás productos sonorenses con que financiaban la adquisición de armas, también adquiridas en Arizona. Esa fue también la causa por la que Nogales haya sido la primera población que tomó Alvaro Obregón, el 13 de marzo de 1913, después del cuartelazo de Huerta, la muerte de Madero y el subsecuente desconocimiento a su gobierno por parte de Carranza y los sonorenses, al iniciarse la campaña militar constitucionalista.

A tal grado llegaría por entonces la preponderancia de Nogales como puerto internacional, que convirtió a Arizona durante la mayor parte de esa década en el segundo lugar en importancia de los EEUU, tanto en importaciones como exportaciones -después de Nueva York- como puerto comercial con México.

Hay que recordar que esta importancia se logró a pesar de que el presidente estadounidense, William Taft, había ordenado, el 14 de marzo de 1912, el embargo de armas destinadas a nuestro país, aunque se permitía al gobierno mexicano la importación de materiales bélicos, concediéndose o no el permiso después de un análisis de caso por caso, lo cual beneficiaba únicamente a los Huertistas.

Asociados con este embargo, abundaron los ejemplos de contrabando de armamento hacia Sonora en incidentes que nos ilustran sobre los métodos que se habían ideado por entonces para llevar a cabo este comercio subrepticio en la frontera nogalense.

Por ejemplo, una adquisición muy importante para los constitucionalistas después de la toma de Nogales fue la compra de un avión por Ramón P. Denegri y Santiago Camberos, el mes de abril de 1913 en Los Angeles, o sea apenas un mes después de la toma de Nogales por Obregón.

Este era un biplano marca Martin, de un solo asiento, que costó alrededor de $4,500 dlls. y se adquirió cuando el agente del Banco Nacional de México en Nogales, de apellido Sotomayor, giró $5,700 en favor de Camberos y Julio Piña, a través del First National Bank de Los Angeles para adquirirlo.

Después de comprado fue empacado en cinco bultos, que se remitieron por Wells Fargo Express a Tucsón, consignados a Thomas Dean, a donde llegaron el 6 de mayo. Al verificar su arribo a Tucsón, el Cónsul Huertista, Alejandro D. Ainsle, telegrafió a la Embajada Huertista en Washington, la que solicitó al gobierno estadounidense el embargo del aparato. Sin embargo, alguien que se presentó como Oficial del Tribunal de Justicia Federal autorizó la entrega de los bultos al consignatario, y éste los recogió.

Durante la noche del 7 de mayo los paquetes salían de Tucsón en una carreta tirada por cuatro bestias, aunque al amanecer se descubrió el engaño, y el verdadero Agente Federal ordenó que se incautara el aparato, saliendo en compañía del Vicecónsul Huertista de Tucsón, y alcanzando la carreta en Sahuarita. La embargaron, y dejaron cuidándola al Oficial Reuben Hopkins para regresar a buscar más ayuda a Tucsón.
Mientras, los que llevaban la carreta sobornaron a Hopkins y continuaron su viaje, cambiando su destino a cruzar la frontera por Naco el 21 de mayo. Cuando el Crnl Juan Cabral le informó al Crnl Alvaro Obregón el hecho, éste respondió felicitándolo “por la feliz introducción del pájaro.”

En Naco fue armado el avión y amaneciendo el 16 de mayo era traído volando de Naco a Nogales, de donde fue volado a Magdalena, Carbó y Hermosillo, a donde llegó a las 5 PM. Hubo ciertos contratiempos que demoraron su uso, y no fue sino hasta el 28 de mayo de ese 1913 en que era volado sobre Guaymas, primero para arrojar volantes que ofrecían salvoconductos a los huertistas que se rindieran, y después con unas bombas fabricadas ex profeso que pesaban alrededor de 20 Kgs, sobre Empalme, en donde se encontraba fondeado el barco Huertista “Morelos,” atacándolo y lanzándole las bombas, aunque sin acertar ninguna. 

Posteriormente fueron fabricadas otras “bombas” que consistían en tubos repletos de dinamita y pedacería de metal y que no tenían ni espoletas ni estabilizadores. Para entonces, el cañonero Tampico había defeccionado en Guaymas, cambiándose a los constitucionalistas, y se dirigió a Topolobampo, Sinaloa, en donde fue atacado por los Huertistas que le causaron daños que lo obligaron encallar.

Entonces, Obregón ordenó que el biplano fuese llevado a Topolobampo a protegerlo. En esa acción, según el mismo Obregón lo consigna, “…pudimos observar las columnas de agua que se levantaban cerca de los barcos enemigos (El Guerrero y el Morelos) por la explosión de las bombas que de nuestro biplano se arrojaban…”

Esta es la historia del biplano Sonora y su uso durante esa fase de la revolución constitucionalista en contra de Huerta, en la primera ocasión en la aviación mundial en que un avión haya sido usado en hechos de guerra. Pero también, este hecho inauguró a Nogales como fuente de abastecimiento de armamento para los revolucionarios.

sábado, 13 de marzo de 2010

La toma de Nogales en 1913

La primera acción bélica formal en Sonora en oposición contra Victoriano Huerta fue la toma de Nogales, el 13 de marzo de 1913. La importancia de esta acción de armas fue fundamental en el desenvolvimiento de la revolución mexicana. Marcó el inicio de la etapa constitucionalista de la revolución, así como de la brillante carrera militar del entonces Cnel. Alvaro Obregón, que seguiría con su campaña política y el ascenso al poder político del grupo sonorense en el México posrevolucionario. Pero además, en acciones bélicas como la de Nogales se definieron las fórmulas vencedoras de funcionamiento militar y político, establecidos por los sonorenses, que los harían triunfar durante la revolución: ejércitos asalariados y el ver los hechos armados y políticos de la revolución bajo la perspectiva inmediata de su eficiencia, con una orientación que se alejó de las corrientes ideológicas tradicionales de nuestro país.

Tal vez por eso Obregón escogió a Nogales como escenario para iniciar las acciones bélicas contra Huerta. Porque la importancia que tenía Nogales para los revolucionarios consistía en su condición de ser frontera con Arizona, o sea la posibilidad de conseguir armamento y municiones, de exportar productos sonorenses, de tener comunicaciones telegráficas casi instantáneas con el resto del país y el mundo y en consecuencia acceso a información que no se tenía en otras regiones del país, no sin dejar de mencionar el control de las exportaciones de las ricas zonas mineras para financiar el movimiento revolucionario.

Así fue cómo el entonces Cnel. Alvaro Obregón se dirigió a Nogales al mando de unos 600 hombres. Nogales tendría entonces unos 20 mil habitantes y se extendía a lo largo de la cañada desde la frontera hasta inmediaciones de la actual Plaza Hidalgo. Lo defendían alrededor de  100 hombres al mando del Tte. Cnel. Manuel Reyes, quien para incrementar sus fuerzas, echó mano de alrededor de 130 hombres de la Gendarmería Fiscal, al mando del Cnel. Emilio Kosterlitzki.
Reyes ordenó la reconstrucción de siete trincheras ubicadas en los cerros situados al Este y Oeste de la población, en cada una de las cuales ordenó colocar unos 20 hombres, además de una línea de 54 tiradores que defendían la entonces entrada Sur al poblado, desde la entrada de la actual Colonia Héroes hasta el cerro de la pila. Finalmente, destacó 25 hombres unos 500 m más al Sur, como avanzada para cuando se acercaran los atacantes.

Por su parte, Obregón se aproximó desde el Sur a la población, un Nogales que había estado bajo la lluvia y la nieve desde el día 11, y poco después de mediodía del día 12 envió a Chas L. Montague, Pedro Trelles y Juan Serrano a pedir la rendición de sus defensores, aunque éstos no aceptaron. Ya anocheciendo, Obregón mandó dos columnas de unos 150 hombres cada una en forma de pinza a rodear el poblado, por el Este al mando del Mayor Antonio A. Guerrero, y el Oeste bajo el Cap. Gonzalo Escobar, ordenándoles que iniciaran el ataque a la 1 de la madrugada del día 13. Al comenzar el enfrentamiento, el mismo Obregón, acompañado del Cnel. Juan Cabral y 15 jinetes, atacarían desde el Sur siguiendo a lo largo de la cañada. Sin embargo, las columnas laterales se retrasaron en su avance lateral, por lo que el combate inició hasta que amanecía el día 13, extendiéndose a lo largo de todo ese día.  Los defensores perdieron al Cap. Miguel Valle, muerto en el Cerro a la entrada de la Héroes y a tres soldados, mientras que los atacantes tuvieron 6 muertos.

A eso de las 4 de la tarde, las municiones de los defensores empezaban a escasear, y el Cnel. Reyes decidió entregarse a las autoridades estadounidenses a eso de las 5 de la tarde, mientras que las fuerzas de Obregón esperaron hasta el día siguiente, 14, para entrar al poblado.

miércoles, 10 de marzo de 2010

El Maderismo y Nogales

En su convención, realizada en abril de 1910, el Partido Antireeleccionista nombraba a Francisco Ignacio Madero como su candidato a la Presidencia de la República. Este, en su libro “La Sucesión Presidencial” publicado en 1908, aún cuando había reconocido que el gobierno de Díaz había traído al país cierto mejoramiento económico y logrado la paz social, también se quejaba de la pérdida de libertad ciudadana, de excesivas concesiones económicas a Estados Unidos y de una insalubre centralización de poderes alrededor de la figura presidencial.

Durante todo el periodo desde la campaña presidencial de Madero hasta su asesinato en febrero 22 de 1913, Nogales no presenciaría eventos que tuviesen relevancia nacional. Esto se debió tal vez a que Nogales había surgido y recibido ampliamente los beneficios del desarrollo económico que trajo consigo el Porfirismo.

Por ejemplo, en 1896 había iniciado en esta frontera una importantísima actividad económica, cuando E. Luketich y Co de Hermosillo empezaron a exportar por Nogales tomate mexicano rumbo a Arizona y Sur de California.

El auge económico de Nogales, en una situación hoy poco menos que olvidada, llevó a que el Gobernador de Sonora, Ramón Corral (1895-1899), viniera a esta frontera a finales de 1896 buscando un local para construir aquí la casa de gobierno del Estado, para que funcionara durante los veranos para así evitar los terribles calores del estío hermosillense. Escogió un terreno ubicado en la esquina oriental de Calle Camou (Internacional) con Pesqueira, y contrató los servicios del arquitecto James Vandervort para diseñar el edificio, aunque al final lo que se construyó en 1897 fue un “cottage.” De todos modos, su ejemplo fue seguido por otros, y en la esquina opuesta, el Ing. Ignacio Bonillas, también siguiendo el diseño de Vandervort, erigió su residencia, mientras que el Agente Aduanal, Próspero Sandoval levantó la suya en 1898 al lado oriente de la de Corral, al norte de la que después sería Plaza 13 de Julio.

En 1899 la ley 64, firmada por el Congreso del estado el 13 de julio, declaraba Villa a Nogales, y en 1901 el Ferrocarril de Sonora, a través de una renta simbólica, $1 anual, le cedía al Ayuntamiento una superficie de terreno de 2,026 metros cuadrados, en la que sería construida la Plaza 13 de julio.

 Sin embargo, no todo era miel y dulzuras. En 1904 se ordenaba una investigación para hallar en dónde conseguían armas los Yaquis, y el 14 de abril el Gobernador Izábal (1903-1907) le informaba al ministro Ramón Corral: “En Nogales, Arizona, hay indios ocupados en comprar parque; pero arreglé con Sheriff que los aprehenda y de noche los pase a este lado, a cambio de igual servicio cuando él necesite que se le entregue sin formalidades legales algún prófugo de justicia americana”. En respuesta, Corral le respondió que, en su opinión, el Presidente Díaz “no aprobará lo del convenio con el Sheriff de Nogales porque estos asuntos diplomáticos con americanos son muy delicados”.

Izábal no se dejaría disuadir por esta respuesta, y a su vez le aseguró a Corral: “Convengo en que arreglo con Sheriff es delicado e ilegal, pero como es enteramente local para Nogales y sólo para casos extraordinarios en que sería embarazosa aplicación de Tratados, lo considero de verdadera conveniencia y ojalá que el Sr. Presidente se disimulara por un poco de tiempo...”

Ya durante la presidencia de Madero, la principal obra pública nogalense fue la construcción de la actual Escuela Pestalozzi. Las dos escuelas públicas nogalenses, ubicadas por la Calle Ingenieros, para entonces estaban muy deterioradas, por lo que en agosto de 1911 el arquitecto O J. Omstead entregaba los planos de un nuevo edificio escolar, aunque en el mes que le quedaba a ese gobierno municipal sólo logró colocar la primera piedra, que todavía hoy se aprecia en una esquina del edificio.

El 11 de noviembre de 1912, el nuevo gobierno municipal, encabezado por Fernando Rodríguez, conseguía un préstamo por $30,000 del Banco Nacional de México para construir el nuevo plantel; se vendieron los edificios de la antigua escuela y se logró un préstamo por $10,000 de la Srita. Rosa Muñoz, tía del Regidor Guillermo Barnett (h). Con este dinero se construyó el edificio, que fue inaugurado el 15 de septiembre de 1912, al dejar la presidencia Fernando Rodríguez y asumirla Guillermo Barnett (h).

Vendría después el Golpe de Estado de Huerta y el asesinato del Presidente Madero, mientras que el Gobernador José María Maytorena pidió licencia y se fue a Arizona, y Alvaro Obregón ofreció sus servicios para combatir a los Huertistas. El Gobernador Interino, Ignacio L. Pesqueira lo nombró Jefe de la Sección de Guerra, y el 6 de marzo de 1913, Obregón se dirigía al Norte del Estado, al mando de una columna militar con la intención de apoderarse de sus tres principales poblaciones: Nogales, Naco y Cananea, tema que veremos el próximo de esta serie.