Hasta ahora, hemos visto la importancia y función que tuvo la frontera de Nogales para la revolución. Hemos también conocido a los actores principales de este drama, en esta serie que presento a propósito del centenario de la revolución mexicana. Pero no hemos saboreado el momento, el instante fugaz; como tampoco hemos entendido la revolución nogalense desde la perspectiva del hecho cotidiano: el comer, el dormir, las manifestaciones personalistas, etc.
En esta ocasión le dedico el espacio de este artículo a este tema, y qué mejor que a través de cuando uno de sus actores, Martín Luis Guzmán, se incorporó a la revolución constitucionalista, precisamente aquí, en Nogales a fines de 1913, momento cuya crónica nos dejó en su obra, “El Aguila y la Serpiente.”
Leamos: “Ya había anochecido cuando Alberto J. Pani y yo llegamos a Nogales. En la estación –feo cobertizo semejante a los que acabábamos de ver en el largo trayecto arizonense, sólo que aquí con la peculiar pátina mexicana- nos esperaban varios amigos y amigos de amigos….” Esta estación era un edificio de madera, situado casi adyacente a la frontera, a un lado de la vía. Alberto Pani, por otro lado, sería después tío de Mario Pani, cuya firma de arquitectos diseñó, cuando las remodelaciones del PRONAF, la puerta de México, situada a unos pasos, e igual realizó la nueva urbanización nogalense que distingue actualmente a Nogales.
Pero acompañemos a Guzmán al hotel nogalense: “Atravesamos una calle y caminamos un tramo de otra: ya estábamos en el hotel. La puerta daba a un pasillo que se convertía, por el fondo, en escalera… Una figura conocida apareció en lo alto y se mantuvo allá, con los brazos abiertos, durante todo el tiempo que nosotros empleamos en subir: era Isidro Fabela... se fueron abriendo las puertas de los cuartos y empezaron a salir por ellas hombres de la Revolución: salió Adolfo de la Huerta; salió Lucio Blanco; salieron Ramón Puente, Salvador Martínez Alomía, Miguel Alessio Robles y otros muchos…”
Hay que recordar que el arroyo de Nogales no atravesaba entonces por allí, y que este hotel, en un edificio que todavía existe en Elías e Internacional, llevaba como nombre el apellido de su dueño, Gustavo Escoboza, quien después sería Alcalde nogalense.
Los recién llegados se lavaron, cambiaron y dirigieron a ser presentados ante Carranza, quien despachaba en el edificio de la Presidencia Municipal, en la esquina de Campillo y Juárez, en donde actualmente se encuentra Correos. Después, esperaron que se desocupara para acompañarlo a cenar, según costumbre cotidiana de los revolucionarios de entonces en Nogales.
Para matar el tiempo, Guzmán salió del salón y se ocupó en explorar el edificio bajo la ténebre luz de un foco que apenas iluminaba la noche. Caminando casi a obscuras por el corredor que rodeaba un patio central, se dirigió a la parte más obscura del mismo. Allí alcanzó a ver que “la sombra de un hombre, apoyada en la sombra de un poste, se mantenía inmóvil. La curiosidad me empujó a aproximarme más: la sombra no se movió. Entonces volví a pasar, esta vez más cerca y mirando todavía, aunque aún de reojo, más insistentemente. La sombra era de un hombre gallardo. Un rayo de luz, al darle en la orilla del ala del sombrero, mordía en su silueta un punto gris. Tenía doblado sobre el corazón uno de los brazos, apoyada en el puño la barbilla, y el antebrazo derecho cruzado encima del otro. Por la postura de la cabeza comprendí que el hombre estaba absorto en la contemplación de los astros: la luz estelar le caía sobre la cara y se la iluminaba con tenue fulgor.
-Buenas noches. ¿Quién es?
-Un viejo conocido, general. ¿O me engaño acaso? ¿No hablo con el general Felipe Angeles?
Angeles era, en efecto.”
Conversaron un corto tiempo, y luego fueron interrumpidos. Carranza había terminado sus asuntos pendientes y se dirigía a cenar al edificio de la Aduana, ubicado en la contraesquina.
“La cena, excelente por sus manjares e interesantísima por los individuos que ponía en contacto…” La plática de sobremesa, ilustradora de individualidades, derivó en el tema sostenido por Carranza: “la superioridad de los ejércitos improvisados y entusiastas sobre los que se organizan científicamente,” aunque esta opinión no era compartida, por supuesto, por el gran estratega que fue el Gral Felipe Angeles, alumno de las mejores escuelas militares de Europa.
“Carranza, empero, que solía mostrarse tan autócrata en la charla como en todo lo demás, interrumpió sin ningún miramiento a su Ministro de la Guerra (Felipe Angeles) y concluyó de plano, sin apelación, como Primer Jefe, con un juicio absoluto: “En la vida, general –dijo-, sobre todo para el manejo de los hombres y su gobierno, la buena voluntad es lo único indispensable y útil.” Angeles dio un nuevo sorbo a su taza de café y no añadió una sílaba. Los demás guardamos silencio… ¿Se quedará esto así? –pensé.”
Dejó Guzmán pasar unos minutos, y al hacerse abrumador el silencio no aguantó, rompiéndolo: “-¡Lo que son las cosas! –dije sin ambages y mirando con fijeza hasta el fondo de los ojos dulzones del Primer Jefe-. Yo pienso exactamente lo contrario que usted… Creo con pasión, quizás por venir ahora de las aulas, en la técnica y en los libros, y detesto las improvisaciones… Estimo, en todo caso, que para México, políticamente, la técnica es esencial en estos tres puntos fundamentales: en Hacienda, en Educación Pública y en Guerra… Don Venustiano me sonrió con aire protector, tan protector que al punto comprendí que no me perdonaría nunca mi audacia.”
Ese gesto de Carranza, augurio de la cárcel a que lo condenaría Carranza, llevaría a Luis Guzmán a afiliarse al Villismo y convertirse en su agente confidencial; pero también publicó después, además de esta obra que nos ocupa actualmente, otros clásicos como “La Sombra del Caudillo” y “Memorias de Pancho Villa,” asi como se convirtió en uno de los mayores periodistas de México. Además fue político y Embajador de México en las Naciones Unidas.
Mostrando las entradas con la etiqueta Carranza. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Carranza. Mostrar todas las entradas
domingo, 13 de junio de 2010
Martín Luis Guzmán en Nogales
Etiquetas:
Carranza,
historia,
Martin Luis Guzman,
Mexico,
Nogales,
revolucion,
Sonora
domingo, 9 de mayo de 2010
La segunda mitad de 1914 en Nogales
Después de escribir en los artículos anteriores de esta serie acerca de la llegada de Carranza a Sonora y a Nogales, y las consecuencias que tuvo ésta sobre las relaciones interfamiliares y sociales de los principales nogalenses, ahora dirigimos nuestra atención a la segunda mitad de 1914.
Como vimos anteriormente, los opositores a Victoriano Huerta se habían dividido en dos facciones: los Maytorenistas, a los que pertenecían la élite y la mayoría de los sonorenses y nogalenses, y los Constitucionalistas, seguidores de Don Venustiano Carranza, de Plutarco Elías Calles y de Alvaro Obregón.
La renuncia de Victoriano Huerta a la Presidencia, el 15 de julio de 1914, llevó a que el presidente municipal en funciones de Nogales, Eduardo Ramírez, ordenara que el viernes, sábado y domingo, 16 al 18, fuesen días de fiesta. Los principales edificios de la población fueron adornados con banderas, se trajo de Cananea a la Banda de Música del Tercer Batallón y hubo bailes populares en la plaza 13 de Julio y Teatro Ramírez. Sin embargo, estas festividades no sirvieron para disminuir las diferencias entre Maytorenistas y Constitucionalistas, y Nogales se convertiría en el escenario en donde se intentaran resolver esas diferencias.
En agosto de ese 1914, al surgir rumores de que Maytorena se aproximaba a Nogales para apoderarse de la población, que se encontraba en manos de Plutarco Elías Calles, éste decidió evacuarla el día 21 e irse a Cananea para estar cerca de la otra frontera, Agua Prieta, mientras que el domingo, un día después, llegaba Maytorena al mando de unos 2,000 hombres y entraba a Nogales.
Mientras sucedía esto, el jefe constitucionalista, Venustiano Carranza, ordenó que Pancho Villa y Alvaro Obregón viniesen a Nogales a entrevistarse con Maytorena para intentar dirimir las diferencias que habían surgido con él. Había pasado sólo una semana de que Obregón tomara la Cd. de México, y el hecho de que Carranza lo enviara a Nogales a realizar esta conferencia nos indica la importancia que éste le daba a los problemas sonorenses. (Adjunto aparecen Carranza y Obregón en una fotografía de la entrada de las fuerzas constitucionalistas a Cd. de México)
Así fue cómo Obregón y Villa se dirigieron entonces por tren a Nogales
(durante este viaje Robert Runyong tomó en El Paso, el 27 de agosto, la foto adjunta que, erróneamente ha sido presentada como que fue realizada en Nogales. Aparecen de izquierda a dercha: Francisco Serrano, Alvaro Obregón, Julio Madero, Luis Aguirre Benavides, Francisco Villa, no identificado, Gral. John Pershing y George Patton)
siguiendo la ruta México – Cd Juárez, y de allí por Arizona hasta Nogales. Esto se debía a que por entonces el ferrocarril de Sonora cubría únicamente de Nogales a Guaymas, y por eso la comunicación desde Sonora con el resto de México era más fácil siguiendo la ruta ferroviaria por Arizona. (puedes leer un artículo sobre la construcción del ferrocarril de Sonora, así como ver un mapa interactivo de las rutas existentes entonces, haciendo click aquí.)
A la 1 y media de la madrugada del 28 de agosto llegaban los emisarios a la población vecina. En la mañana, el Gral Francisco Villa cruzó la frontera hacia el lado sonorense, mientras que Obregón permaneció en el lado arizonense. Villa fue recibido por las fuerzas de Maytorena con todos los honores: una salva de 21 cañonazos, seguidos de una conferencia entre ellos que duró varias horas, mientras que la banda de música villista, compuesta de 85 elementos, le ofrecía un concierto a los nogalenses en la plaza de la Calle Morley, de Nogales, Arizona.
Casi a mediodía de ese día salieron Villa y Maytorena del edificio de la Presidencia Municipal y se dirigieron en un automóvil a la Plaza 13 de Julio, en donde Villa pronunció un discurso a los nogalenses. Se refirió a que él había empuñado las armas para defender los derechos de los mexicanos contra las agresiones de las clases poderosas, y aunque no dio nombres, el hecho de tener a su lado a Maytorena fue interpretado por todos como de un enorme significado simbólico. Después, a eso de la una de la tarde el General Alvaro Obregón cruzó también la frontera y se dirigió a entrevistarse con Villa y Maytorena.
Pero tampoco esta junta tuvo éxito en resolver los problemas entre Maytorena y los Constitucionalistas. Había demasiadas diferencias que los separaban, entre las cuales no pesaban poco los consejeros de ambas facciones. Por ejemplo, Alberto Piña, uno de los principales agentes de Maytorena, le informó a éste que había recibido un telegrama el 7 de julio en el que le informaban que en una parranda en Nogales, Breceda y Elías Calles habían hablado de matar a Maytorena y a Villa.
Unos días después de la conferencia entre Maytorena y Villa en Nogales, a la que meramente por formulismo había sido invitado también Obregón, el sábado 5 de septiembre llegaba a Nogales el Gral. Felipe Angeles a conferenciar con el Gobernador Maytorena.
La mayor parte del sábado y domingo permanecieron en una reunión ambos, encerrados en el edificio de la Presidencia Municipal de nuestra población, y únicamente en la noche del domingo asistieron a un banquete que le ofreció Maytorena al visitante en el restaurante “La Nueva Simpatía” de la Calle Internacional. El salón fue adornado con las banderas entrelazadas de ambas naciones, al que asistieron unos 50 comensales de ambos lados de la frontera, tanto Maytorenistas como Constitucionalistas. En la mesa principal, sin embargo y simbólicamente, estuvieron el Gobernador Maytorena y el Gral. Felipe Angeles, acompañados del Lic. Manuel Castilla Brito, Ex Gobernador de Campeche, y el Lic. Lorenzo Rosado. Todos, agentes que promovían el acercamiento entre Maytorena y Villa. Un día después partía nuevamente el Gral. Felipe Angeles por ferrocarril de Nogales, siguiendo la ruta de Cd Juárez…
Como vimos anteriormente, los opositores a Victoriano Huerta se habían dividido en dos facciones: los Maytorenistas, a los que pertenecían la élite y la mayoría de los sonorenses y nogalenses, y los Constitucionalistas, seguidores de Don Venustiano Carranza, de Plutarco Elías Calles y de Alvaro Obregón.
La renuncia de Victoriano Huerta a la Presidencia, el 15 de julio de 1914, llevó a que el presidente municipal en funciones de Nogales, Eduardo Ramírez, ordenara que el viernes, sábado y domingo, 16 al 18, fuesen días de fiesta. Los principales edificios de la población fueron adornados con banderas, se trajo de Cananea a la Banda de Música del Tercer Batallón y hubo bailes populares en la plaza 13 de Julio y Teatro Ramírez. Sin embargo, estas festividades no sirvieron para disminuir las diferencias entre Maytorenistas y Constitucionalistas, y Nogales se convertiría en el escenario en donde se intentaran resolver esas diferencias.
En agosto de ese 1914, al surgir rumores de que Maytorena se aproximaba a Nogales para apoderarse de la población, que se encontraba en manos de Plutarco Elías Calles, éste decidió evacuarla el día 21 e irse a Cananea para estar cerca de la otra frontera, Agua Prieta, mientras que el domingo, un día después, llegaba Maytorena al mando de unos 2,000 hombres y entraba a Nogales.
Mientras sucedía esto, el jefe constitucionalista, Venustiano Carranza, ordenó que Pancho Villa y Alvaro Obregón viniesen a Nogales a entrevistarse con Maytorena para intentar dirimir las diferencias que habían surgido con él. Había pasado sólo una semana de que Obregón tomara la Cd. de México, y el hecho de que Carranza lo enviara a Nogales a realizar esta conferencia nos indica la importancia que éste le daba a los problemas sonorenses. (Adjunto aparecen Carranza y Obregón en una fotografía de la entrada de las fuerzas constitucionalistas a Cd. de México)
Así fue cómo Obregón y Villa se dirigieron entonces por tren a Nogales
(durante este viaje Robert Runyong tomó en El Paso, el 27 de agosto, la foto adjunta que, erróneamente ha sido presentada como que fue realizada en Nogales. Aparecen de izquierda a dercha: Francisco Serrano, Alvaro Obregón, Julio Madero, Luis Aguirre Benavides, Francisco Villa, no identificado, Gral. John Pershing y George Patton)
siguiendo la ruta México – Cd Juárez, y de allí por Arizona hasta Nogales. Esto se debía a que por entonces el ferrocarril de Sonora cubría únicamente de Nogales a Guaymas, y por eso la comunicación desde Sonora con el resto de México era más fácil siguiendo la ruta ferroviaria por Arizona. (puedes leer un artículo sobre la construcción del ferrocarril de Sonora, así como ver un mapa interactivo de las rutas existentes entonces, haciendo click aquí.)
A la 1 y media de la madrugada del 28 de agosto llegaban los emisarios a la población vecina. En la mañana, el Gral Francisco Villa cruzó la frontera hacia el lado sonorense, mientras que Obregón permaneció en el lado arizonense. Villa fue recibido por las fuerzas de Maytorena con todos los honores: una salva de 21 cañonazos, seguidos de una conferencia entre ellos que duró varias horas, mientras que la banda de música villista, compuesta de 85 elementos, le ofrecía un concierto a los nogalenses en la plaza de la Calle Morley, de Nogales, Arizona.
Casi a mediodía de ese día salieron Villa y Maytorena del edificio de la Presidencia Municipal y se dirigieron en un automóvil a la Plaza 13 de Julio, en donde Villa pronunció un discurso a los nogalenses. Se refirió a que él había empuñado las armas para defender los derechos de los mexicanos contra las agresiones de las clases poderosas, y aunque no dio nombres, el hecho de tener a su lado a Maytorena fue interpretado por todos como de un enorme significado simbólico. Después, a eso de la una de la tarde el General Alvaro Obregón cruzó también la frontera y se dirigió a entrevistarse con Villa y Maytorena.
Pero tampoco esta junta tuvo éxito en resolver los problemas entre Maytorena y los Constitucionalistas. Había demasiadas diferencias que los separaban, entre las cuales no pesaban poco los consejeros de ambas facciones. Por ejemplo, Alberto Piña, uno de los principales agentes de Maytorena, le informó a éste que había recibido un telegrama el 7 de julio en el que le informaban que en una parranda en Nogales, Breceda y Elías Calles habían hablado de matar a Maytorena y a Villa.
Unos días después de la conferencia entre Maytorena y Villa en Nogales, a la que meramente por formulismo había sido invitado también Obregón, el sábado 5 de septiembre llegaba a Nogales el Gral. Felipe Angeles a conferenciar con el Gobernador Maytorena.
La mayor parte del sábado y domingo permanecieron en una reunión ambos, encerrados en el edificio de la Presidencia Municipal de nuestra población, y únicamente en la noche del domingo asistieron a un banquete que le ofreció Maytorena al visitante en el restaurante “La Nueva Simpatía” de la Calle Internacional. El salón fue adornado con las banderas entrelazadas de ambas naciones, al que asistieron unos 50 comensales de ambos lados de la frontera, tanto Maytorenistas como Constitucionalistas. En la mesa principal, sin embargo y simbólicamente, estuvieron el Gobernador Maytorena y el Gral. Felipe Angeles, acompañados del Lic. Manuel Castilla Brito, Ex Gobernador de Campeche, y el Lic. Lorenzo Rosado. Todos, agentes que promovían el acercamiento entre Maytorena y Villa. Un día después partía nuevamente el Gral. Felipe Angeles por ferrocarril de Nogales, siguiendo la ruta de Cd Juárez…
Etiquetas:
Alvaro Obregón,
Arizona,
Carranza,
Felipe Angeles,
historia,
Maytorena,
Mexico,
Nogales,
Revolución,
Sonora,
Villa
domingo, 2 de mayo de 2010
Los bienes nogalenses confiscados

En el artículo anterior de esta serie a propósito del centenario de la revolución mexicana, veíamos la venida a Sonora y a Nogales en 1913 de Don Venustiano Carranza, entonces Gobernador de Coahuila y también dirigente de la oposición al gobierno de Victoriano Huerta.
En esa primera manifestación pública nacional de los revolucionarios constitucionalistas, después de la muerte de Madero, también se evidenciaron las diferencias que había entre los grupos de poder político y económico de Sonora y de Nogales. Este sería el preludio de otras divisiones que se irían manifestando conforme avanzara el proceso revolucionario y que destacarían después, con el ascenso al poder nacional de la llamada dinastía sonorense, al iniciar la década de 1920. Pero no nos adelantemos…
El primer intento para formar un gobierno nacional revolucionario constitucionalista nace aquí, en Nogales, en 1913 y no en Hermosillo como se ha sostenido. Esta es una coalición en la que grupos disímiles, con proyectos diferentes, son integrados por Carranza. El problema es que estas distintas corrientes se manifiestan de inmediato.
Una de las principales premisas que trajo consigo el gobernador Carranza al llegar a Sonora fue la legitimidad política: reasumirla en lo nacional por un lado, y en lo personal la legitimidad de su posición: Gobernador en su caso de Coahuila, lo que le forzaba también a reconocer al Gobernador de Sonora, José María Maytorena.
Aquí en Nogales, por otro lado, la mayor parte de la élite económica se encontraba íntimamente afiliada al bando de Maytorena, mientras que en el ámbito popular, la mayoría de la población también fue Maytorenista y Villista.
Próspero Sandoval, quien había establecido la primera agencia aduanal de Nogales y para entonces se había convertido fácilmente en el hombre más rico de Nogales y entre los de mayor poder económico del Estado, había casado con una hermana de Cirilo Ramírez, mientras que su aparente competidor en el ramo de las agencias aduanales, el mismo Cirilo Ramírez, había casado con una hermana de Maytorena, al igual que Alejandro Joffroy. Pero además, otra hermana de Cirilo Ramírez, Eloísa, había casado con Alberto Mascareñas, lo que también puso a la mayoría de los Mascareñas (con excepción de Manuel, hijo) dentro de la facción que apoyaba al Gobernador Maytorena.
Cuando Maytorena pidió licencia a la gubernatura del Estado después de la muerte de Madero, su sucesor, el interino Ignacio L. Pesqueira, decretó en abril del 13 la expropiación de las haciendas, ranchos y molinos de los “enemigos de la revolución,” y obligó a los ganaderos el pago de cuotas de ganado cuyo beneficiario era el Estado. Con los recursos obtenidos de la administración de los primeros y la venta del segundo, los calificados como “brokers fronterizos” por Aguilar Camín pudieron adquirir armamento y municiones. Sobra explicar que muchos de los maytorenistas fueron calificados como enemigos de la revolución.
Cabe agregar aquí que tanto el Ing. Ignacio Bonillas como Pesqueira eran enemigos de Maytorena. Bonillas, probablemente como rescoldo de los conflictos electorales nogalenses de 1897, cuando compitieron por la Presidencia Municipal de Nogales Cirilo Ramírez contra Bonillas. Ramírez, viendo que perdía, robó algunas casillas, lo que llevó a que el Gobernador declarase nulas las elecciones y nombrase Alcalde de Nogales a Bonillas. Pero además, ese mismo año el padre de Pesqueira había sido demandado por Cirilo Ramírez por intentar vender la mina de Planchas de Plata, al suroeste de Nogales. Pero volvamos a nuestra crónica...
Cuando Maytorena fue restablecido en la Gubernatura en agosto de 1913, entre sus primeros actos estuvo, primero, la destitución de Calles como jefe de armas en Nogales y de Bonillas como Prefecto de Arizpe; además, expidió varios decretos: prohibió la venta de bienes raíces a extranjeros, exceptuando minas; canceló la intervención de bienes de ausentes, reemplazándola por una junta calificadora que los evaluaba y establecía impuestos sobre éstos, conservando su administración mientras no se presentasen sus dueños a pagar esos impuestos y recuperarlos; y finalmente creó una dirección general de aduanas que podía examinar el desempeño de los empleados, penalizando a quienes cometiesen irregularidades. Es decir, les facilitaba el regreso a sus parientes y afines en la frontera, y al mismo tiempo bloqueaba a los llamados “brokers fronterizos” que habían estado vendiendo los bienes confiscados y/o sus productos, intercambiándolos por armamento.
La casa de Próspero Sandoval, ubicada en el centro mismo de Ambos Nogales, en Calle Camou (hoy Internacional), al Este de la calle Pesqueira, donde actualmente se encuentra el edificio de migración mexicana, le fue incautada, y las agencias aduanales de Sandoval, Ramírez y Joffroy les fueron confiscadas aunque fuese temporalmente, o bien desaparecieron. Pero no únicamente parientes de Maytorena sino también sus seguidores fueron perseguidos, entre éstos el anterior Prefecto del Distrito de Magdalena, quien sufrió el embargo de sus terrenos, suerte que también corrió la familia Mascareñas. Todo por ser partidarios del Gobernador Maytorena o estar emparentados con él.
Estas, y otras acciones, llevarían a éste a declararse enemigo de Plutarco Elías Calles, primero, y del gobierno de Carranza después.
Etiquetas:
Arizona,
Carranza,
historia,
Ignacio Bonillas,
Mexico,
Nogales,
Revolución,
Sonora
domingo, 25 de abril de 2010
La segunda venida de Carranza a Nogales
En el anterior artículo de esta serie que escribo a propósito del Centenario de la Revolución, describí la venida de Carranza a Sonora y su llegada a Nogales, misma que le sirvió para conocer no sólo esta frontera sino a gran parte de los nogalenses y adentrarse en las rencillas y mecanismos de coexistencia que había entonces entre los distintos grupos locales y regionales.
En este siguiente artículo tocaré la segunda venida de Don Venustiano a nuestra frontera desde Hermosillo, cuando ya conocía a los sonorenses. La importancia que tuvo para el desarrollo de la revolución esta segunda estancia en nuestra población fue primordial, ya que fue precisamente durante esta segunda estancia aquí, en esta frontera y no en Hermosillo, como se maneja a veces, cuando Carranza emitió su Decreto No 10, firmado el día 17 de octubre, por el que integró su gabinete de gobierno.
Según el texto de este decreto, el ganador del momento fue el Ingeniero Ignacio Bonillas, el mismo que había hecho el plano del fundo legal de esta población hacía ya 29 años, ya que Bonillas fue asignado para dirigir dos Secretarías, la de Fomento y la de Comunicaciones y Obras Públicas. Esta designación hecha por Carranza constituyó por otro lado un golpe para el Gobernador Maytorena, ya que las rencillas entre el Gobernador Maytorena y Bonillas se remontaban a finales del siglo anterior, en particular al año de 1897, cuando el cuñado de Maytorena, Cirilo Ramírez, había competido en contra de Bonillas por la Presidencia Municipal de Nogales, y al ver que iba perdiendo se apoderó de varias casillas, lo que llevó a los Maytorenistas a imprimir un opúsculo en el que daban a conocer lo sucedido. Esto había llevado al Gobernador de Sonora entonces, Ramón Corral, ya casi concluyendo su periodo de gobierno, a nombrar a Bonillas como Presidente Municipal de Nogales.
La población hermana a la sonorense, Nogales, Arizona, por entonces había sido adornada en sus calles, ventanas y postes con banderolas que llevaban los colores de los Elks, ya que alrededor de 700 de sus miembros habían venido a la población vecina a su convención, a la que también asistía el Gobernador del Estado, George P Hunt.
El día de la llegada de Carranza, domingo 12 de octubre, por la mañana había estado amenazando tormenta, aunque conforme avanzaban las horas se fue aclarando el cielo. A mediodía llegaba a la estación, ubicada entonces unos cuantos metros al Sur de la frontera, un tren especial que traía a los gobernadores de Coahuila, Venustiano Carranza y de Sonora, José María Maytorena. Este tren había salido de Hermosillo el sábado, aunque los pasajeros habían pernoctado en Magdalena, en donde fueron recibidos con festejos.
Llegando el tren a esta frontera, bajaron los políticos y se dirigieron al cercano edificio de la Presidencia Municipal, ubicado en la esquina de Campillo y Juárez –en donde actualmente se encuentra correos- para presenciar un desfile y pronunciar los consabidos discursos, mientras las bandas de música llenaban el aire y le daban ambiente musical al festejo.
Vendría después una corrida de toros con tres animales en el lado sonorense, mientras que en el arizonense se realizaba un juego de beisbol entre los equipos Tucson Regulars y Nogales Association Team, en el que los tucsonenses ganaron 4 a 2. Ya atardeciendo se reunían en la frontera misma los Gobernadores Carranza, Hunt y Maytorena e intercambiaban discursos. Primero Carranza pronunció unas palabras agradeciendo la bienvenida, seguido por el Gobernador Hunt quien habló sobre la grandeza de nuestra nación, cuidándose, sin embargo, de hacer alguna mención sobre las diferencias que ya entonces se perfilaban entre Carranza y Maytorena: hacía sólo tres meses que Maytorena había sido reinstalado como Gobernador Constitucional de Sonora, y ya desde entonces sus problemas con los constitucionalistas no habían dejado de manifestarse.
Anocheciendo, el hotel Montezuma de la población vecina se convertía en el escenario de un banquete para el cual se sacrificaron tres becerros, y la fiesta continuó hasta ya pasada medianoche amenizada por la música y el líquido ambarino de Milwaukee.
El día siguiente, lunes, partía el tren nuevamente, llevando a los políticos ahora a Cananea, y allí permanecieron entre reuniones, mítines y festividades hasta el jueves, cuando regresaron a Nogales. Y fue aquí, un día después del regreso de Cananea, cuando firmó Carranza el decreto que formaba su gobierno.
Ya anocheciendo el viernes, día 17, para concluir esa semana en el norte de Sonora de actividades políticas de planeación de la futura estructura gubernamental, acudieron todos los acompañantes del Gobernador Carranza al teatro Ramírez a escuchar un concierto. Este teatro, ubicado en donde actualmente se encuentra el Edificio del Estado, le pertenecía a Cirilo Ramírez, como ya dije cuñado del Gobernador Maytorena. Y aunque no he rescatado la lista de asistentes al mismo, es probable que el Ingeniero Bonillas no se haya encontrado entre ellos.
En este siguiente artículo tocaré la segunda venida de Don Venustiano a nuestra frontera desde Hermosillo, cuando ya conocía a los sonorenses. La importancia que tuvo para el desarrollo de la revolución esta segunda estancia en nuestra población fue primordial, ya que fue precisamente durante esta segunda estancia aquí, en esta frontera y no en Hermosillo, como se maneja a veces, cuando Carranza emitió su Decreto No 10, firmado el día 17 de octubre, por el que integró su gabinete de gobierno.
Según el texto de este decreto, el ganador del momento fue el Ingeniero Ignacio Bonillas, el mismo que había hecho el plano del fundo legal de esta población hacía ya 29 años, ya que Bonillas fue asignado para dirigir dos Secretarías, la de Fomento y la de Comunicaciones y Obras Públicas. Esta designación hecha por Carranza constituyó por otro lado un golpe para el Gobernador Maytorena, ya que las rencillas entre el Gobernador Maytorena y Bonillas se remontaban a finales del siglo anterior, en particular al año de 1897, cuando el cuñado de Maytorena, Cirilo Ramírez, había competido en contra de Bonillas por la Presidencia Municipal de Nogales, y al ver que iba perdiendo se apoderó de varias casillas, lo que llevó a los Maytorenistas a imprimir un opúsculo en el que daban a conocer lo sucedido. Esto había llevado al Gobernador de Sonora entonces, Ramón Corral, ya casi concluyendo su periodo de gobierno, a nombrar a Bonillas como Presidente Municipal de Nogales.
La población hermana a la sonorense, Nogales, Arizona, por entonces había sido adornada en sus calles, ventanas y postes con banderolas que llevaban los colores de los Elks, ya que alrededor de 700 de sus miembros habían venido a la población vecina a su convención, a la que también asistía el Gobernador del Estado, George P Hunt.
El día de la llegada de Carranza, domingo 12 de octubre, por la mañana había estado amenazando tormenta, aunque conforme avanzaban las horas se fue aclarando el cielo. A mediodía llegaba a la estación, ubicada entonces unos cuantos metros al Sur de la frontera, un tren especial que traía a los gobernadores de Coahuila, Venustiano Carranza y de Sonora, José María Maytorena. Este tren había salido de Hermosillo el sábado, aunque los pasajeros habían pernoctado en Magdalena, en donde fueron recibidos con festejos.Llegando el tren a esta frontera, bajaron los políticos y se dirigieron al cercano edificio de la Presidencia Municipal, ubicado en la esquina de Campillo y Juárez –en donde actualmente se encuentra correos- para presenciar un desfile y pronunciar los consabidos discursos, mientras las bandas de música llenaban el aire y le daban ambiente musical al festejo.
Vendría después una corrida de toros con tres animales en el lado sonorense, mientras que en el arizonense se realizaba un juego de beisbol entre los equipos Tucson Regulars y Nogales Association Team, en el que los tucsonenses ganaron 4 a 2. Ya atardeciendo se reunían en la frontera misma los Gobernadores Carranza, Hunt y Maytorena e intercambiaban discursos. Primero Carranza pronunció unas palabras agradeciendo la bienvenida, seguido por el Gobernador Hunt quien habló sobre la grandeza de nuestra nación, cuidándose, sin embargo, de hacer alguna mención sobre las diferencias que ya entonces se perfilaban entre Carranza y Maytorena: hacía sólo tres meses que Maytorena había sido reinstalado como Gobernador Constitucional de Sonora, y ya desde entonces sus problemas con los constitucionalistas no habían dejado de manifestarse.
Anocheciendo, el hotel Montezuma de la población vecina se convertía en el escenario de un banquete para el cual se sacrificaron tres becerros, y la fiesta continuó hasta ya pasada medianoche amenizada por la música y el líquido ambarino de Milwaukee.
El día siguiente, lunes, partía el tren nuevamente, llevando a los políticos ahora a Cananea, y allí permanecieron entre reuniones, mítines y festividades hasta el jueves, cuando regresaron a Nogales. Y fue aquí, un día después del regreso de Cananea, cuando firmó Carranza el decreto que formaba su gobierno.
Ya anocheciendo el viernes, día 17, para concluir esa semana en el norte de Sonora de actividades políticas de planeación de la futura estructura gubernamental, acudieron todos los acompañantes del Gobernador Carranza al teatro Ramírez a escuchar un concierto. Este teatro, ubicado en donde actualmente se encuentra el Edificio del Estado, le pertenecía a Cirilo Ramírez, como ya dije cuñado del Gobernador Maytorena. Y aunque no he rescatado la lista de asistentes al mismo, es probable que el Ingeniero Bonillas no se haya encontrado entre ellos.
Etiquetas:
Abraham Salcido,
Arizona,
Carranza,
Ferrocarril de Sonora,
historia,
Ignacio Bonillas,
Maytorena,
Nogales,
Revolución
domingo, 18 de abril de 2010
La venida de Carranza a Nogales
Como traté en la colaboración anterior de esta serie que escribo en conmemoración del Centenario y Bicentenario, después de la reunión en Nogales el 28 de julio de 1913 en la que se intentaron conciliar las diferencias entre las dos facciones en las que se habían dividido los revolucionarios constitucionalistas: por un lado el Gobernador Constitucional con licencia, José María Maytorena (cuya foto aparece a la izquierda), quien buscaba ser reinstalado en la Gubernatura y Alvaro Obregón, Jefe de las Fuerzas en el Estado; y por el otro el Gobernador Interino Ignacio L. Pesqueira (cuya foto aparece abajo a la derecha), el Tte Crnl. Plutarco Elías Calles, Presidente Municipal de Nogales en funciones y Jefe de las Armas en el Municipio, así como otros más, entre quienes se encontraba Alfredo Breceda como Representante de Carranza, la revolución continuó.
Y mientras que la campaña militar de Obregón en la Costa del Pacífico recuperaba para los revolucionarios casi todo el Estado de Sonora, con excepción de Guaymas, por otro lado las cosas no iban muy bien para Don Venustiano Carranza, quien no había logrado tomar Saltillo ni Monclova, en su Estado, Coahuila. Así, decidió venir a Sonora y aquí reorganizar su gobierno. Unos días antes de la reunión que menciono de Nogales, Carranza partía a caballo frente a unos 150 hombres. Atravesó Durango y entró a Chihuahua, pasando por Parral a mediados de agosto, y el 12 de septiembre arribaba a El Fuerte, Sinaloa, de donde avisó a los revolucionarios sonorenses que estaba por entrar a nuestro Estado.
A ese lugar fueron a recibirlo un nutrido grupo de sonorenses, entre quienes estaba Alvaro Obregón (mostrado a la izquierda), y juntos entraron a Sonora. En Navojoa se detuvo el grupo varios días, de donde Carranza fue llevado a conocer Alamos y Huatabampo, en donde Obregón tenía su casa. Regresaron después a Navojoa y allí tomaron el tren para dirigirse a Cruz de Piedra, cerca de Guaymas, ya que el puerto era el último reducto que conservaban los Huertistas. De este último lugar se dirigieron al Norte a caballo, pasando por Santa María. De este trayecto de dos días sólo nos ha quedado la versión, que nos dejó Alfredo Breceda, gente de todas las confianzas de Carranza, de lo que Obregón le dijo a Carranza: “Aquí no tenemos agraristas, a Dios gracias. Todos los que andamos en este asunto lo hacemos por patriotismo y por vengar la muerte del señor Madero; tampoco les damos alas a los obreros, y si no allí está Calles en la frontera, que es el azote que tenemos para los levantiscos.”
En Santa María los esperaba el Gobernador Maytorena, y en Estación Maytorena se realizó un desfile militar en honor de Carranza. En seguida continuaron por tren a Hermosillo, a donde llegaron el 22 de septiembre, y esa noche se realizó una verbena popular en la Plaza Zaragoza y un baile en el salón de recepciones del Palacio de Gobierno. En Hermosillo, Carranza pronunciaría un histórico discurso en el que plasmó cual sería su proyecto de gobierno.
De Hermosillo, Carranza continuaría rumbo al Norte y escogió a Nogales como base de operaciones (a la izquierda muestro una foto que le fue tomada en la actual Escuela Pestalozzi), de donde visitaría Cananea y Agua Prieta, y aquí, en Nogales, se dio a la tarea de organizar su nuevo gobierno. El 17 de octubre firmaba el decreto Número 10 que creaba ocho Secretarías: de Gobernación, Hacienda y Crédito Público y Comercio, Relaciones Exteriores, Justicia, Instrucción Pública y Bellas Artes, Fomento, Comunicaciones y Obras Públicas, y la de Guerra y Marina.
Gobernación quedó temporalmente bajo el Lic. Rafael Zubarán Capmany, Hacienda y Crédito Público bajo el Subsecretario encargado del despacho, Carlos M. Ezquerro, Relaciones Exteriores bajo Isidro Fabela, aunque la mejor posición la logró el Ing. Ignacio Bonillas, quien había elaborado el Plano del Fundo Legal de Nogales en 1884, y bajo cuya dirección quedaron dos Secretarías, la de Fomento y la de Comunicaciones y Obras Públicas.
Por otro lado, para el desarrollo de los hechos bélicos, el país fue dividido en siete regiones militares bajo el nuevo Secretario de Guerra y Marina, Gral Felipe Angeles (mostrado a la izquierda), mientras que Obregón quedaba como Jefe del Cuerpo del Ejército del Noroeste, Francisco Villa bajo el mismo puesto pero del Ejército del Norte y Pablo Gonzalez en la región del Noreste.
El día 4 de marzo Obregón regresaba de Nogales, en donde acompañaba a Carranza a Hermosillo, y allí permaneció hasta el día 14, cuando se dirigió a Estación Maytorena, cerca de Guaymas. Un día después, ponía al mando de las tropas que sitiaban a Guaymas al Gral. Salvador Alvarado, y nombraba al Crnl Plutarco Elías Calles como Comandante Militar de Hermosillo y Jefe de las Armas Fijas en el Estado. Con esa disposición se reanudaría la pugna entre Calles y Maytorena.
Carranza, por otro lado, tal vez pensaba que ésta sería la última ocasión que tendría que intervenir para resolver los problemas entre él y Maytorena. Sin embargo, estaba equivocado ya que pronto tendría que hacerlo.
Y mientras que la campaña militar de Obregón en la Costa del Pacífico recuperaba para los revolucionarios casi todo el Estado de Sonora, con excepción de Guaymas, por otro lado las cosas no iban muy bien para Don Venustiano Carranza, quien no había logrado tomar Saltillo ni Monclova, en su Estado, Coahuila. Así, decidió venir a Sonora y aquí reorganizar su gobierno. Unos días antes de la reunión que menciono de Nogales, Carranza partía a caballo frente a unos 150 hombres. Atravesó Durango y entró a Chihuahua, pasando por Parral a mediados de agosto, y el 12 de septiembre arribaba a El Fuerte, Sinaloa, de donde avisó a los revolucionarios sonorenses que estaba por entrar a nuestro Estado.
A ese lugar fueron a recibirlo un nutrido grupo de sonorenses, entre quienes estaba Alvaro Obregón (mostrado a la izquierda), y juntos entraron a Sonora. En Navojoa se detuvo el grupo varios días, de donde Carranza fue llevado a conocer Alamos y Huatabampo, en donde Obregón tenía su casa. Regresaron después a Navojoa y allí tomaron el tren para dirigirse a Cruz de Piedra, cerca de Guaymas, ya que el puerto era el último reducto que conservaban los Huertistas. De este último lugar se dirigieron al Norte a caballo, pasando por Santa María. De este trayecto de dos días sólo nos ha quedado la versión, que nos dejó Alfredo Breceda, gente de todas las confianzas de Carranza, de lo que Obregón le dijo a Carranza: “Aquí no tenemos agraristas, a Dios gracias. Todos los que andamos en este asunto lo hacemos por patriotismo y por vengar la muerte del señor Madero; tampoco les damos alas a los obreros, y si no allí está Calles en la frontera, que es el azote que tenemos para los levantiscos.”En Santa María los esperaba el Gobernador Maytorena, y en Estación Maytorena se realizó un desfile militar en honor de Carranza. En seguida continuaron por tren a Hermosillo, a donde llegaron el 22 de septiembre, y esa noche se realizó una verbena popular en la Plaza Zaragoza y un baile en el salón de recepciones del Palacio de Gobierno. En Hermosillo, Carranza pronunciaría un histórico discurso en el que plasmó cual sería su proyecto de gobierno.
De Hermosillo, Carranza continuaría rumbo al Norte y escogió a Nogales como base de operaciones (a la izquierda muestro una foto que le fue tomada en la actual Escuela Pestalozzi), de donde visitaría Cananea y Agua Prieta, y aquí, en Nogales, se dio a la tarea de organizar su nuevo gobierno. El 17 de octubre firmaba el decreto Número 10 que creaba ocho Secretarías: de Gobernación, Hacienda y Crédito Público y Comercio, Relaciones Exteriores, Justicia, Instrucción Pública y Bellas Artes, Fomento, Comunicaciones y Obras Públicas, y la de Guerra y Marina.
Gobernación quedó temporalmente bajo el Lic. Rafael Zubarán Capmany, Hacienda y Crédito Público bajo el Subsecretario encargado del despacho, Carlos M. Ezquerro, Relaciones Exteriores bajo Isidro Fabela, aunque la mejor posición la logró el Ing. Ignacio Bonillas, quien había elaborado el Plano del Fundo Legal de Nogales en 1884, y bajo cuya dirección quedaron dos Secretarías, la de Fomento y la de Comunicaciones y Obras Públicas.
Por otro lado, para el desarrollo de los hechos bélicos, el país fue dividido en siete regiones militares bajo el nuevo Secretario de Guerra y Marina, Gral Felipe Angeles (mostrado a la izquierda), mientras que Obregón quedaba como Jefe del Cuerpo del Ejército del Noroeste, Francisco Villa bajo el mismo puesto pero del Ejército del Norte y Pablo Gonzalez en la región del Noreste.
El día 4 de marzo Obregón regresaba de Nogales, en donde acompañaba a Carranza a Hermosillo, y allí permaneció hasta el día 14, cuando se dirigió a Estación Maytorena, cerca de Guaymas. Un día después, ponía al mando de las tropas que sitiaban a Guaymas al Gral. Salvador Alvarado, y nombraba al Crnl Plutarco Elías Calles como Comandante Militar de Hermosillo y Jefe de las Armas Fijas en el Estado. Con esa disposición se reanudaría la pugna entre Calles y Maytorena.
Carranza, por otro lado, tal vez pensaba que ésta sería la última ocasión que tendría que intervenir para resolver los problemas entre él y Maytorena. Sin embargo, estaba equivocado ya que pronto tendría que hacerlo.
Etiquetas:
Carranza,
Felipe Angeles,
historia,
Ignacio Bonillas,
Maytorena,
Mexico,
Nogales,
Obregón,
revolucion,
Sonora
domingo, 11 de abril de 2010
La primera reunión entre los Revolucionarios en Nogales
Después de haber tomado la plaza de Nogales, el Crnl. Alvaro Obregón se dirigió a Cananea, la que se le rindió el 24 de marzo de ese 1913, y el día 13 de abril tomaba Naco, con lo que la frontera sonorense quedó bajo el control de los Constitucionalistas.
Mientras esto sucedía, el Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, proclamaba el 26 de marzo el Plan de Guadalupe, en el que desconocía al gobierno de Victoriano Huerta, mientras que el Gobernador de Sonora, José María Maytorena, también desconoció a Huerta, aunque pidió licencia y se fue a Tucsón. Un mes después, en abril regresó a Sonora y le ofreció su colaboración al Gobernador interino, Ignacio L. Pesqueira, mientras que Obregón se dirigía al Sur del Estado a combatir a los huertistas, iniciando así una brillante carrera militar en la que lograría el control total del territorio sonorense.
Así pasó esa primavera, y mientras que Maytorena intentaba recuperar su posición de Gobernador Constitucional del Estado, en lo que era apoyado por el Gobernador Venustiano Carranza, que veía su propia posición de Gobernador de Coahuila reflejada en el problema de Maytorena, por otro lado un grupo de revolucionarios sonorenses se oponía a su regreso a la gubernatura sonorense.
De esta manera, los revolucionarios sonorenses se dividieron en dos: por un lado los Pesqueiristas, entre quienes se encontraba el mismo Gobernador Interino, Ignacio L. Pesqueira, quien obviamente no veía con buenos ojos devolverle la gubernadura a Maytorena (quien aparece en la foto de la izquierda), además de Roberto Pesqueira, quien había sido nombrado Jefe de Aduanas, y el Crnl. Plutarco Elías Calles.
Por otro lado, Obregón apoyaba a Maytorena, como represalia contra el Gobernador Pesqueira, quien había intentado menoscabar el poder de Obregón al nombrar a Salvador Alvarado jefe de las fuerzas militares en Sonora. Mientras, Maytorena mismo contaba con un poder propio, según lo reconoce Alan Knight, ya que: “Como cualquier político de altura, Maytorena tenía su red de clientes, concentrados en Guaymas y en el Sur, los cuales, como es natural, apoyaban su derecho.”
Es decir, la división en facciones de los revolucionarios constitucionalistas sonorenses se presentó entonces entre los Pesqueiristas, que representaban al Norte del Estado, y el grupo de Maytorena, que representaba a los poderes del Sur del mismo.
Fue entonces que Alfredo Breceda, representante de Carranza en la región, propuso que se celebrara en Nogales una reunión entre los actores de ese conflicto para resolver sus diferencias. Así fue cómo se reunieron a las ocho de la noche del 28 de julio de ese 1913, en el edificio de la Presidencia Municipal de nuestro municipio fronterizo, que entonces se encontraba ubicado en la esquina de Campillo y Juarez, en donde actualmente se encuentra Correos, el Gobernador Interino, Ignacio L. Pesqueira, acompañado de Alvaro Obregón, de Plutarco Elías Calles, y el Gobernador con licencia, José María Maytorena, además de la intervención de Alfredo Breceda (cuya foto aparece abajo) y de otros más.
No se sabe a ciencia cierta lo que ocurrió en esta junta; mientras que Don Francisco R. Almada escribe que en ella Maytorena presentó un mensaje de Carranza en el que recomendaba que nadie le presentase obstáculos para que reasumiera la gubernatura del Estado por ser muy importante moralmente que la Revolución contase con el apoyo del Gobernador Constitucional de Sonora, por otro lado Héctor Aguilar Camín sostiene que no se sabe a ciencia cierta lo que fue tratado en ella.
De cualquier manera, el tema de esta junta debió haber sido la aceptación o rechazo al regreso al poder del Gobernador Constitucional, José María Maytorena. Bajo este escenario, todos intentaron ganar terreno: mientras que los opositores de Maytorena trataron de condicionar su aprobación a que éste accediese a eliminar a sus amigos de su gobierno, además de que les explicara cual sería su programa de gobierno, Maytorena por otro lado se negó con evasivas a acceder, ya que menoscabaría su posición; por otro lado Obregón sostuvo su regreso, basándose en su oposición al grupo de Pesqueiristas.
El 3 de agosto, Maytorena reasumía en Hermosillo la Gubernatura de Sonora, “siendo mi primer acto reponer a Obregón en su puesto de Jefe de las fuerzas de cuyo cargo había sido destituido por mi antecesor.” Con esta acción, Maytorena intentaba ganarse para sí la lealtad de Obregón, después de que éste le había confesado en Nogales que no aceptaría el ofrecimiento que le había hecho Carranza de nombrarlo Jefe de las Armas en Chihuahua, ya que eso significaría su tumba. En ese caso, le había dicho quien en unos años más se convertiría en símbolo de la revolución y Presidente de la República, que mejor renunciaría a la revolución y se retiraría a Los Angeles, California.
Parecería que después de la junta de Nogales los conflictos entre las facciones revolucionarias quedaban atrás. Lo que nadie podía prever era que el acuerdo del regreso de Maytorena al poder del Ejecutivo del Estado sólo sería temporal y sin fundamento, ya que desembocó en la división creciente entre las facciones de revolucionarios sonorenses, fisura que se agravaría durante los meses venideros.
Mientras esto sucedía, el Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, proclamaba el 26 de marzo el Plan de Guadalupe, en el que desconocía al gobierno de Victoriano Huerta, mientras que el Gobernador de Sonora, José María Maytorena, también desconoció a Huerta, aunque pidió licencia y se fue a Tucsón. Un mes después, en abril regresó a Sonora y le ofreció su colaboración al Gobernador interino, Ignacio L. Pesqueira, mientras que Obregón se dirigía al Sur del Estado a combatir a los huertistas, iniciando así una brillante carrera militar en la que lograría el control total del territorio sonorense.
Así pasó esa primavera, y mientras que Maytorena intentaba recuperar su posición de Gobernador Constitucional del Estado, en lo que era apoyado por el Gobernador Venustiano Carranza, que veía su propia posición de Gobernador de Coahuila reflejada en el problema de Maytorena, por otro lado un grupo de revolucionarios sonorenses se oponía a su regreso a la gubernatura sonorense.
De esta manera, los revolucionarios sonorenses se dividieron en dos: por un lado los Pesqueiristas, entre quienes se encontraba el mismo Gobernador Interino, Ignacio L. Pesqueira, quien obviamente no veía con buenos ojos devolverle la gubernadura a Maytorena (quien aparece en la foto de la izquierda), además de Roberto Pesqueira, quien había sido nombrado Jefe de Aduanas, y el Crnl. Plutarco Elías Calles.
Por otro lado, Obregón apoyaba a Maytorena, como represalia contra el Gobernador Pesqueira, quien había intentado menoscabar el poder de Obregón al nombrar a Salvador Alvarado jefe de las fuerzas militares en Sonora. Mientras, Maytorena mismo contaba con un poder propio, según lo reconoce Alan Knight, ya que: “Como cualquier político de altura, Maytorena tenía su red de clientes, concentrados en Guaymas y en el Sur, los cuales, como es natural, apoyaban su derecho.”
Es decir, la división en facciones de los revolucionarios constitucionalistas sonorenses se presentó entonces entre los Pesqueiristas, que representaban al Norte del Estado, y el grupo de Maytorena, que representaba a los poderes del Sur del mismo.
Fue entonces que Alfredo Breceda, representante de Carranza en la región, propuso que se celebrara en Nogales una reunión entre los actores de ese conflicto para resolver sus diferencias. Así fue cómo se reunieron a las ocho de la noche del 28 de julio de ese 1913, en el edificio de la Presidencia Municipal de nuestro municipio fronterizo, que entonces se encontraba ubicado en la esquina de Campillo y Juarez, en donde actualmente se encuentra Correos, el Gobernador Interino, Ignacio L. Pesqueira, acompañado de Alvaro Obregón, de Plutarco Elías Calles, y el Gobernador con licencia, José María Maytorena, además de la intervención de Alfredo Breceda (cuya foto aparece abajo) y de otros más.
No se sabe a ciencia cierta lo que ocurrió en esta junta; mientras que Don Francisco R. Almada escribe que en ella Maytorena presentó un mensaje de Carranza en el que recomendaba que nadie le presentase obstáculos para que reasumiera la gubernatura del Estado por ser muy importante moralmente que la Revolución contase con el apoyo del Gobernador Constitucional de Sonora, por otro lado Héctor Aguilar Camín sostiene que no se sabe a ciencia cierta lo que fue tratado en ella.De cualquier manera, el tema de esta junta debió haber sido la aceptación o rechazo al regreso al poder del Gobernador Constitucional, José María Maytorena. Bajo este escenario, todos intentaron ganar terreno: mientras que los opositores de Maytorena trataron de condicionar su aprobación a que éste accediese a eliminar a sus amigos de su gobierno, además de que les explicara cual sería su programa de gobierno, Maytorena por otro lado se negó con evasivas a acceder, ya que menoscabaría su posición; por otro lado Obregón sostuvo su regreso, basándose en su oposición al grupo de Pesqueiristas.
El 3 de agosto, Maytorena reasumía en Hermosillo la Gubernatura de Sonora, “siendo mi primer acto reponer a Obregón en su puesto de Jefe de las fuerzas de cuyo cargo había sido destituido por mi antecesor.” Con esta acción, Maytorena intentaba ganarse para sí la lealtad de Obregón, después de que éste le había confesado en Nogales que no aceptaría el ofrecimiento que le había hecho Carranza de nombrarlo Jefe de las Armas en Chihuahua, ya que eso significaría su tumba. En ese caso, le había dicho quien en unos años más se convertiría en símbolo de la revolución y Presidente de la República, que mejor renunciaría a la revolución y se retiraría a Los Angeles, California.
Parecería que después de la junta de Nogales los conflictos entre las facciones revolucionarias quedaban atrás. Lo que nadie podía prever era que el acuerdo del regreso de Maytorena al poder del Ejecutivo del Estado sólo sería temporal y sin fundamento, ya que desembocó en la división creciente entre las facciones de revolucionarios sonorenses, fisura que se agravaría durante los meses venideros.
sábado, 20 de marzo de 2010
Nogales y el biplano Sonora
Todos conocemos la importancia tan fundamental que tuvo Nogales para la revolución mexicana. Esta se debió a que por el principal puerto sonorense los revolucionarios exportaban el ganado y demás productos sonorenses con que financiaban la adquisición de armas, también adquiridas en Arizona. Esa fue también la causa por la que Nogales haya sido la primera población que tomó Alvaro Obregón, el 13 de marzo de 1913, después del cuartelazo de Huerta, la muerte de Madero y el subsecuente desconocimiento a su gobierno por parte de Carranza y los sonorenses, al iniciarse la campaña militar constitucionalista.
A tal grado llegaría por entonces la preponderancia de Nogales como puerto internacional, que convirtió a Arizona durante la mayor parte de esa década en el segundo lugar en importancia de los EEUU, tanto en importaciones como exportaciones -después de Nueva York- como puerto comercial con México.
Hay que recordar que esta importancia se logró a pesar de que el presidente estadounidense, William Taft, había ordenado, el 14 de marzo de 1912, el embargo de armas destinadas a nuestro país, aunque se permitía al gobierno mexicano la importación de materiales bélicos, concediéndose o no el permiso después de un análisis de caso por caso, lo cual beneficiaba únicamente a los Huertistas.
Asociados con este embargo, abundaron los ejemplos de contrabando de armamento hacia Sonora en incidentes que nos ilustran sobre los métodos que se habían ideado por entonces para llevar a cabo este comercio subrepticio en la frontera nogalense.
Por ejemplo, una adquisición muy importante para los constitucionalistas después de la toma de Nogales fue la compra de un avión por Ramón P. Denegri y Santiago Camberos, el mes de abril de 1913 en Los Angeles, o sea apenas un mes después de la toma de Nogales por Obregón.
Este era un biplano marca Martin, de un solo asiento, que costó alrededor de $4,500 dlls. y se adquirió cuando el agente del Banco Nacional de México en Nogales, de apellido Sotomayor, giró $5,700 en favor de Camberos y Julio Piña, a través del First National Bank de Los Angeles para adquirirlo.
Después de comprado fue empacado en cinco bultos, que se remitieron por Wells Fargo Express a Tucsón, consignados a Thomas Dean, a donde llegaron el 6 de mayo. Al verificar su arribo a Tucsón, el Cónsul Huertista, Alejandro D. Ainsle, telegrafió a la Embajada Huertista en Washington, la que solicitó al gobierno estadounidense el embargo del aparato. Sin embargo, alguien que se presentó como Oficial del Tribunal de Justicia Federal autorizó la entrega de los bultos al consignatario, y éste los recogió.
Durante la noche del 7 de mayo los paquetes salían de Tucsón en una carreta tirada por cuatro bestias, aunque al amanecer se descubrió el engaño, y el verdadero Agente Federal ordenó que se incautara el aparato, saliendo en compañía del Vicecónsul Huertista de Tucsón, y alcanzando la carreta en Sahuarita. La embargaron, y dejaron cuidándola al Oficial Reuben Hopkins para regresar a buscar más ayuda a Tucsón.
Mientras, los que llevaban la carreta sobornaron a Hopkins y continuaron su viaje, cambiando su destino a cruzar la frontera por Naco el 21 de mayo. Cuando el Crnl Juan Cabral le informó al Crnl Alvaro Obregón el hecho, éste respondió felicitándolo “por la feliz introducción del pájaro.”
En Naco fue armado el avión y amaneciendo el 16 de mayo era traído volando de Naco a Nogales, de donde fue volado a Magdalena, Carbó y Hermosillo, a donde llegó a las 5 PM. Hubo ciertos contratiempos que demoraron su uso, y no fue sino hasta el 28 de mayo de ese 1913 en que era volado sobre Guaymas, primero para arrojar volantes que ofrecían salvoconductos a los huertistas que se rindieran, y después con unas bombas fabricadas ex profeso que pesaban alrededor de 20 Kgs, sobre Empalme, en donde se encontraba fondeado el barco Huertista “Morelos,” atacándolo y lanzándole las bombas, aunque sin acertar ninguna.
Posteriormente fueron fabricadas otras “bombas” que consistían en tubos repletos de dinamita y pedacería de metal y que no tenían ni espoletas ni estabilizadores. Para entonces, el cañonero Tampico había defeccionado en Guaymas, cambiándose a los constitucionalistas, y se dirigió a Topolobampo, Sinaloa, en donde fue atacado por los Huertistas que le causaron daños que lo obligaron encallar.
Entonces, Obregón ordenó que el biplano fuese llevado a Topolobampo a protegerlo. En esa acción, según el mismo Obregón lo consigna, “…pudimos observar las columnas de agua que se levantaban cerca de los barcos enemigos (El Guerrero y el Morelos) por la explosión de las bombas que de nuestro biplano se arrojaban…”
Esta es la historia del biplano Sonora y su uso durante esa fase de la revolución constitucionalista en contra de Huerta, en la primera ocasión en la aviación mundial en que un avión haya sido usado en hechos de guerra. Pero también, este hecho inauguró a Nogales como fuente de abastecimiento de armamento para los revolucionarios.
A tal grado llegaría por entonces la preponderancia de Nogales como puerto internacional, que convirtió a Arizona durante la mayor parte de esa década en el segundo lugar en importancia de los EEUU, tanto en importaciones como exportaciones -después de Nueva York- como puerto comercial con México.
Hay que recordar que esta importancia se logró a pesar de que el presidente estadounidense, William Taft, había ordenado, el 14 de marzo de 1912, el embargo de armas destinadas a nuestro país, aunque se permitía al gobierno mexicano la importación de materiales bélicos, concediéndose o no el permiso después de un análisis de caso por caso, lo cual beneficiaba únicamente a los Huertistas.
Asociados con este embargo, abundaron los ejemplos de contrabando de armamento hacia Sonora en incidentes que nos ilustran sobre los métodos que se habían ideado por entonces para llevar a cabo este comercio subrepticio en la frontera nogalense.
Por ejemplo, una adquisición muy importante para los constitucionalistas después de la toma de Nogales fue la compra de un avión por Ramón P. Denegri y Santiago Camberos, el mes de abril de 1913 en Los Angeles, o sea apenas un mes después de la toma de Nogales por Obregón.
Este era un biplano marca Martin, de un solo asiento, que costó alrededor de $4,500 dlls. y se adquirió cuando el agente del Banco Nacional de México en Nogales, de apellido Sotomayor, giró $5,700 en favor de Camberos y Julio Piña, a través del First National Bank de Los Angeles para adquirirlo.
Después de comprado fue empacado en cinco bultos, que se remitieron por Wells Fargo Express a Tucsón, consignados a Thomas Dean, a donde llegaron el 6 de mayo. Al verificar su arribo a Tucsón, el Cónsul Huertista, Alejandro D. Ainsle, telegrafió a la Embajada Huertista en Washington, la que solicitó al gobierno estadounidense el embargo del aparato. Sin embargo, alguien que se presentó como Oficial del Tribunal de Justicia Federal autorizó la entrega de los bultos al consignatario, y éste los recogió.
Durante la noche del 7 de mayo los paquetes salían de Tucsón en una carreta tirada por cuatro bestias, aunque al amanecer se descubrió el engaño, y el verdadero Agente Federal ordenó que se incautara el aparato, saliendo en compañía del Vicecónsul Huertista de Tucsón, y alcanzando la carreta en Sahuarita. La embargaron, y dejaron cuidándola al Oficial Reuben Hopkins para regresar a buscar más ayuda a Tucsón.
Mientras, los que llevaban la carreta sobornaron a Hopkins y continuaron su viaje, cambiando su destino a cruzar la frontera por Naco el 21 de mayo. Cuando el Crnl Juan Cabral le informó al Crnl Alvaro Obregón el hecho, éste respondió felicitándolo “por la feliz introducción del pájaro.”
En Naco fue armado el avión y amaneciendo el 16 de mayo era traído volando de Naco a Nogales, de donde fue volado a Magdalena, Carbó y Hermosillo, a donde llegó a las 5 PM. Hubo ciertos contratiempos que demoraron su uso, y no fue sino hasta el 28 de mayo de ese 1913 en que era volado sobre Guaymas, primero para arrojar volantes que ofrecían salvoconductos a los huertistas que se rindieran, y después con unas bombas fabricadas ex profeso que pesaban alrededor de 20 Kgs, sobre Empalme, en donde se encontraba fondeado el barco Huertista “Morelos,” atacándolo y lanzándole las bombas, aunque sin acertar ninguna.
Posteriormente fueron fabricadas otras “bombas” que consistían en tubos repletos de dinamita y pedacería de metal y que no tenían ni espoletas ni estabilizadores. Para entonces, el cañonero Tampico había defeccionado en Guaymas, cambiándose a los constitucionalistas, y se dirigió a Topolobampo, Sinaloa, en donde fue atacado por los Huertistas que le causaron daños que lo obligaron encallar.
Entonces, Obregón ordenó que el biplano fuese llevado a Topolobampo a protegerlo. En esa acción, según el mismo Obregón lo consigna, “…pudimos observar las columnas de agua que se levantaban cerca de los barcos enemigos (El Guerrero y el Morelos) por la explosión de las bombas que de nuestro biplano se arrojaban…”
Esta es la historia del biplano Sonora y su uso durante esa fase de la revolución constitucionalista en contra de Huerta, en la primera ocasión en la aviación mundial en que un avión haya sido usado en hechos de guerra. Pero también, este hecho inauguró a Nogales como fuente de abastecimiento de armamento para los revolucionarios.
Etiquetas:
Alvaro Obregón,
Arizona,
armamento,
Aviación,
Carranza,
contrabando,
Empalme,
Guaymas,
historia,
México,
Naco,
Nogales,
Revolución,
Sonora,
Tucson
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







