La primera fase de la revolución en Nogales corresponde principalmente a hechos aislados, promovidos en su mayoría por miembros del Partido Liberal Mexicano (PLM) de los hermanos Flores Magón. De cualquier manera, Agua Prieta y Douglas se convertirían, durante esta primera etapa revolucionaria, en unos de los escenarios más importantes de insurrección al estar situadas entre los pueblos mineros del Norte de Sonora y Sur de Arizona, ya que en ellos la agitación magonista tuvo mayor actividad.
Sin embargo, el primer incidente en Nogales, indicativo de que el Porfirismo no sería la solución social y económica para el país, no estuvo directamente relacionado con el PLM, sino que fue el asalto de seguidores de Teresa Urrea al poblado, el 12 de agosto de 1896. Esa noche, entre 60 y 70 individuos asaltaron el centro de la población, apoderándose del nuevo edificio de la Aduana, en donde permanecieron hasta el amanecer siguiente. Uno de los participantes en el asalto, Abraham Salcido, continuaría su oposición al régimen Porfirista, ahora como miembro del movimiento Magonista. En 1903 fue arrestado en Morenci, Arizona por provocar disturbios durante una huelga de mineros y condenado a tres años de prisión en Yuma (en la derecha aparece una imagen suya, tomada cuando estuvo preso en Yuma). Al salir libre, se fue a Cananea en donde intervino en el preludio de la huelga que se ha convertido en emblemática de la revolución mexicana.
Y así como lo experimentado por Salcido, hubo más incidentes que tuvieron como escenario a la entonces nueva población de Nogales, los que anunciaban la inconformidad social por la situación económica, y principalmente por la discriminación hacia los mexicanos en México mismo. El espacio de estas líneas no me permite extenderme más sobre el tema, por lo que escogeré para mostrar la inestabilidad de entonces la historia del indígena Mayo, Fernando Palomares, quien desde los primeros años de 1900 distribuía el periódico Regeneración del Partido Liberal (PLM) en nuestra región, y en 1905 publicaba en Tucsón el periódico El Defensor del Pueblo. Al ser éste clausurado, se fue a Cananea a participar en la huelga minera, de donde se dirigió a Los Angeles a seguir participando en el PLM.
En 1908, con el cargo de Delegado especial del PLM, Palomares entraba a Sonora desde Arizona a Nogales, y en una carta dirigida a Ricardo Flores Magón le describió su odisea para escapar de sus perseguidores. Para ir a Nogales desde Tombstone se subió a un tren carguero, aunque fue descubierto por un garrotero y arrojado del tren. Al caer del ferrocarril se lastimó una pierna, herida de la que no se recuperaría jamás. Como pudo, llegó caminando a Nogales (a la derecha muestro una fotografía de la estación del ferrocarril de Nogales, viendo hacia el Sur. Este edificio se ubicaba unos metros más al Sur de la frontera. El acantilado de la Calle Elías se puede apreciar a la izquierda) y de aquí se fue al Bacatete, buscando incorporar a los indígenas al movimiento liberal. Para su mala suerte, esta carta fue interceptada por el gobierno del Estado, lo que desató una feroz cacería que duró varios meses para apresarlo. Así, el gobernador Fernando Cubillas le enviaba un telegrama el 29 de junio al Presidente Municipal de Nogales, Alberto Claussen, pidiéndole: “procure empeñosamente su aprehensión y que se le catee minuciosamente…” De igual forma, fueron alertadas las autoridades de las poblaciones en la ruta del ferrocarril. Sin embargo, parecería que a Palomares se lo había tragado la tierra, por lo que el Presidente Díaz intervino directamente en la orden de hallarlo.
Lo que no sabían sus perseguidores era que Palomares había sido detenido en Guaymas pensando que era un vago, y aunque llevaba correspondencia comprometedora de los Flores Magón no le fue hallada, por lo que la destruyó, comiéndosela. Después de ser liberado se iría a la Ciudad de México, y el 15 de septiembre asistió a la ceremonia del grito, esperando que el Presidente Díaz asomara la cabeza por el balcón Presidencial. Le disparó con un arma que había conseguido aunque no tuvo suerte. Logró escapar cuando la policía se lanzó sobre la muchedumbre, intentando detener al autor del intento de magnicidio. Y así como el caso de Palomares, hubo muchos otros más que qntecedieron a la revolución, y en los que Nogales actuó como escenario.
Lo que no podían prever quienes perseguían a Palomares, era que el más significativo evento por entonces, y en que también Nogales figuraba, ocurrió el 13 de enero de 1910, cuando Francisco Ignacio Madero, quien promovía por entonces al movimiento antireeleccionista, cruzó de incógnito esta frontera, viniendo de Hermosillo, ya que le habían advertido que se preparaban actos violentos para recibirle en el Norte de Sonora, y así desistió visitar Cananea para realizar un mítin en el mineral. Y aún más, Madero mismo no podía imaginarse entonces que su campaña llevaría al inicio de un movimiento con alcances imprevisibles, el que sacudiría profundamente el tejido social y político del país. Eso lo veremos en artículos posteriores de esta serie
domingo, 7 de marzo de 2010
sábado, 27 de febrero de 2010
Los Inicios de Ambos Nogales
El martes, 16 de septiembre de 1884, un mes después de la firma del contrato que establecía el fundo legal de la nueva población, tomaba posesión el primer ayuntamiento de Nogales, Sonora.

Eran las nueve de la mañana cuando un pequeño grupo atravesó el llanito, aledaño a la frontera, que únicamente era aprovechado por la vía del ferrocarril. Pasaron bajo la sombra de un gran encino que permanecía aún en pie, retador frente a las hileras de leña que alimentaban las calderas de los trenes. Iban a reunirse en el local que funcionaba como Salón Municipal, ubicado en la esquina de Campillo y Pesqueira (En la derecha aparece una imagen del llanito, y en el extremo derecho el Salón Municipal. El árbol que menciono, para cuando se tomó la foto ya había sido cortado para construir la Aduana). En el evento le dieron lectura a un oficio, fechado el 7 de ese mes por la Prefectura del Distrito de Magdalena, en el que se ordenaba tomar protesta al primer Ayuntamiento de Nogales.
En seguida tomó posesión el Presidente Municipal, Juan B. González, seguido de José J. Encinas como primer Regidor, Narcizo (sic) Moreno como Segundo Regidor, Luis Tapia como Regidor Suplente, Luis Aragón como Juez Local propietario y Waldo Briseño como Juez Local Suplente.
Desde esa breve ceremonia, y hasta el Alcalde actual, José Angel Hernández Barajas, Nogales, Sonora, ha tenido 57 Presidentes Municipales Constitucionales según mis números, así como con una cantidad muy difícil de definir de Presidentes Interinos.
El problema para determinar quiénes fueron Presidentes Constitucionales y quienes no, radica en que Nogales y México pasaron desde entonces por la Revolución Mexicana y por conflictos originados en factores políticos y de otra naturaleza, los que llevaron a nombrar Alcaldes en vez de elegirlos; por revueltas y levantamientos en los que se destituían las autoridades municipales; por nombramientos directos hechos por el Ejecutivo Estatal, así como por modificaciones legales que también han ido cambiando los periodos de los Gobiernos Municipales.
Nogales, Sonora, no contaría con un edificio propio, sede de la Presidencia Municipal, sino hasta el 1 de julio de 1897, cuando fue inaugurado el ubicado en la esquina Noroeste de Campillo y Juárez (mostrado a la izquierda, situado donde hoy está correos), que en algo copiaba al de la aduana, ubicado enfrente, y que para entonces tenía diez años de haber sido concluido.
Nogales, Arizona, por otro lado, y como vimos en el artículo anterior de esta serie, en 1893 era incorporado como población, y el Condado Pima, al que pertenecía entonces Nogales, nombraba un Consejo Municipal integrado por Teodoro Gebler, James B. Mix, Antonio Proto, George B. Marsh y Edward B. Hogan. En su primera reunión, el Consejo nombró a Mix como primer Presidente Municipal (Mayor), y un año después era ya electo Don Antonio Proto como Alcalde.
El poblado arizonense, después de que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos negó en 1896 la reclamación del terreno del antiguo Rancho de Los Nogales de Elías ubicado en Arizona, finalmente pudo obtener en diciembre de 1898 la patente firmada por el Presidente William McKinley, que le concedía un fundo de una milla cuadrada de terreno. Así pudo el nuevo Alcalde, William F. Overton, empezar la asignación de títulos de los lotes ya medidos, los que después de un pago de $5 por el lote, más $7 por el papeleo, fueron entregados a sus nuevos dueños.
Así surgieron Ambos Nogales, poblaciones divididas por una línea internacional que entonces no era visible y por la que nadie impedía el libre paso. Esos primeros años verían el surgimiento, primero, del templo católico, dedicado a la Purísima Concepción, consistente en un gran cuarto de adobe que empezó a ser construido en 1886, aunque su primer sacerdote, Patricio Sánchez, se establecería en octubre de 1890. Otro edificio, el imponente edificio de la Aduana, sería concluido en 1887 con un costo de $83,882.17.
En marzo de 1898 era inaugurado el alumbrado público de la población, consistente en 7 lámparas de arco y 10 incandescentes, y así la cañada dejó en el pasado la obscuridad que la invadía durante las noches sin luna.
Parecía que todo sería bonanza, ya que la economía pujante de la población impulsaba su explosivo crecimiento. Nadie hubiera adivinado que pronto iniciaría la Revolución Mexicana.

Eran las nueve de la mañana cuando un pequeño grupo atravesó el llanito, aledaño a la frontera, que únicamente era aprovechado por la vía del ferrocarril. Pasaron bajo la sombra de un gran encino que permanecía aún en pie, retador frente a las hileras de leña que alimentaban las calderas de los trenes. Iban a reunirse en el local que funcionaba como Salón Municipal, ubicado en la esquina de Campillo y Pesqueira (En la derecha aparece una imagen del llanito, y en el extremo derecho el Salón Municipal. El árbol que menciono, para cuando se tomó la foto ya había sido cortado para construir la Aduana). En el evento le dieron lectura a un oficio, fechado el 7 de ese mes por la Prefectura del Distrito de Magdalena, en el que se ordenaba tomar protesta al primer Ayuntamiento de Nogales.
En seguida tomó posesión el Presidente Municipal, Juan B. González, seguido de José J. Encinas como primer Regidor, Narcizo (sic) Moreno como Segundo Regidor, Luis Tapia como Regidor Suplente, Luis Aragón como Juez Local propietario y Waldo Briseño como Juez Local Suplente.
Desde esa breve ceremonia, y hasta el Alcalde actual, José Angel Hernández Barajas, Nogales, Sonora, ha tenido 57 Presidentes Municipales Constitucionales según mis números, así como con una cantidad muy difícil de definir de Presidentes Interinos.
El problema para determinar quiénes fueron Presidentes Constitucionales y quienes no, radica en que Nogales y México pasaron desde entonces por la Revolución Mexicana y por conflictos originados en factores políticos y de otra naturaleza, los que llevaron a nombrar Alcaldes en vez de elegirlos; por revueltas y levantamientos en los que se destituían las autoridades municipales; por nombramientos directos hechos por el Ejecutivo Estatal, así como por modificaciones legales que también han ido cambiando los periodos de los Gobiernos Municipales.
Nogales, Sonora, no contaría con un edificio propio, sede de la Presidencia Municipal, sino hasta el 1 de julio de 1897, cuando fue inaugurado el ubicado en la esquina Noroeste de Campillo y Juárez (mostrado a la izquierda, situado donde hoy está correos), que en algo copiaba al de la aduana, ubicado enfrente, y que para entonces tenía diez años de haber sido concluido.
Nogales, Arizona, por otro lado, y como vimos en el artículo anterior de esta serie, en 1893 era incorporado como población, y el Condado Pima, al que pertenecía entonces Nogales, nombraba un Consejo Municipal integrado por Teodoro Gebler, James B. Mix, Antonio Proto, George B. Marsh y Edward B. Hogan. En su primera reunión, el Consejo nombró a Mix como primer Presidente Municipal (Mayor), y un año después era ya electo Don Antonio Proto como Alcalde.
El poblado arizonense, después de que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos negó en 1896 la reclamación del terreno del antiguo Rancho de Los Nogales de Elías ubicado en Arizona, finalmente pudo obtener en diciembre de 1898 la patente firmada por el Presidente William McKinley, que le concedía un fundo de una milla cuadrada de terreno. Así pudo el nuevo Alcalde, William F. Overton, empezar la asignación de títulos de los lotes ya medidos, los que después de un pago de $5 por el lote, más $7 por el papeleo, fueron entregados a sus nuevos dueños.
Así surgieron Ambos Nogales, poblaciones divididas por una línea internacional que entonces no era visible y por la que nadie impedía el libre paso. Esos primeros años verían el surgimiento, primero, del templo católico, dedicado a la Purísima Concepción, consistente en un gran cuarto de adobe que empezó a ser construido en 1886, aunque su primer sacerdote, Patricio Sánchez, se establecería en octubre de 1890. Otro edificio, el imponente edificio de la Aduana, sería concluido en 1887 con un costo de $83,882.17.
En marzo de 1898 era inaugurado el alumbrado público de la población, consistente en 7 lámparas de arco y 10 incandescentes, y así la cañada dejó en el pasado la obscuridad que la invadía durante las noches sin luna.
Parecía que todo sería bonanza, ya que la economía pujante de la población impulsaba su explosivo crecimiento. Nadie hubiera adivinado que pronto iniciaría la Revolución Mexicana.
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jueves, 18 de febrero de 2010
El Contrato del Fundo Legal de Nogales
Una importantísima estipulación de la ley No 29 publicada el 11 de julio de 1884, que fundó a nuestra población y Municipio de Nogales, fue su segunda cláusula, que facultaba al Gobernador del Estado “para que arregle” con los dueños del rancho Los Nogales la adquisición del terreno necesario “para facilitar el progreso de la citada municipalidad.”
Se contrató a los Ings. Ignacio Bonillas y Charles Herbert para diseñar el plano de población de Nogales, Sonora, y de Nogales, Arizona; dos poblaciones hermanas, divididas por una frontera internacional, y el día 28 de agosto iba a Hermosillo el Sr. Conrado Aguirre desde Magdalena, en donde vivía, para reunirse en el Palacio de Gobierno con el Gobernador del Estado y con el Sr. José Camou, radicado en Hermosillo. Aguirre iba en representación de los condueños de la mitad del terreno de Los Nogales: Ana Salazar vda. de Elías, Carmen Elías su mujer, su cuñado Antonio Campillo y Don José Pierson; Camou representaba la otra mitad, que le pertenecía.
Ya en la reunión con el Ejecutivo del Estado, extendieron sobre una mesa el plano de Bonillas y Herbert, y acordaron que los condueños harían “cesión perpetua e irrevocable al gobierno del Estado de Sonora de un terreno cuadrado de mil doscientas varas por lado … para el fundo legal de la población…” aunque se reservaron algunos lotes que ya habían vendido a diversas personas, así como otros más que conservarían para sí mismos en la población que nacía entonces.
Así fue establecido el Fundo legal de Nogales, que quedó finalmente como un rectángulo que iba desde la frontera hasta el callejón Ramos (en el plano interactivo adjunto puedes ver sus límites) . Las calles recibieron los nombres de quienes participaron en la medición, de funcionarios locales de entonces, de los políticos estatales y nacionales más destacados en aquel momento, así como algunos de los lemas políticos populares entonces; por ejemplo Ingenieros, Fenochio, Díaz y Unión.
Nogales, Arizona, por otro lado, no contaba por entonces con la certeza jurídica de la posesión del terreno en que se asentó esa población, debido a que Don José Camou apeló ante la justicia estadounidense su pertenencia en Arizona del Rancho Los Nogales. Esto no fue impedimento, sin embargo, para fundar la población vecina, ya que el 21 de julio de 1893 la Mesa de Supervisores del Condado de Pima, porque aún no nacía el Condado de Santa Cruz, firmaron los papeles para incorporar Nogales, Arizona, aunque una tormenta veraniega ocasionó una inundación que impidió que los nuevos Nogalenses de Arizona asistieran a la ceremonia en Tucsón. Eso no fue impedimento, sin embargo, para que los Supervisores se tomaran la libertad de repetir la ceremonia el día siguiente cuando el río Santa Cruz había bajado, y así la fecha oficial del nacimiento de la municipalidad de Nogales, Arizona, quedó para la posteridad como el día 22. Tres años después la Suprema Corte de Justicia de los EEUU invalidaba la reclamación de Camou, y así la vecina población pudo tener posesión del terreno en que se asentaba esa población. El Condado de Santa Cruz, por otro lado, nacería al ser segregado del de Pima el 15 de marzo de 1899.
Ambos Nogales tuvieron un crecimiento exponencial. En diciembre de 1884 nacía la primera agencia aduanal nogalense, de Próspero Sandoval, y para el año siguiente, Manuel Mascareñas adquiría la cercana Hacienda de Santa Bárbara, en las márgenes del río Santa Cruz, que de esta manera se agregaba a las otras dos haciendas ya existentes en el Municipio, Cíbuta de Don José Pierson, y La Arizona de Guillermo Barnett.
Nogales Sonora, para inicios de 1887 alcanzaba 886 habitantes, mientras que en el Municipio se llegaban a 1,484, a la vez que nuestra población hermana tenía 400 habitantes. Diez años después eran 1,296 los nogalenses del poblado sonorense, y 1,810 los habitantes del municipio. En adelante, el poblado de Nogales crecería exponencialmente hasta convertirse en el principal puerto internacional de Sonora, gracias al enorme crecimiento en su comercio internacional.
Después vendría la Revolución Mexicana, en la que esta frontera desempeñó un papel preponderante. Sin embargo, durante ese verano de 1884, al firmarse el Contrato para establecer el Fundo Legal de Nogales, Sonora, nadie podía prever lo que traería el futuro. Así, Conrado Aguirre regresó a Magdalena a darle la noticia a su mujer, Carmen Elías y demás familiares, que entonces nacía un poblado en la cañada que atraviesa la frontera, poblado que al igual que el antiguo rancho del lugar, también se llamaba Nogales.
Se contrató a los Ings. Ignacio Bonillas y Charles Herbert para diseñar el plano de población de Nogales, Sonora, y de Nogales, Arizona; dos poblaciones hermanas, divididas por una frontera internacional, y el día 28 de agosto iba a Hermosillo el Sr. Conrado Aguirre desde Magdalena, en donde vivía, para reunirse en el Palacio de Gobierno con el Gobernador del Estado y con el Sr. José Camou, radicado en Hermosillo. Aguirre iba en representación de los condueños de la mitad del terreno de Los Nogales: Ana Salazar vda. de Elías, Carmen Elías su mujer, su cuñado Antonio Campillo y Don José Pierson; Camou representaba la otra mitad, que le pertenecía.
Ya en la reunión con el Ejecutivo del Estado, extendieron sobre una mesa el plano de Bonillas y Herbert, y acordaron que los condueños harían “cesión perpetua e irrevocable al gobierno del Estado de Sonora de un terreno cuadrado de mil doscientas varas por lado … para el fundo legal de la población…” aunque se reservaron algunos lotes que ya habían vendido a diversas personas, así como otros más que conservarían para sí mismos en la población que nacía entonces.
Así fue establecido el Fundo legal de Nogales, que quedó finalmente como un rectángulo que iba desde la frontera hasta el callejón Ramos (en el plano interactivo adjunto puedes ver sus límites) . Las calles recibieron los nombres de quienes participaron en la medición, de funcionarios locales de entonces, de los políticos estatales y nacionales más destacados en aquel momento, así como algunos de los lemas políticos populares entonces; por ejemplo Ingenieros, Fenochio, Díaz y Unión.
Nogales, Arizona, por otro lado, no contaba por entonces con la certeza jurídica de la posesión del terreno en que se asentó esa población, debido a que Don José Camou apeló ante la justicia estadounidense su pertenencia en Arizona del Rancho Los Nogales. Esto no fue impedimento, sin embargo, para fundar la población vecina, ya que el 21 de julio de 1893 la Mesa de Supervisores del Condado de Pima, porque aún no nacía el Condado de Santa Cruz, firmaron los papeles para incorporar Nogales, Arizona, aunque una tormenta veraniega ocasionó una inundación que impidió que los nuevos Nogalenses de Arizona asistieran a la ceremonia en Tucsón. Eso no fue impedimento, sin embargo, para que los Supervisores se tomaran la libertad de repetir la ceremonia el día siguiente cuando el río Santa Cruz había bajado, y así la fecha oficial del nacimiento de la municipalidad de Nogales, Arizona, quedó para la posteridad como el día 22. Tres años después la Suprema Corte de Justicia de los EEUU invalidaba la reclamación de Camou, y así la vecina población pudo tener posesión del terreno en que se asentaba esa población. El Condado de Santa Cruz, por otro lado, nacería al ser segregado del de Pima el 15 de marzo de 1899.
Ambos Nogales tuvieron un crecimiento exponencial. En diciembre de 1884 nacía la primera agencia aduanal nogalense, de Próspero Sandoval, y para el año siguiente, Manuel Mascareñas adquiría la cercana Hacienda de Santa Bárbara, en las márgenes del río Santa Cruz, que de esta manera se agregaba a las otras dos haciendas ya existentes en el Municipio, Cíbuta de Don José Pierson, y La Arizona de Guillermo Barnett.
Nogales Sonora, para inicios de 1887 alcanzaba 886 habitantes, mientras que en el Municipio se llegaban a 1,484, a la vez que nuestra población hermana tenía 400 habitantes. Diez años después eran 1,296 los nogalenses del poblado sonorense, y 1,810 los habitantes del municipio. En adelante, el poblado de Nogales crecería exponencialmente hasta convertirse en el principal puerto internacional de Sonora, gracias al enorme crecimiento en su comercio internacional.
Después vendría la Revolución Mexicana, en la que esta frontera desempeñó un papel preponderante. Sin embargo, durante ese verano de 1884, al firmarse el Contrato para establecer el Fundo Legal de Nogales, Sonora, nadie podía prever lo que traería el futuro. Así, Conrado Aguirre regresó a Magdalena a darle la noticia a su mujer, Carmen Elías y demás familiares, que entonces nacía un poblado en la cañada que atraviesa la frontera, poblado que al igual que el antiguo rancho del lugar, también se llamaba Nogales.
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viernes, 12 de febrero de 2010
La Fundación de Nogales
El momento de la fundación de Nogales, igual a como sucedió con la mayoría de las poblaciones, no ocurrió cuando llegó el primer poblador, lo que sería imposible determinar, ni tampoco cuando se establecieron ranchos, aduanas, estaciones u otra cosa en el lugar. El momento de la fundación de una población se reconoce como aquel en que es emitido un documento oficial que le da sustento jurídico a la nueva comunidad. Así pasó con la mayoría de las poblaciones de nuestro país, México, o con las de Estados Unidos o de cualquier lugar del mundo.
La fecha reconocida como de la fundación de Hermosillo, por ejemplo, no fue cuando se estableciera una ranchería indígena allí, momento que no podríamos saber cuándo ocurrió, sino que Hermosillo fue fundado el 18 de mayo de 1700, día de la Santísima Trinidad, día en que el Alférez Juan Bautista Escalante llegó y visitó la ranchería indígena allí establecida, ordenando, además, que en el lugar “ahora y siempre vivirían en dicha ranchería y que harían pueblo en forma, agregando y llamando a otros de su misma nación, para que vivan juntos.”
Tucsón tampoco reconoce como la fecha de su fundación cuando se estableció la primera comunidad indígena en el lugar, que también sería imposible determinar ya que se encuentran asentamientos antiquísimos en ese valle que se remontan al Arcaico, ni tampoco se asigna su fundación a cuando el padre Kino visitara el lugar en 1697. El momento de la fundación de Tucsón, universalmente reconocido, ocurrió el 20 de agosto de 1775, día en que el Corl. Hugo O´Connor, después de visitar el lugar, firmó un documento en el que certificaba que: “elegí y señalé a presencia del Rdo. Padre Fr. Francisco Garcés y el Tte. Don Juan de Carmona para la nueva ubicación del referido Presidio y con la denominación de San Agustín del Toixon.”
Igualmente, y en el caso de Nogales, el momento de la fundación de esta población ocurrió al ser decretada la Ley No. 29 por el Congreso del Estado el 9 de julio de 1884, firmada por el Gobernador Luis E. Torres el día siguiente, y publicada el día 11, ley que erigía en municipalidad a Nogales.
Pero aún más, esta ley prevenía también la posesión jurídica, por el gobierno, del terreno de la nueva población de Nogales, ya que en su Artículo 2 facultaba al Gobernador del Estado “para que arregle” con los dueños del rancho Los Nogales, la adquisición del terreno necesario “para facilitar el progreso de la citada municipalidad.”
Para entonces, los dueños del terreno no eran únicamente miembros de la familia Elías, ya que ellos habían vendido secciones indivisas (es decir, áreas no definidas dentro de la posesión general) del terreno a otras personas. El principal condueño, aparte de los Elías, era Don José Camou, quien había adquirido en 1871 una importante parte del terreno, y el 11 de agosto de 1882 había denunciado las demasías del rancho (4,631.2 Has.), pero además se encontraba la pertenencia que le correspondía a Don José Pierson.
El terreno del Rancho Los Nogales, como hemos visto en artículos anteriores, y muestro en el mapa adjunto (que es interactivo, ya que puedes acercarte y alejarte, así como cambiar el tipo de mapa con los controles que aparecen en el mismo) abarcaba 7 y medio sitios de terreno con dos caballerías (equivalentes a 13,209.8 Has) y comprendía desde el actual Puerto de Encinas en Nogales, Sonora, hasta la confluencia de las actuales Ave. Grand con Mariposa en Nogales, Arizona, calles que, obviamente, no existían entonces y frontera internacional que tampoco había. Poco después la porción del terreno que quedó dentro del Territorio de Arizona, llevó a que José Camou reclamara ante las autoridades estadounidenses su posesión en la Unión Americana, pero ese será tema de un artículo posterior.
Así fue cómo nació nuestra población, convirtiéndose en unos cuantos meses en una de las poblaciones más pujantes en el Estado. El 5 de Diciembre de ese año, 1884, los hermanos Próspero y Aurelio Sandoval, guaymenses, inauguraban la primera agencia aduanal nogalense. Este fue un momento emblemático que reconocía la vocación que este lugar había tenido desde tiempos inmemoriales y que le sería heredada a nuestra población: un lugar estratégico para realizar el comercio.
Al ser fundado el municipio quedaron comprendidos dentro de su jurisdicción, hacia el Este los ranchos de Santa Bárbara y Buenavista que todavía no adquiría Don Manuel Mascareñas, ya que él llegaría hasta 1885, y por el Oeste el rancho de La Arizona, de un bisabuelo del autor de estas líneas, así como los aledaños al mismo, minerales de Planchas de Plata, Pajarito, Promontorio, La Plomosa y El Durazno.
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