viernes, 1 de enero de 2010

Los primeros años de funcionamiento del Ferrocarril de Sonora


Como vimos en el anterior artículo, el 25 de octubre de 1882 era inaugurado el Ferrocarril de Sonora en el entonces despoblado Nogales. Después del evento, los asistentes fueron llevados por tren al recién abierto hotel de Calabazas (en el actual Río Rico), en donde se les ofreció un banquete y los brindis por la bonanza que traería el tren no se dejaron de escuchar (a la derecha muestro una imagen del hotel).

La ruta que se inauguró entonces, de 442 kilómetros, ofrecía transporte de pasajeros y de carga. Para los primeros, al inicio únicamente había boletos de primera clase; la tarifa era de 3 centavos por kilómetro y únicamente se permitía llevar equipaje por 35 lbs. El exceso pagaba altas tarifas. Así, un viaje entre Guaymas y Nogales costaba $12.75, lo que llevó al Secretario de Gobierno de Sonora, Ramón Corral, a quejarse con el Ministro de Fomento.

Además, los horarios eran muy incómodos. El tren salía de Guaymas a las 12:45 PM, y llegaba a Nogales hasta las 3 de la mañana siguiente; mientras que de Nogales partía a las 9 de la noche, para llegar a Guaymas a las 11:45 AM . La compañía adoptó este horario para que el entronque en Benson con la línea estadounidense no sufriese demoras. No fue sino hasta 1885 en que la cantidad de quejas surgidas llevaron a modificar este esquema, ofreciendo tarifas más bajas, de 1.5 centavos por kilómetro y un cambio en los horarios.

En el primer año completo de su funcionamiento, 1883, hubo 33,464 pasajeros y para 1890 se alcanzaron 48,196. En 1900 hubo 96,694 y el del inicio de la Revolución llegaron a 253,495.
El lento incremento inicial en el transporte de pasaje y explosivo al final del Porfirismo es indicativo de muchos factores, como el gradual mejoramiento en las condiciones económicas sociales del Sonora de entonces, así como del desarrollo económico regional. Además, el que la mayoría de los pasajeros lo utilizasen para viajar cortas distancias (por ejemplo, un promedio de 70 Km en 1901) entre las 26 estaciones que tenía la ruta, y que entre el 60 y 70% de los pasajeros adquirieron boletos de tercera, también nos dice que este medio de transporte fue aprovechado cada vez más por los campesinos, quienes hacían viajes cortos dentro de Sonora. Así, los primeros años de su funcionamiento, el 86% de los pasajeros cubrieron viajes locales, con las estaciones de Guaymas, Hermosillo y Magdalena con el mayor tráfico, mientras que menos del 14% venían a Nogales, ya que eran principalmente estadounidenses quienes lo hacían.

En cuanto a carga, 1883 vio 24 millones de toneladas movidas, que para 1890 habían subido a 46 millones, para 1900 a 136, y 234 en 1910. Y a diferencia de las cortas distancias que se presentaron en el transporte de pasajeros, el promedio para carga se mantuvo en un promedio de 300 Km recorridos. De esta manera, de Arizona llegaban bienes manufacturados de consumo, como ropa, licores y maquinaria para las minas. De Sonora se exportaban productos como granos y naranjas de Hermosillo con destinos tan lejanos como Chicago. Magdalena e Imuris exportaban ganado en pie, mientras que de Guaymas salían ostiones y pescado congelado. Esto sin contar la importante cantidad de metales y minerales que se exportaban de todo el Estado.

En lo social, el ferrocarril vino a promover la interacción entre las distintas regiones de Sonora, ya que por ejemplo se agregaba un convoy para los viajeros que querían asistir a las festividades anuales de Magdalena, o bien para quienes iban a los carnavales de Guaymas. En 1893, por ejemplo, cuando esta población fronteriza ya tenía 9 años de ser fundada, se ofreció una tarifa especial de $15 en primera clase y de $10 en segunda por un viaje redondo para quienes fuesen al carnaval desde Nogales, pudiendo, además, bajar y quedarse el pasajero el tiempo que deseara en la estación que quisiera.

Pero también, la construcción del Ferrocarril de Sonora trajo consigo una mayor facilidad en la interacción entre nuestro Estado y el centro del país. Ya no sería necesario ir a Guaymas para abordar un barco y tardar alrededor de un mes en llegar a la capital del país. Ahora el viaje se podía hacer en tren, cruzando la frontera en Nogales para ir al Paso, y allí abordar el Ferrocarril Central, que en dos días dejaba al viajero en la Cd. de México.

Sin embargo, tal vez la consecuencia más importante que trajo consigo el ferrocarril para el Estado fue el reordenamiento geográfico del poder económico y político de Sonora. Gradualmente la región serrana fue perdiendo su preeminencia frente al Occidente de Sonora, es decir los grandes valles que poco a poco fueron ganando posiciones, desarrollándose económicamente alrededor del nuevo eje que había inaugurado el tren: Guaymas – Hermosillo – Nogales.

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