domingo, 29 de noviembre de 2009

El establecimiento de la Aduana en Los Nogales en 1880

La semana pasada cubría la década de 1870 en la región. En este y los siguientes me detendré más en los detalles, ya que se requieren más pormenores para cubrir la siguiente década, la de la fundación de Nogales.

En este en particular tocaré el establecimiento de la Aduana de Nogales. En lo general, el establecimiento de la aduana fue el resultado de un cambio generacional que se dio en Sonora y en México a finales de la década de 1870. Como hemos visto, el Gral. Ignacio Pesqueira García había regido los destinos de Sonora desde fines de la década de 1850, y en los setenta buscaba perpetuarse en el poder contra una nueva generación de sonorenses con ideas nuevas, con nuevas fórmulas de desarrollo. Sin embargo, no lo logró y fue derrocado por esa nueva generación. Al mismo tiempo, también los destinos del país cambiaron cuando subió al poder Porfirio Díaz tras la rebelión de Tuxtepec en 1876.

En lo particular, como vimos en el artículo anterior, el establecimiento de la aduana fue una respuesta del gobierno a la intensificación gradual del contrabando introducido a Sonora, propiciado por la construcción del ferrocarril a través del Sur de Arizona.

Uno de los problemas del viejo orden era que las aduanas mexicanas en la frontera de Sonora habían sido establecidas en las poblaciones más cercanas a ésta; así, la burocracia aduanera podía afectar a, y ser afectada por los vaivenes de la política local al convivir con lo que sucedía en ellas.
No es casual, por ejemplo, que quienes iniciaron y dirigieron la rebelión en 1875 contra el gobierno de Pesqueira hayan sido precisamente los administradores de las aduanas existentes entonces: Puerto Libertad, Magdalena y Altar: Francisco Serna, Manuel Barreda y Francisco del Río respectivamente.

Tampoco es casual que tras el derrocamiento de Pesqueira y de su sucesor, Vicente Mariscal, el nuevo Gobernador fuese Francisco Serna, nativo de Pitiquito, quien había participado en la lucha contra el Imperio, además de desarrollar una fortuna en la minería. Al ascender al poder, Serna escogió como su Secretario de Gobierno a Ramón Corral, uno de los principales ideólogos de las entonces nuevas fórmulas de desarrollo sonorense, y así inició el despegue de la carrera política de Corral, quien puso las bases del nuevo orden socioeconómico en el Estado con el reordenamiento geográfico de la base del poder estatal al cambiar la capital del Estado, de Ures a Hermosillo.

Por entonces, una de las principales experiencias de la terrible guerra Apache había sido que éstos cometían sus tropelías en Sonora para después buscar el santuario de Arizona, receta a la que también acudieron quienes se levantaban en armas contra el gobierno de Sonora, Francisco Serna y Ramón Corral entre otros.

Esta experiencia mostró que era necesario establecer nuevas aduanas federales en la frontera misma para controlar el contrabando más eficientemente, y que fuesen ubicadas en lugares despoblados para desalentar la participación de sus funcionarios en movimientos rebeldes de los poblados en que estuviesen. Se buscaba, como dijera el eslogan: “más administración y menos política.”

Así fue cómo en una sucesión de decretos firmados por el Presidente Díaz el 2 de agosto de 1880, fueron establecidas las aduanas de Quitovaquito, Sásabe, Los Nogales y Palominas. Es decir, a lo largo de toda la frontera de Sonora con Arizona y en lugares despoblados, inmediatos a la frontera misma y en sitios estratégicos para combatir al contrabando (Ver el mapa interactivo). De todas ellas, sólo las de Sásabe y Nogales evolucionarían hacia centros de población, y únicamente la de Nogales cumpliría con las condiciones necesarias para ser, con el paso de los años, una población como la que se ha convertido actualmente.




El personal de cada aduana establecida entonces fue de 15 celadores al mando de un cabo, encargados de recorrer la zona de su jurisdicción para combatir el contrabando. Además, en cada cabecera aduanal habría un Administrador, un Oficial Migratorio y un escribiente.

Los empleados aduanales llegaron a Guaymas en el vapor Newbern el 15 de agosto, y Jacobo Andonaegui fue asignado al desierto rancho de Los Nogales. Aquí levantó su tienda de campaña el 11 de octubre a la sombra del acantilado de la actual Calle Elías, a un lado de la mojonera erigida en 1855 por William Emory.



Pero otros problemas más preocupaban entonces al Norte de Sonora: Brígido Reyes, quien intentaba derrocar a Díaz, al mando de unos 60 hombres había invadido esos mismos días de agosto el pueblo de Magdalena, apresado a los principales ciudadanos del lugar, entre quienes se encontraban José Pierson, Miguel Latz, Francisco Padrés y el Padre Molina, a quienes exigió $10,000. Sólo los liberó cuando le dieron el dinero, perteneciente a la Aduana de Magdalena que estaba por cerrar al ser reemplazada por la de Los Nogales.

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